La cadena de televisión de Estados Unidos ABC anuncia una edición especial para el viernes 18, a las diez de la noche, en su emblemático programa periodístico 20/20. Se trata de una entrevista a la actriz mexicana Kate del Castillo. La entrevistará la conductora estelar Diane Sawyer.

ABC informa que difundirá también la entrevista en los programas Good Morning America, World News Tonight y Nightline, así como en ABCNews.com, ABC News Radio y ABC News One. De ese tamaño es el interés, dice el promocional, “por la mujer que ha estado en el centro de la controversia con Joaquín El Chapo Guzmán, y hablará de lo ocurrido y el peligro que para ella representa la caída de uno de los hombres más buscados del mundo”.

El viernes, pues, Kate culminará una blitzkrieg que, entre otras cosas, dejará en ridículo la cacería con malas artes que lanzó contra ella el gobierno del presidente Peña Nieto tras la captura del Chapo y la publicación del relato de Sean Penn en la revista Rolling Stone, el 8 y 9 de enero.

Si las autoridades mexicanas tuvieran al menos una servilleta firmada por un personero del Chapo para comprometer un negocio con Kate, ¿cuál sería la necesidad de humillarla?, escribí aquí el 22 de enero, en los días agitados en que la PGR porfiaba en que la estaba investigando. “Si no tienen siquiera esa servilleta, ¿piensan que las filtraciones, las declaraciones en los medios, ayudarán a que las hipotéticas pruebas les caigan en la mesa?”, pregunté entonces y concluí: “Triste gobierno el que, sabiendo que tiene elementos para perseguir y castigar, humilla; más triste aún es el gobierno que humilla para ver qué pesca”.

Kate aguantó. Se arropó con un equipo legal en Estados Unidos. Canceló la idea de pisar territorio mexicano por el temor fundado de que la PGR la llevaría al ministerio público y de ahí quién sabe a dónde. Se enfrió y preparó una contraofensiva mediática bien pensada y ejecutada.

Primero, ni un día antes ni uno después, apareció su padre, Eric del Castillo, para trazar el perfil humano, familiar, íntimo, de “las locuras y arrojo de mi niña”. Casi en simultáneo, Kate demostró que podía hacer lo que para el gobierno hoy sería imposible: ganar un espacio privilegiado en la revista New Yorker, donde fue tratada con gozosa simpatía. Como parte de este segundo movimiento, entregó un relato al semanario Proceso (ganó la portada, desde luego), donde hizo algo que el gobierno tampoco ha sabido hacer: una narración verosímil, confiable, creíble alrededor del encuentro con el Chapo en el otoño de 2015.

Si no hay nuevas sorpresas, el viernes rematará en 20/20: Kate en la televisión nacional americana, potenciada por las plataformas de ABC. El gobierno la acosó y maltrató. Nada obtuvo. Ella, con paciencia y estrategia, les está dando una lección de eficacia y calidad. Una, dos, tres bofetadas con guante blanco. En buena lid.

MENOS DE 140. Diego Fernández de Cevallos cumplió 75 años el sábado. Cuánta amistad, respeto y cariño ha conseguido amasar. Por algo será.

gomezleyvaciro@gmail.com

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