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La gasolina: el robo del siglo

En 2017 podrían ser hurtados 3 mil millones de litros de gasolina. Esto significaría regalar 3 tanques de gasolina para cada automóvil en el país
27/02/2017
02:33
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Peor que el aumento en el precio de la gasolina es el robo de gasolina. Los litros hurtados a Pemex desde el 2009 a la fecha alcanzarían para que cada automóvil registrado en el país contara este año con nueve tanques de combustible gratis.

En los últimos ocho años el volumen de gasolina extraído ilegalmente suma alrededor de 160 mil millones de pesos. Una cantidad equivalente al doble de la inversión anual en el programa Prospera (antes Oportunidades). Se trata también de la inversión total dedicada a construir el nuevo aeropuerto de la CDMX o diez veces la erogación que hará el gobierno federal para poner en marcha el tren interurbano México-Toluca.

El cálculo es de Dwight Dyer, analista internacional sobre riesgos energéticos, quien presentó estos datos a principios del mes en un foro sobre nuevos mercados energéticos realizado en el Centro Banamex de la capital.

Sus cálculos están basados en datos provenientes de Pemex y del sistema mexicano de información energética.

Según la misma fuente, 60% de combustible fue extraído durante la administración de Enrique Peña Nieto. A valor presente implicaría alrededor de 6 mil millones de litros en cuatro años. El 40% restante del hurto —4 mil millones de litros— habría sucedido durante el gobierno de Felipe Calderón.

Con esta evidencia frente a los ojos uno se pregunta, ¿por qué ha sido más fácil subir el precio de la gasolina en vez de combatir a los ladrones de combustible?

El robo de gasolina en 2009 fue de casi 830 millones de litros (valor presente). Para 2016 la cifra sustraída creció a casi 2 mil millones de litros. Es decir que en solo ocho años la pérdida se multiplicó 250%.

De seguir la misma tendencia este año 2017 podrían extraviarse 3 mil millones de litros más. Esto significaría regalar 3 tanques de gasolina para cada automóvil que circula en el país.

La mayor parte del volumen de gasolina que se consume en México se distribuye a partir de cuatro largos ductos: Madero-Cadereyta, en el centro norte, Cadereyta-Reynosa en el noreste; Salamanca-Guadalajara, en el occidente y Minatitlán-México que conecta a la CDMX con el Golfo.

Hacia el año 2014 el robo de este combustible ocurría en todos los ductos. Sin embargo, en los dos últimos años el extravío se incrementó notablemente en la línea Minatitlán-México. Uno de cada tres litros sustraídos salieron de esa instalación que mide casi 600 kilómetros de largo y cruza Veracruz, Puebla, Tlaxcala y el Estado de México.

El número de denuncias ante la Procuraduría General de la República a propósito del robo de gasolina obviamente también ha despegado. Entre el 2010 y el 2014 esta cifra remontó un 400%. No obstante, solo han encontrado castigo uno de cada nueve delitos relacionados.

Como tantos otros crímenes, el hurto de gasolina en México goza de cabal impunidad.

¿Quiénes son los responsables de este robo extraordinario?

Sin mayor información se acusa a una larga lista de cómplices: el Cartel Jalisco Nueva Generación, el Sindicato de Pemex, policías municipales, ex agentes de policía federal, autoridades de Pemex, etcétera, etcétera.

Parece obvio que para extraer, trasladar, comercializar, cobrar y esconder el dinero de las ganancias que dejan dos mil millones de litros robados al año se requiere de una poderosa organización criminal, asociada con agentes del Estado, autoridades financieras, policías, jueces y fiscales.

Ya mi compañero Carlos Loret de Mola señaló antes en estas páginas (11/01/17 y 06/02/17) la sospecha que altos funcionarios de Pemex tienen sobre la probable participación del sindicato encabezado por el senador Romero Deschamps en este asalto astronómico. Sin embargo, urge pasar de la sospecha a la prueba y de la prueba a la prisión, no solo de los trabajadores de la paraestatal involucrados, sino de todos los integrantes de esta amplia y sofisticada sociedad criminal.

 

Zoom: Sin el robo de gasolina los mexicanos habríamos gozado de un par de años más con bajo costo en el combustible de nuestros vehículos. O, en su lugar, habríamos podido triplicar las aportaciones que el Estado entrega a las personas más vulnerables a través del programa Prospera. Pero el Estado de Derecho nada más no se nos da.

 

www.ricardoraphael.com

@ricardomraphael

Periodista, académico y escritor. Profesor afiliado a la División de Administración Pública del CIDE. Conductor de los programas "Espiral" (Canal 11) y "Corresponsales" (Canal 13...

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