#LaVozDeLosExpertos

La publicidad online es maravillosa, hasta que suceden los errores. Un pequeño error en la programación del algoritmo o en el simple conteo de los clics, las impresiones o reproducciones puede ser muy doloroso. Es todavía más doloroso cuando le pasa a una de las principales plataformas de publicidad de Internet, de manera repetida.

Cuando el error se repite más de tres veces es claro que no es un problema de no saber sumar y restar. Cuando el error pasa cinco veces, es probablemente hora de mantener una lista para ver si hay coincidencias, o simplemente llevar un registro porque se pierde la confianza. Por más mentes brillantes que haya trabajando en la empresa, hay días que no logran resolver sus errores ni rezándole a San Isidoro de Sevilla (patrono de las ciencias computacionales) o a San Huberto de Lieja (patrono de los matemáticos), ni al #ruidoblanco.

Hace unos días la lista llegó a 10 errores de medición de publicidad -conocidos- que tienen que ver con sus principales clientes (no somos los usuarios, lamento informarles), los anunciantes. En esta ocasión se trató de que los videos en carrusel del sitio móvil de Facebook (que se utiliza relativamente poco) si se tocaban para amplificar, contaban como un clic al sitio web en vez de un clic para ver. Esto afecta principalmente a los clientes que pagan para que Facebook mande tráfico a su sitio web, no para que la gente interactúe con su contenido en el sitio de “Zuck”.

Tengamos presente que todos podemos cometer errores, aunque estoy seguro de que no podemos dejar de pagarle a FB por seis meses y luego decir “perdón, aquí está el dinero”. Pero por si acaso, les comparto la lista completa de errores de medición desde septiembre de 2016 que pueden leer en esta compilación @petersontee para Marketing Land https://goo.gl/otW6WP.

Ahora los acontecimientos con la privacidad de los generadores de tráfico, los usuarios. Hace unos días los reguladores antimonopolio de la Unión Europea multaron a Facebook con 110 millones de euros (122 millones de dólares) por dar información engañosa durante una investigación de su acuerdo para adquirir el servicio de mensajería WhatsApp en 2014. En un comunicado rápido la empresa de Menlo Park dijo que el tema llegó a su cierre y que los errores cometidos en su presentación de 2014, no fueron intencionales. Tenían que cerrar el caso rápido ya que antes de llegar a este acuerdo tuvieron que pagar cantidades menores en Italia y Francia. Pero, aquí no acaba el sentimiento de “puedo hacer lo que sea mientras luego pida perdón” de Facebook.

Finalmente tenemos que hablar de la transparencia en la que censura la libertad de expresión. En estos días Facebook cerró la cuenta de un periodista por publicación de documentos del presidente de Malta, relacionados a los Panama papers y a parte de eso se filtraron los lineamientos de control sobre el contenido publicado en la red social. Obvio un vocero utilizó la frase que les encanta: “Si encontramos que hemos cometido errores, los corregimos”. Pero no se trata de corregir, sino de ser claros, el periodista no recuperó algunos documentos cuando restauraron su cuenta.

Cuando una sola compañía juega un papel tan importante en el comportamiento en línea de más de mil millones de personas, vale la pena hacer preguntas sobre el impacto de sus reglas. Y como tuiteó Dan Gillmor: “Las reglas de Facebook sobre lo que los usuarios pueden publicar debe recordarnos que una sola compañía ahora domina la conversación global.”

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