Con apenas 120 días fuera del gabinete, Luis Videgaray asumió esta semana la Secretaría de Relaciones Exteriores bajo condiciones que no tienen referente en la historia moderna del país, si se consideran los factores domésticos y foráneos que han estado en juego.

Con bases sensatas o no, en las siguientes semanas veremos que sobre sus hombros quedará depositada no sólo su suerte política personal —que hoy lo proyecta de nuevo hacia 2018—, sino el manejo de partes centrales de la administración Peña Nieto.

Quedó evidenciado que el ahora canciller Videgaray nunca dejó de ser la influencia más importante en el ánimo del Presidente, como ocurre desde hace una década. Ello se expresará, al menos de entrada, en una nueva etapa de su gestión “transversal”, tomando decisiones sobre lo que ocurre en todas las áreas financieras y en no pocas de las políticas, lo que reanudará o enconará su distanciamiento con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

El hidalguense, responsable de la política interna del país, enfrentaba anoche su tercera jornada de movilizaciones en la mayor parte del país contra el aumento a las gasolinas, y saqueos en media docena de entidades, incluso la Ciudad de México. Se reportó la primera muerte en este tipo de disturbios, un joven de 18 años arrollado por un vehículo, en Veracruz.

Según avanzan las horas, crecen los indicios de que especialmente en entidades sensibles, como el Estado de México, Veracruz y la capital de la República, estas movilizaciones y saqueos exhiben las huellas digitales de grupos políticos, sea para desestabilizar, para aprovechar vacíos o para crear caos y luego presumir que sus hábiles manos controlaron las tormentas que ellas mismas sembraron.

Se diría que eso deja la cancha abierta para el doctor Videgaray. Pero su nuevo protagonismo tendrá una aduana lógica y potencialmente letal: el gobierno de Donald Trump, que iniciará justo en dos semanas, pero que ya ha impuesto severos golpes a la economía mexicana, traducidos en cancelación de inversiones, debilitamiento del peso frente al dólar y creciente incertidumbre mundial respecto de nuestro país, que depende de su vecino del norte —en casi 80%— para su comercio internacional y flujos de inversión.

Se divulgó ampliamente que Videgaray fue el artífice de aquella controvertida visita del entonces candidato Trump, el pasado 31 de agosto. Se ha venido confirmando que el entonces secretario de Hacienda concertó el encuentro con operadores cercanos a Jared Kushner, yerno del presidente electo estadounidense por estar casado con Ivanka Trump, considerada el personaje con mayor influencia sobre su padre. Ambos, Ivanka y Jared, son en este momento descritos como la “pareja invencible” del primer círculo del próximo ocupante de la Casa Blanca.

La administración Peña Nieto y el país completo estarán en predicamento si en el transcurso de los próximos meses se comprueba que la carta principal de nuestro nuevo canciller son sus nexos indirectos con el Kushner, de 35 años, que se ha convertido en el alter ego de Trump, lo que incluye haber heredado una fortuna, poseer un imperio inmobiliario y ser un empedernido “cazador” de bellas modelos.

Biografías de último momento de Kushner han revelado que Trump vive “encantado” con su yerno: alaba su gusto para vestir y disfruta su frivolidad. Jared también heredó una fortuna de su padre y construyó un emporio inmobiliario, lo que incluye torres de acero y cristal sobre la Quinta Avenida de Nueva York. Igualmente posee un medio de comunicación, el diario The New York Observer, que compró cuando tenía 25 años de edad.

Cualquiera que haya sido la intención de Kushner para facilitar la visita de Trump a México —con la que tenía todo por ganar—, ese antecedente puede ser más volátil que el perfume de su esposa, frente a la beligerencia mostrada por Trump antes incluso de tomar posesión.

Si lo que parecen absurdas obsesiones de Trump logran ser contenidas por Videgaray, y la economía nacional premia ese logro, estaremos frente a una luminaria casi irresistible al menos en el escenario priísta de la política mexicana. Pero si nuestro flamante canciller fracasa, se hundirá ahora sí definitivamente y podría sepultar con él a una nueva generación de políticos que sólo habría recuperado Los Pinos para volver a dejarlo ir.

APUNTES: Semanas antes del fin de su gobierno, en Quintana Roo, el priísta Roberto Borge pidió una cita “urgente” con el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Pacchiano. El propósito: emplazarlo a aprobar desarrollos inmobiliarios en la Rivera Maya, para atraer inversiones multimillonarias en dólares. Reportes cercanos al encuentro dijeron que Borge echó mano desde la arrogancia hasta casi la súplica. Pero el funcionario federal se negó, rotundo. El ex mandatario está ahora en calidad de prófugo. Huye, sí, pero no sólo de la ley, sino de pactos que selló con intereses complejos, que ahora se dicen engañados.

rockroberto@gmail.com

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses