Las últimas encuestas rumbo a la carrera presidencial de 2018 coinciden en algo: el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador, que se separa del resto de aspirantes con porcentajes que van del 30 al 36% —entre 8 y 14 puntos de ventaja de Margarita Zavala del PAN— es atribuible a la caída del PRI y de su candidato mejor posicionado en los sondeos, Miguel Angel Osorio Chong, que en promedio ha perdido entre 8 y 10 puntos, mismos que parecen sumarse automáticamente al dirigente de Morena que es quien capitaliza el derrumbe priísta de los últimos dos meses, ligado al “gasolinazo” del 1 de enero y la caída en los niveles de aprobación del presidente Enrique Peña Nieto que casi llegan a un dígito.

El fenómeno que se registra en varias encuestas tiene relación directa con lo que ocurre también a nivel de dirigentes y personajes de otros partidos que se están sumando, abierta o silenciosamente, a la campaña del tabasqueño. Casos mediáticos más recientes como el del secretario de Turismo del gobierno capitalino, Miguel Torruco, quien aunque siempre estuvo cercano a López Obrador, se suponía que por su pertenencia al gabinete de Miguel Angel Mancera apoyaría el proyecto presidencial del jefe de Gobierno. Pero tuvo que ser el propio Mancera quien, al enterarse por EL UNIVERSAL de la asesoría que su funcionario daba al tabasqueño, le pidiera la renuncia inmediata al consuegro de Carlos Slim, en un intento del gobernante capitalino de mandar un claro mensaje a todos sus colaboradores que pudieran estar en esa situación.

Poco antes, el pasado 30 de enero, el senador por Chiapas del PRD, Zoé Robledo, anunció su renuncia a la militancia perredista y su adhesión inmediata a las filas de Morena, decisión que, según el chiapaneco, tuvo que ver con su identificación “con el proyecto de Nación que propone López Obrador” y no con una intención de buscar cargos o candidaturas como la de la gubernatura de Chiapas que se renueva en 2018 y a la cuál Robledo es visto como aspirante. También en el Estado de México, grupos de perredistas con amplia fuerza local, como el que encabeza en Texcoco Higinio Martínez, Valentín González en Netzahualcoyotl, o José Luis Gutiérrez Cureño en Ecatepec, se han sumado a la candidatura de Morena que encabeza Delfina Gómez, previos acuerdos y la firma de un “Acuerdo Político de Unidad” con López Obrador el pasado 7 de febrero.

Pero el PRD no es el único partido donde se registra una desbandada a Morena. En el PRI también se registra ese fenómeno desde hace algunos meses. Grupos de priístas en varios estados, principalmente en los que perdió el PRI en las pasadas elecciones del 2016 como Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz y Durango, han comenzado a acercarse a las dirigencias de Morena en sus estados en busca de adherirse a ese partido esgrimiendo dos razones: su enemistad histórica con el PAN que ahora gobierna esos estados y una “traición” desde dentro del PRI que, dicen, los vendió en las pasadas elecciones locales.

Un alto dirigente del PRI en Tamaulipas, que fue cercano colaborador de la campaña del diputado Baltazar Hinojosa, afirma que en su estado la derrota del PRI sólo se entiende por un “acto de traición desde el centro. Nosotros teníamos número claros de que podíamos ganar y en todo caso si perdíamos sería por una diferencia no mayor a 15 mil votos; pero de eso a los 180 mil votos de diferencia con la que nos ganó el PAN, sólo se explica porque hubo operativos de compra del voto y de funcionarios de casilla que fueron apoyados y respaldados desde secretarías del gobierno federal, incluso en algunos casos con custodia a los panistas que hacían la compra de votantes de la Policía Federal, el Ejército o la Marina”, dice el dirigente priísta.

Pero ante la desbandada silenciosa en el PRI y más notoria y mediática en el PRD, en Morena no todos están de acuerdo en recibir “con los brazos abiertos” a políticos de otros partidos. Hay resistencia interna, sobre todo en el caso de priístas, con propuestas de que no deben asumir candidaturas de inmediato sino hacer trabajo partidista por dos años antes de que puedan ocupar espacios en cargos de elección. Incluso estatutariamente Morena tiene un candado para recibir a militantes de otros partidos, no así con personas de la sociedad civil a los cuales se les otorga la posibilidad de “candidatos externos”.

¿Cuántos más, figuras y grupos locales, del PRD, del PRI o de otros partidos buscarán sumarse a la desbandada?

NOTAS INDISCRETAS… Mañana a las 11 en conferencia de prensa, el senador Armando Ríos Piter anuncia su renuncia a su militancia del PRD, pero a diferencia de su compañero y amigo Zoé Robledo, el guerrerense no se integra a Morena. Ríos Piter se quedará como “senador independiente” y desde ahí buscará “otros proyectos políticos a futuro”, dicen sus cercanos. Sigue la sangría del perredismo en el Senado…Los dados mandan Escalera. Mejora el tiro.

sgarciasoto@hotmail.com

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