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La década de las fosas

14/12/2016
02:03
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En solo cuatro meses de búsqueda en Colinas de Santa Fe, Veracruz, un colectivo civil halló 148 cadáveres en 62 fosas clandestinas.

Los miembros del colectivo —su nombre: Solecito de Veracruz— recorrieron aquella región entre el pasado mes de agosto y el 12 de diciembre último. Informaron que les faltaban 55 fosas por explorar, y que en ellas podría haber 100 cuerpos más.

Solecito de Veracruz está formado por personas que desde hace seis años buscan a familiares desaparecidos.

Muy lejos de Colinas de Santa Fe, en Coahuila, otro colectivo, el Grupo Vida, realizó hace apenas un mes la más reciente búsqueda de restos humanos en El Patrocinio, un ejido de San Pedro de las Colonias. En solo dos días de exploración el colectivo halló cerca de mil restos óseos.

Antes de esa incursión, entre 2015 y 2016, Grupo Vida había encontrado 3 mil 147 restos humanos. Algunos de ellos, quemados a una temperatura que impide que las víctimas sean identificadas.

Grupo Vida llegó a aquel lugar por una fuente confidencial que presenció un crimen en la zona e informó que el terreno era ocupado por Los Zetas para deshacerse de sus víctimas.

Desde hace un año, los integrantes del colectivo rastrean una superficie de 160 mil metros cuadrados, en los cuales han logrado recuperar piezas dentales que acaso un día serán útiles para ubicar la identidad de las personas que fueron desaparecidas en ese sitio.

Se ha escrito que ahí, en El Patrocinio, Los Zetas bañaban los cuerpos en diésel y les prendían fuego hasta que se consumían.

Algún día habrá que contar cómo se inventó el lugar común que dice que México es un cementerio.

Hace diez años Lázaro Cárdenas Batel, gobernador de Michoacán, solicitó el auxilio del aún presidente electo Felipe Calderón porque la delincuencia organizada había rebasado a su gobierno. Ese año habían aparecido fosas clandestinas no solo en Michoacán, sino también en Chihuahua, Guerrero, Jalisco y Sinaloa. La PGR solo había encontrado en ellas los restos de 37 personas.

En diciembre de 2006 Felipe Calderón decretó la guerra contra el narcotráfico. Un año más tarde el hallazgo de fosas se había extendido —además de los estados mencionados— a Aguascalientes, Coahuila y Sonora.

En 2008 se reportó el hallazgo de 122 víctimas. Ahora las fosas también estaban en Baja California, Chiapas, Chihuahua, Estado de México, Oaxaca y Tamaulipas. Alguna de ellas fue localizada incluso en el Distrito Federal.

Vino 2009 y además de las fosas que siguieron apareciendo en los estados arriba señalados se descubrieron otras en Veracruz y Zacatecas y se encontraron los restos de 154 personas.

En los peores años de la guerra, 2010 y 2011, las fosas clandestinas se habían vuelto comunes también en Nuevo León y Durango: en 2012, en este último estado, 322 cadáveres fueron hallados en fosas.

Según la prensa, ese año el estado que más fosas concentró, sin embargo, fue
Chihuahua.

En febrero de 2014, la PGR reportó que en ocho años de guerra contra el narcotráfico se habían localizado más de 400 fosas clandestinas en el país.

Un documento dado a conocer por dicha institución poco después informó que de esas 400 fosas, 57 habían aparecido en 2013.

El 4 de febrero de 2016, un documento que la PGR entregó a un grupo de senadores reveló que la tercera parte de las fosas halladas en México entre 2006 y 2015 se encontraba en Iguala, Guerrero, el sitio en el que desaparecieron los estudiantes de Ayotzinapa, cuya búsqueda arrojó el hallazgo de otras fosas repletas de cuerpos (los 28 de Cerro de Viejo, para empezar).

2006-2016 fue la década de las fosas. Fueron los años en que México se volvió un cementerio (pero clandestino) y fueron los años en los que el relato de lo ocurrido tendremos que encontrarlo allí, en las fosas.

@hdemauleon

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