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Los de arriba no son corruptos

La oposición y organizaciones civiles quieren que el combate contra la corrupción también pueda enderezarse contra todos los órganos del Estado responsables de perseguirla
14/04/2016
02:03
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Como si fuera pelea de box, los espectadores estamos ante el último round por el sistema anticorrupción.

De un lado, el PRI y sus aliados del PVEM y Panal. Enfrente, PAN y PRD que han hecho propio el reclamo lanzado desde las butacas por varias organizaciones de la sociedad.

El pleito está bueno porque hay dos visiones muy distintas en disputa.

Una que apuesta al control vertical de la corrupción y otra que tiene preferencia por fórmulas horizontales.

Ya lo dijo James Madison a finales del siglo XVIII. El primer problema de un gobierno es que sea capaz de controlar a los gobernados.

La visión vertical PRI-PVEM-Panal responde a esta preocupación: ¿Cómo controlar hacia abajo los actos corruptos? ¿Cómo combatir a los burócratas, a los presidentes municipales, a los policías, a los jueces, a los ciudadanos que cometan actos de corrupción?

Enrique Peña Nieto propuso, desde antes de colocarse la banda presidencial, que este mal podía combatirse a través de una agencia anticorrupción situada bajo las órdenes del jefe del Estado mexicano.

Una suerte de superpolicía que, desde las alturas, combatiera a los corruptos del gobierno y también de la sociedad.

Esta lógica vertical tiene sin embargo un problema. De nuevo acudiendo a Madison, para que las cosas funcionen es necesario además que el gobierno sea controlado. Es decir, que existan mecanismos de control sobre el controlador.

Y es que resulta ingenuo suponer que los de arriba no cometen actos de corrupción.

La versión horizontal del control sobre el gobierno es la que la oposición y las organizaciones de la sociedad han tomado como bandera.

El Sistema Nacional Anticorrupción va a servir de poco si los poderosos del penthouse permanecen como intocables.

La coalición encabezada por el PRI imagina una Secretaría de la Función Pública —bautizada con un nombre distinto— muy poderosa y con colmillos largos para perseguir la corrupción.

El frente de la oposición y las organizaciones quiere que el combate contra la corrupción también pueda enderezarse contra esa secretaría y los demás órganos del Estado responsables de perseguirla.

La idea es que todos rindan cuentas, incluidos los responsables de la lucha contra la corrupción. Únicamente así nadie podrá estar por encima de la ley.

Derivado de este diferendo, en la propuesta vertical los representantes de la sociedad no tendrían asiento dentro del Sistema Nacional Anticorrupción.

En contraste, la apuesta horizontal otorga un papel destacado a la ciudadanía y por tanto promueve una silla para ella dentro de ese mismo sistema.

¿Quién va ganando en esta ronda final, los verticales o los horizontales?

Los primeros lanzaron un golpe bajo cuando presentaron una serie de iniciativas que sólo consideraban su preocupación.

Los segundos reaccionaron haciendo un vacío grande alrededor de la intentona vertical.

La respuesta de la oposición funcionó. El PRI no quiere pagar los costos políticos que le significaría sacar adelante su visión sin contar con el respaldo del resto de los actores.

ZOOM: La justicia brasileña persigue al ex presidente Luis Inácio Lula da Silva por corrupción y Otto Pérez Molina fue derrocado en Guatemala por la misma razón. Estos precedentes han dado armas a los promotores mexicanos de la versión vertical. ¡Poned las barbas a remojar!, recomendó algún solícito consejero.

www.ricardoraphael.com

@ricardomraphael

Periodista, académico y escritor. Director General del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (UNAM), profesor de asignaturas en el CIDE y conductor de los programas Espiral y #Calle11 de Canal 11...

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