El 30 de julio, la testigo Esbeidy —hasta donde sabemos, empleada de Sagarpa— regresó al departamento de Luz Saviñón 1909, que compartía con otras personas, y lo encontró convertido en el escenario de un crimen. Cinco cadáveres repartidos en diversas habitaciones.

Días más tarde, citando “testimonios de vecinos”, “declaraciones ministeriales” e “indagatorias realizadas hasta el momento por la Procuraduría capitalina”, el periódico Reforma publicó la primera versión de los hechos: a las habitantes de aquel departamento les gustaban las fiestas y tener amigos, la noche del crimen todo había comenzado precisamente con una fiesta y terminado con la ejecución de cuatro mujeres y un hombre.

De modo que a mitad de un “reventón” habían perdido la vida la activista Nadia Vera, la maquillista y estudiante de belleza Yesenia Quiroz, una joven colombiana llamada “Nicole”, la mujer encargada de la limpieza, Alejandra, y el fotoperiodista Rubén Espinosa.

La versión de la fiesta se cayó a pedazos al día siguiente. El propio procurador Rodolfo Ríos Garza la desmintió. No había existido tal festejo. Los vecinos no habían escuchado música, ni el ambiente propio de una fiesta. El fotoperiodista Espinosa y la activista Vera habían llegado al departamento alrededor de las 2:00 horas, luego de pasar la noche en un bar. Los asesinos habían entrado después de las nueve de la mañana, y cometido los crímenes entre las 10 y las 12.

En ambas versiones, Fiesta-No Fiesta, el robo se abrió como una de las principales líneas de investigación. La presidenta de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, y encargada del caso de Nadia Vera, Karla Michel Salas, reveló, sin embargo, que en el expediente no existía una relación de lo supuestamente sustraído del departamento, y añadió que en éste habían quedado, además, computadoras, aparatos electrodomésticos y otros objetos de valor.

Unos días más tarde, “autoridades capitalinas que participan en la investigación” volvieron a filtrar información: en el departamento habían encontrado mariguana y 300 gramos de droga sintética: el cuerpo de Nadia presentaba restos de mariguana; había cocaína en el de Rubén; en el teléfono de “Nicole” estaban los números de “Dealer 1”, “Dealer 2”, “Dealer 3”.

Para entonces se había filtrado la declaración del único detenido hasta el momento, un ex presidiario que había purgado sentencia por robo y violación. Ese individuo declaró que un viene-viene y un malabarista de semáforo, uno de los cuales había sido ex policía de la SSPDF, lo habían invitado a tener relaciones sexuales con la colombiana “Nicole”, y que pagó por éstas mil 800 pesos. Habían llegado al departamento cerca de las 14 horas.

Así que a las versiones Fiesta-No Fiesta se añadía ahora la del departamento de Luz Saviñón transmutado en burdel diurno.

El detenido aquel fue presentado, por cierto, con golpes en la cara. Dijo que se había golpeado él mismo al subir a la patrulla. Pero en un segundo testimonio asentó que había rendido declaración bajo tortura y con la amenaza de que “algo le pasaría a su familia”.

Karla Michel Salas asegura que según las pruebas periciales no hay indicios de que la muchacha colombiana hubiera sostenido encuentros sexuales ni con el detenido, ni con sus cómplices. La abogada pidió a la Procuraduría una reconstrucción de hechos, pero la dependencia se negó, “sin argumentar su negativa”.

A las versiones Fiesta-No Fiesta-Burdel —y “de acuerdo al expediente del caso”— se agregó el día de ayer que un hombre llamado Mike, pareja sentimental de Yesenia, y dueño de varias cremerías en la zona “donde trabajaban los prófugos”, podría estar relacionado con el multihomicidio. ¿Así que ahora tenemos las variables Fiesta-No Fiesta-Burdel-Crimen Pasional?

Salas asegura que la Procuraduría está tratando de crear una “verdad paralela”: que la información contenida en las filtraciones no es del todo precisa o no tiene soporte en el propio expediente.

Hace unos días, la Fiscalía de Servidores Públicos comenzó una investigación para determinar quién o quiénes son los responsables de filtraciones sobre supuestos móviles, “que ponen en duda la transparencia y el rigor” de las indagatorias.

Dado que lo que hay hasta el momento han sido filtraciones cargadas de mentiras, se vale preguntar entonces al procurador quién, en la dependencia que él encabeza, podría tener interés en crear “verdades paralelas”: en desviar, desde el primer día, una investigación que ha pasado por el robo, el narcomenudeo y la prostitución. ¿Quién o quiénes, señor procurador?

@hdemauleon

demauleon@hotmail.com

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