Todos sabemos que los deportes profesionales en general, y en especial el futbol, han dejado de ser un juego con espíritu deportivo y equitativo, debido a las grandes cantidades de dinero que se manejan, las cuales aumentan cada año, mediante los apoyos de los diferentes patrocinadores para crear de esta manera un sin número de intereses que terminan por empañar los valores del propio deporte.

Así, en este 2016 será todo un gran reto para los nuevos representantes de FIFA recuperar la credibilidad del futbol, manchada por federativos sin escrúpulos, deshonestos.

Esperemos que en los juicios en curso no haya negociaciones para llegar hasta las últimas consecuencias, con el fin de dar cuentas claras en todos los aspectos y en todas las confederaciones del planeta.

Más vale que se den prisa, porque ya iniciaron las eliminatorias en todo el mundo y están en puerta eventos internacionales muy importantes, como los Juegos Olímpicos en Brasil o la Eurocopa que se desarrollará en Francia el próximo verano.

Por lo tanto, se debe llegar al fondo en el tema del amaño de partidos, erradicar la simulación de los jugadores en diferentes acciones para sacar ventaja y que ensucian el resultado de un partido, así como también dar paso a la entrada de la tecnología como ayuda a los árbitros, quienes se ven rebasados por la velocidad propia del juego.

Una dinámica presente en otras disciplinas, que otorga mayor objetividad y respaldo a las decisiones de los jueces, por lo que resulta incomprensible que los directivos no actúen en consecuencia, sobre todo en un siglo que está marcado por la revolución tecnológica.

Si en México queremos crecer será fundamental erradicar el “Pacto de Caballeros”, crear un sistema de transferencias más abierto, un mejor esquema de formato de juego en las diferentes competencias para organizar una mejor calendarización y, por su puesto, que llegue esa famosa reunión de dueños para dar más espacios a muchachos de las canteras.

Tal vez sería conveniente reforzar la idea de buscar otros modelos que nos conviertan en un país exportador de jugadores.

Por último, en una reflexión sobre lo que pasa en nuestro mundo, cada vez más violento ante la pérdida de valores éticos, esperemos que la violencia no se agudice tanto dentro como fuera de las canchas, que el terrorismo no busque estos escenarios y que la idea del juego limpio prevalezca para que la fraternidad se predique dentro de los deportes por encima de todas las injusticias e intereses.

En fin, simplemente les deseo un mejor año 2016 a todos, con mucha salud, amor y dinero. En especial a nuestros deportistas, que luchan para poner en alto el nombre de México y de esta forma dar muchas alegrías a todos sus aficionados.

elcapiespana@gmail.com

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