Se encuentra usted aquí

La que separó a Los Beatles... y a los ministros

29/10/2015
02:06
-A +A

En una decisión anticlimática, cuando había una enorme expectativa política y social por un fallo que se esperaba histórico, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia decidió ayer posponer el debate sobre la legalización de la marihuana para autoconsumo con fines recreativos hasta el 4 de noviembre. La decisión fue celebrada por grupos conservadores y opositores que rechazan cualquier forma de despenalización de la cannabis y tomó por sorpresa a grupos liberales y activistas promotores del amparo para el autoconsumo recreativo, que ayer se concentraban en las afueras del edificio de la Corte y se aprestaban a celebrar un dictamen favorable.

Antes del anuncio de la posposición, políticos de alto nivel que aseguraban que el fallo de la Corte sería a favor de la despenalización y apostaban a que eso reabriría con mayor intensidad el debate por la despenalización de la cannabis que han impulsado desde ex presidentes como Ernesto Zedillo, hasta el ex canciller Jorge Castañeda, el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, y que ha apoyado para fines médicos el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera. Y había elementos para suponer un fallo a favor del proyecto del ministro Zaldívar, pues la Primera Sala está integrada por mayoría de ministros del “ala liberal”, comenzando por el ponente Zaldívar, siguiendo por Olga Sánchez Cordero y por José Ramón Cossío. ¿Y entonces qué ocurrió?

La versión oficial del motivo para posponer el debate una semana, atribuida a “fuentes de la Corte”, fue que el ministro José Ramón Cossío pidió “tiempo para estudiar mejor el documento” de su compañero Zaldívar, debido a que la semana pasada estuvo de vacaciones y no pudo estudiar a detalle el proyecto que otorgaba el amparo a la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante para poder sembrar, producir y consumir marihuana con fines lúdicos.  ¿De verdad unas vacaciones le impidieron al ministro Cossío, que suele ser tan metódico y organizado, analizar a fondo una resolución que tendrá un enorme impacto en la sociedad mexicana y en la política antidrogas del gobierno federal por el precedente que sentaría para quienes soliciten permiso para cultivar y producir marihuana para autoconsumo recreativo?

En la versión “no oficial”, ayer se especulaba en los corrillos del Poder Judicial si la posposición del debate sobre la marihuana no tuvo que ver con un pleito de sobra conocido al interior de la Corte: el de los ministros Zaldívar y Cossío, que tienen una relación tirante y ríspida, a pesar de que suelen votar de manera parecida y con criterios  liberales en la interpretación de la Constitución, aunque cuando el proyecto a debate es de uno de ellos dos, pueden destrozarse mutuamente.

Zaldívar y Cossío no siempre fueron antagónicos; de hecho, antes de llegar a la Corte los dos eran reconocidos como destacados constitucionalistas: José Ramón (de la Universidad de Colima) más en la academia y las consultorías, y Arturo (de la Escuela Libre de Derecho) como uno de los más reconocidos litigantes y académicos. Normalmente los dos coincidían en todos los foros relevantes  y llevaban una buena relación, incluso los dos formaban parte de la Barra Mexicana del Colegio de Abogados. ¿Qué los enfrentó entonces?

El origen de ese pleito se remonta a 2006, cuando fue designado el ministro Fernando Franco. En aquella ocasión el presidente Felipe Calderón, antes de enviar su propuesta al Senado, decidió consultar entre integrantes del Poder Judicial los nombres que ya tenía en su terna. Uno de ellos era el abogado Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien fue su maestro en la Escuela Libre de Derecho. Pero en las consultas del presidente hubo ministros que expresaron su desacuerdo con el nombre de Zaldívar. Uno de ellos, se dice, fue José Ramón Cossío. Al final, cuando la terna llegó al Senado, habían sacado de último momento el nombre de Zaldívar y en su lugar iban Fernando Franco, María Teresa Herrera y Rafael Estrada Sámano.

Aquel cabildeo en su contra fue tomado por Zaldívar como una “traición” de Cossío, que si bien no era su gran amigo, se tenían respeto. Tuvieron que pasar tres años más para que, en 2009, nuevamente Calderón presentara otra terna y ahora sí el abogado de la Libre de Derecho fuera designado ministro de la Suprema Corte.

A partir de entonces, la relación entre los dos ha sido tirante y con altibajos. Y ayer nuevamente esa relación apareció como telón de fondo en un debate que, cuando todos esperaban un fallo histórico, se pospuso. ¿La que separó a Los Beatles también separó a los ministros?

[email protected]

Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios impresos y electrónicos de México.

Comentarios