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“¡Voy a llevar ante la justicia a César Duarte y a todos sus cómplices!” fue la frase del día, la más esperada y la que motivó una sonora expresión de gritos de júbilo, de cinco mil asistentes que se pusieron todos de pie para aplaudirla. Confieso que yo también lo hice y que pocas veces un discurso político me había provocado tantos sentimientos y expectativas. Hace apenas una semana, el panista Javier Corral rindió protesta como gobernador constitucional del estado de Chihuahua y todavía sus palabras resuenan en los oídos y los corazones de los chihuahuenses. Periodista en sus inicios, representante popular en varias legislaturas y articulista de EL UNIVERSAL, Corral es un hombre de letras y de palabras. Por eso en su primer mensaje elaboró un discurso que fue una mezcla perfecta entre contundencia, sentido político y emotividad popular.
Lo notable es que este mensaje puede trascender a su estado y, de traducirse en hechos, convertirse en un antes y un después en la forma de hacer política en este país.
A ver: en sus propias palabras y sin eufemismos, Corral ha dicho que Chihuahua está en bancarrota, con una deuda gigantesca de 46 mil millones de pesos, como herencia maldita del priísta César Duarte, convertido en uno de los íconos de la corrupción, la voracidad y la rapiña; baste señalar que en su mandato se hizo de un banco, se autoprestó a su gobierno y con la complicidad de las autoridades federales sumió al estado en la insolvencia y el descrédito. El saqueo fue absolutamente desvergonzado. Por eso en entrevista posterior Javier me asegura que “el problema fundamental del país es la corrupción política, que todo envilece y que le quita oportunidades a los más pobres… yo he venido a romper el pacto de impunidad con el que se entrelazan partidos, niveles de gobierno, poderes de la Unión y donde a final de cuentas no pasa nada… yo he llegado al gobierno de Chihuahua no solamente para crear el sistema estatal anticorrupción más eficiente del país, sino para hacer un ajuste de cuentas con el pasado… el principio de “borrón y cuenta nueva” lo único que hace es perpetuar la impunidad… estoy seguro que es un error denunciar la corrupción y ofrecer a mediano plazo una amnistía… yo creo que quienes saquearon al estado, no sólo que lo endeudaron irresponsablemente, sino que desviaron los recursos para enriquecimiento personal, no merecen ninguna dosis de perdón… estoy convencido de que la persecución de la corrupción política en México no solamente debe pasar por la sanción penal o la inhabilitación administrativa… tenemos que recuperar lo robado y resarcírselo al erario público… sólo así estaremos siendo efectivos y la gente tomará una mayor conciencia de lo importante que es perseguir la corrupción política en nuestro país”.
Si Javier Corral logra hacer justicia y a partir de ahí, convocar la confianza de empresarios, trabajadores y profesionistas para responder a su propuesta de “Un Nuevo Amanecer para Chihuahua” y darle de nuevo viabilidad a su tierra, estará haciendo historia en el estado más extenso del país. Pero más aún, sería un ejemplo inquietante de cara a la elección presidencial de 2018. Incluida la posibilidad de él mismo como candidato del PAN. Nada más. Y nada menos.
Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com
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