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El cuidado de la memoria

20/12/2016
01:50
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Ante el Consejo Universitario de la UNAM, la semana pasada, el rector Enrique Graue se pronunció sobre la preocupación que ha suscitado en la comunidad académica, y de manera especial entre los historiadores, un anteproyecto de modificación de la Ley General de Archivos que proponen algunos senadores. “Nos preocupa muchísimo la Ley de Archivos”, declaró el rector, “pues si es decretada de acuerdo al proyecto presentado, afectaría la investigación histórica”.

Se suma así la UNAM al imperativo de analizar con mayor detenimiento y conocimiento de causa, y con prudente discernimiento, atento a la esencial moral republicana, a las diversas críticas que contra ese anteproyecto han enderezado los mejores historiadores del país y sus instituciones más respetables, como El Colegio de México, la Academia Mexicana de Historia y el Centro de Investigación y Docencia Económica.

Es muy delicado lo que está en juego pues si bien, por un lado, el anteproyecto supone una aspiración a racionalizar el manejo, la preservación y (por lo tanto) el estudio de los documentos que poseen o adquieren valor histórico, por el otro contiene algunos artículos que pueden sabotear sus propias buenas intenciones. Es necesario reglamentar, por ejemplo, los desfases entre el carácter del documento histórico público y las leyes que protegen datos personales, así como los mecanismos para graduar material de archivos de concentración a rango de archivo histórico. Si estas decisiones quedasen en poder de un gobernador caco, los archivos de concentración durarán más que la historia misma. No menos delicado es que, con un enigmático revisionismo político, el nuevo anteproyecto considere que aún el material que ya está depositado en archivos históricos puede ser sometido a nuevas evaluaciones que podrían hacerlo inaccesible por testado, ocultamiento, destrucción o el consabido traspapeleo.

Es unánime también el rechazo de los estudiosos y las instituciones a que el Sistema Nacional de Archivos se halle bajo la tutela del secretario de Gobernación, cuyos intereses son por definición políticos; y el rechazo a que las veleidades e intereses (si no es que la mera irresponsabilidad) que suelen cuajar en un jefe del Ejecutivo le permitan nombrar al director del Archivo General de la Nación (AGN). Se trataría, en suma, de substituir con una política de Estado, los intereses o los descuidos o la indiferencia de los políticos. Por lo mismo es que rechazamos que el proyectado “Consejo Nacional” del AGN esté conformado por funcionarios del gobierno y no por estudiosos y especialistas.

Tiene su simbolismo que sea alrededor de los archivos que el gobierno mexicano decida si México realmente posee la mayoría de edad democrática que el gobierno acostumbra blasonar. Si persevera en su fervor por gobernar la memoria. Es racionalmente insoportable que la memoria histórica del país dependa no de los especialistas colegiados sino del dedo mandamás de uno o dos políticos.

El expansivo ADN del político incluye la instintiva manipulación de la memoria, su explotación y su compraventa por medio de los archivos, como lo mostró con insuperable pericia Leonardo Sciascia, el escritor siciliano que podría haber sido mexicano honorífico.

La voracidad del político junto a otros historiadores que se han pronunciado sobre la Ley General de Archivos, (véase en www.cmch.colmex.mx) Andrés Lira y Enrique Florescano alertaron sobre un artículo del anteproyecto que parece inspirado en 1984, la novela de George Orwell: “Obligar a que burócratas sin especialización en materia archivística revisen todos los documentos que se ubican en sus archivos históricos y posteriormente los destruyan o transfieran de regreso a archivos de concentración implica necesariamente abrir la puerta para el revisionismo histórico, siendo nada más que un impulso autoritario por censurar la historia”.

Guillermo Sheridan (1950) es investigador en la UNAM y periodista. Ha publicado varios libros académicos sobre la cultura mexicana moderna, en especial sobre su poesía. Su trabajo como periodista ha...

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