Ayer por la madrugada, cuando estaba casi listo para entrar al noticiario de televisión a mi cargo, llegó una información de última hora: una encuesta de la cadena ABC y el periódico The Washington Post ubicaba a Donald Trump un punto porcentual arriba de Hillary Clinton, en el voto popular de los ciudadanos que el próximo martes elegirán presidente de Estados Unidos.

Fue un sobresalto. Sobre todo porque aparentemente se ha esfumado la ventaja de la demócrata sobre el republicano.

Desde hace varias semanas he defendido el argumento de que Clinton vencerá indudablemente a Trump. Ni modo de “achicarme” ahorita. Así que en plena festividad mortuoria ofrezco mi listado de razones por las que sigo pensando que ella será la ganadora de las elecciones.

1.— Muchas encuestas marcan empate técnico entre Hillary y Trump, pero éstas toman en cuenta el voto popular, es decir, la suma de los sufragios posibles de todos los ciudadanos. Sin embargo, como todos sabemos, en Estados Unidos no gana el que suma más votos, sino el que acumula 270 votos electorales de los 538 que se disputan, y éstos se reparten de acuerdo con los triunfos en cada estado. En los cálculos existentes sobre este reparto de votos electorales, con base en las encuestas estatales, no hay quien ponga a Trump arriba, vamos, ni siquiera en empate técnico. En las proyecciones de votos electorales más cerradas, ella le saca 70 votos a él.

2.— Sin embargo, se sabe que en todo el mundo las encuestas han fallado en retratar la voluntad popular y han perdido credibilidad, autoridad y prestigio. Estados Unidos, dicen muchos, no va a ser la excepción. Y consideran que existe un voto a favor de Donald Trump que está oculto, entre la gente a la que apena expresar su preferencia, pero que a la hora de la hora votará por el magnate. Me parece que ese efecto proTrump quedará neutralizado con los votantes que se inclinan por Hillary pero no están muy motivados para ir a votar, más aquellos a quienes la demócrata no les gusta, que quizá estaban pensando en abstenerse o sufragar por alguno de los aspirantes “chicos”, pero frente a la amenaza de una elección apretada prefieren ejercer el voto útil y empoderar a Hillary antes que permitir la llegada de su impresentable rival.

3.— Los expertos electorales en todo el mundo saben que la estructura de los partidos políticos y sus líderes es muy relevante en unos comicios. La estructura del Partido Republicano no está completamente con Trump. El magnate no ha sabido tender los puentes, establecer las alianzas, ofrecer la certidumbre necesaria para unir a todos los republicanos en torno a él. Estas fisuras, grietas, fracturas también le van a costar.

4.— Cosa de 25 millones de estadounidenses ya emitieron su voto. La legislación de ese país permite sufragar por adelantado en buena parte del territorio. Según los estudios a los votantes anticipados, Hillary Clinton está teniendo un desempeño mejor al esperado.

En cosa de días sabremos.

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