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Dos veces estuvieron a punto de detenerlo. Dos veces se les escapó en las narices. No era narco ni multihomicida. Tampoco era político de uñas largas. Era sencillamente un millonario. Así se dio a conocer y así terminó perseguido. Esta es la historia:
A partir del año 2000, se crearon en México una importante cantidad de empresas que se ponían nombres que sonaran a institución financiera seria. No lo eran. Tenían el único objetivo de captar los ahorros de la gente ofreciendo que pagarían intereses muy por arriba de los del mercado.
Y así, según las autoridades hacendarias de nuestro país, surgieron Rymcapital LLC, Sitma, Inverban, Sifisur. Los clientes caían seducidos por el dinero fácil y luego eran víctimas de defraudaciones masivas.
Uno de los casos más sonados fue el de Stanford Fondos, que inició actividades en 2005 bajo el mando de David Miguel Nanes Schnitzer. Según su expediente, tenía autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para recibir recursos de inversionistas e invertirlos en una amplia gama de instrumentos financieros, pero con una condición: que esto sucediera en el territorio y mercado mexicanos.
Stanford Fondos se volvió un escándalo porque empezó a operar bajo un esquema de “pirámide” y mandó el dinero de sus clientes a la isla de Antigua. En el fondo, esta empresa era la rama mexicana de un entramado mucho más amplio: la estafa multimillonaria de Stanford Financial Group, del texano Allen Stanford, preso en Texas y condenado a 110 años de cárcel por un timo de 7 mil millones de dólares que persiguió la SEC estadounidense.
Desde 2009, David Miguel Nanes Schnitzer fue objeto de una querella de Hacienda a través de la PGR. Dos años más tarde un juez giró una orden de aprehensión en su contra. El tipo ya no estaba a la mano. Había huido de nuestro país.
Las autoridades lo ubicaron en 2012 en Texas. En abril de ese año pidieron su detención y extradición. Entre 2012 y 2014, funcionarios de Hacienda y la PGR trabajaron de la mano del Departamento de Justicia estadounidense pero no bastó. El millonario más buscado logró esfumarse de las autoridades de México y Estados Unidos. Pasó demasiado tiempo.
En 2015, Nanes Schnitzer fue localizado de nuevo. Estaba en Belice. Un operativo conjunto entre autoridades mexicanas y estadounidenses logró su captura en noviembre de ese año. Y cuando todo estaba listo para que lo entregaran a México en la frontera de Belice con Chetumal, sus abogados tramitaron una fianza y quedó en libertad, desapareciendo de nuevo del rastro. El caso dejó pésimo sabor de boca a la dupla México-Estados Unidos porque el despacho que defendió a Nanes Schnitzer en Belice era comandado, les dijeron y ellos me lo divulgaron, por un supuesto hermano del primer ministro de Belice, Dean Barrow, quien ejerce su tercer mandato consecutivo.
Todo terminó la semana pasada. Según fuentes oficiales, el millonario más buscado trató de entrar a México con identificaciones falsas, pero lo detuvieron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y ahora duerme en el Reclusorio Sur de la capital del país.
historiasreportero@gmail.com
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