Justo antes de irse de vacaciones, el Presidente puso fin al suspenso y definió la sucesión en la dirigencia nacional del PRI. El próximo viernes Manlio Fabio Beltrones se registrará como único aspirante a la presidencia priísta, lo que lo convierte en virtual sucesor de César Camacho Quiroz. Con esta candidatura única Enrique Peña Nieto manda una señal de apertura al priísmo, al decidirse por el político de mayor oficio y experiencia, a pesar de que Beltrones no forma parte de su grupo ni era bien visto por sus colaboradores más cercanos.

La postulación de Manlio Fabio deja atrás la candidatura de Aurelio Nuño, el joven jefe de la Oficina presidencial que en los últimos días fue visto como “favorito” de Los Pinos y a quien se le cuestionaba su falta de experiencia y de militancia priísta. Peña Nieto vuelve a sorprender —tal como lo hizo al elegir a su sucesor en el Estado de México— y opta por el oficio y el colmillo político de Beltrones que rompe la cerrazón y el sectarismo que hasta ahora caracteriza al grupo gobernante; aunque también con esa decisión el Presidente reconoce la operación política del sonorense, como líder de la mayoría priísta en San Lázaro, a favor de sus reformas.

Pero al final en la decisión de Peña Nieto también debió pesar la “unidad” del priísmo, por encima del “relevo generacional” que él mismo perfiló hace unos días ante el Consejo Nacional de su partido. Porque si bien Aurelio Nuño representaba esa posibilidad de construir un liderazgo joven y buscar un reencuentro con ese sector de la población alejado del PRI, la falta de experiencia y la nula militancia y trayectoria partidista del asesor presidencial eran rechazadas por un amplio sector del priísmo, pues Nuño ni siquiera cumple los requisitos que piden los estatutos priístas ni figura en su padrón de militantes.

Un liderazgo tan inmaduro y que podía ser impugnado estatutariamente, hubiera sido un problema en momentos en que el PRI enfrentará una fuerte competencia por la renovación de 12 gubernaturas el próximo año y la inminencia de la sucesión presidencial del 2018. En ese sentido, Peña privilegió la unidad de su partido con el liderazgo de Beltrones que, aunque algunos ven con posibilidades de buscar la candidatura presidencial, ha demostrado institucionalidad al Presidente.

El fin de semana se registrará Manlio Fabio Beltrones como candidato único con una compañera de fórmula para la Secretaría General para cumplir el requisito de género en los estatutos del PRI. Ayer se mencionó el nombre de la senadora Ana Lilia Herrera, cercana al Presidente y del grupo mexiquense, aunque por la tarde consejeros nacionales desmentían la versión y decían que aún no está decidido el nombre de la priísta que completará la fórmula.

En todo caso se cumple un proyecto largamente acariciado por el político sonorense que enfrentará también un enorme reto: conducir al PRI a una sucesión presidencial y a una ratificación del poder que no se ve nada fácil en un contexto de competencia y con los malos resultados que hasta ahora arroja el gobierno peñista en materia económica, de inseguridad y violencia, pero sobre todo con reformas que no acaban de aterrizar y una promesa de crecimiento que no llega, mientras lo único que crece en el sexenio es la pobreza.

NOTAS INDISCRETAS… Vaya momento escogió el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, para enderezar un absurdo ataque a la prensa de su estado: “Las plumas a modo sólo basta que estén en la nómina para que aplaudan como focas. Cuando no hay nómina fabrican todos los días calumnias”, dijo ayer el mandatario morelense en su cuenta oficial de Twitter @gracoramírez. La acusación de Graco la hizo sin dar nombres y generalizando, lo que provocó ayer molestia entre los periodistas morelenses. Una hora más tarde, el gobernador trató de matizar con otro tweet “Aquí en Morelos se respeta la libertad de expresión. No se persigue dinero público para comprar halagos”, mencionó. Así empezó Javier Duarte, con críticas y ataques a los medios y periodistas de su estado y hoy está en el ojo del huracán por 15 asesinatos en lo que va de su gobierno, incluido el del fotoperiodista Rubén Espinosa. ¿Qué pretende Graco, quien tiene fama de pagar hasta 20 millones de pesos a un conocido diario de su estado? ¿Y así quiere ser candidato presidencial? Vaya broma… Los dados mandan Escalera. Subimos.

sgarciasoto@hotmail.com

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