Apenas se informó la noticia del hallazgo del cadáver de Anabel Flores Salazar, hace ocho días, comenzó a circular un boletín de prensa anónimo donde se presentaba un breve perfil de la mujer de 27 años. Lo esencial estaba en los párrafos finales:

“Trascendió que el año pasado, Anabel se casó con un policía (se desconoce nombre) al parecer del municipio de Nogales, Veracruz, el cual se le relacionaba con la delincuencia organizada (…) En su perfil de Facebook tiene entre sus contactos a Víctor Osorio Santacruz, así como a elementos de policías municipales de la región (…) El 30 de agosto de 2014, alrededor de las 11:30 horas, en la localidad Sierra del Agua, municipio de Acultzingo, fue detenido Víctor Osorio Santacruz, alias El Pantera, presunto primer comandante de Maltrata, por elementos del Ejército Mexicano cuando se encontraba desayunando con un sujeto apodado El Yiyo y Anabel Flores Salazar, reportera de El Buen Tono, quien no fue detenida (…) Osorio Santacruz presuntamente se encargaba de vigilar los movimientos de las fuerzas federales en las vialidades próximas a la región (…)”

El inocultable objetivo era exhibir las ligas de la reportera veracruzana con criminales. Era un boletín (fotos incluidas) con las huellas de un mal jefe de prensa gubernamental, o del crimen.

El gobierno de Veracruz se dedicó a empujar una suerte de versión opuesta: Anabel fue asesinada por escribir sobre grupos criminales. El propio gobernador Javier Duarte tuiteó el fin de semana que el trabajo duro de Anabel se difundía en Facebook con un seudónimo.

No es un rastro fácil de seguir en esa red social. Se lo dije ayer a Duarte. Respondió en un tuit, reconfirmó: “La cuenta de Facebook a nombre de Mariana Conteras era utilizada por Anabel Flores para realizar su trabajo periodístico”.

En esa línea argumental, Anabel escribió con seudónimo acerca del relevo de un jefe de plaza criminal y los criminales se lo cobraron. De ser cierto, se trata de una periodista asesinada. Duarte habría hecho la investigación.

La historia de esta reportera de notas policiacas de Orizaba obliga a preguntar en presente ¿quién mata a los periodistas mexicanos? Porque es lugar común afirmar que 100 han sido ejecutados en los últimos 15 años, pero no se ha investigado rigurosamente qué estaban escribiendo, retratando, blogueando, para que la mano de la muerte acabara con ellos. No hay 100 estudios serios causa-efecto.

En Veracruz se registra que 17 periodistas han sido asesinados en los cinco años de gobierno de Duarte, ¿pero es lo mismo Regina Martínez, de Proceso, que Esteban Rodríguez, de AZ; Anabel que Rubén Espinosa, el fotógrafo de la Narvarte?

Vamos a revisar Veracruz. Por lo pronto. Basta de la muerte de periodistas. Y basta de pasar por alto el quiénes los matan, por qué producto editorial los matan.

MENOS DE 140. Cuarto día. Cuatro de seis y el discurso crítico del Papa Francisco es inofensivo.

gomezleyvaciro@gmail.com

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