Orso Iván Gastélum, alias El Cholo Iván, es el hombre del torso desnudo que apareció en la foto junto a El Chapo Guzmán en el asiento trasero de la patrulla de la Policía Federal el 8 de enero de este año, cuando ambos fueron capturados.

El fin de semana pasado, El Cholo Iván estuvo a punto de protagonizar otro escandaloso bochorno para el gobierno federal: fue liberado y salió caminando del penal de máxima seguridad de Ciudad Juárez, Chihuahua.

No estamos hablando de un delincuente de poca monta. El Cholo Iván era el jefe de la codiciada plaza de Los Mochis (y toda la región aledaña) para el Cártel de Sinaloa. Líder local, hombre de todas las confianzas de Joaquín Guzmán Loera. Tanto, que El Chapo le confió su libertad:

El Cholo Iván lo llevó a una casa de seguridad y en ella irrumpió la Marina la madrugada de ese viernes 8 de enero. Cuando esto sucedió, Cholo y Chapo solos, juntos, huyeron por un túnel que conectaba a las alcantarillas, emergieron por una coladera, robaron dos coches, se toparon con policías federales en la carretera y éstos los llevaron a un motel de paso, hasta donde llegaron soldados y marinos para cerrar la pinza de la aprehensión.

La atención se volcó naturalmente sobre El Chapo. Y de El Cholo Iván al parecer no se ocupó nadie. Como si su expediente no fuera relevante.

Al grado que el fin de semana pasado, Orso Iván Gastélum salió por su propio pie del penal de Ciudad Juárez. Un juez había decretado su libertad por falta de elementos. Casi lo mismo que con Rafael Caro Quintero.

La diferencia fue que los elementos del Ejército mexicano, desplegados en el penal de Juárez como parte de la seguridad reforzada porque ahí también está recluido Joaquín Guzmán Loera, se enteraron de lo que estaba por suceder: les llegó la información desde adentro del Cefereso número 9 y alertaron de inmediato a sus superiores.

Según fuentes oficiales, la Secretaría de la Defensa Nacional avisó con urgencia de esto a la Procuraduría General de la República. Concretamente, el departamento de inteligencia de la Defensa contactó a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), a cargo de Gustavo Salas Chávez.

Como reacción ante la crisis, procesaron a toda velocidad una orden de localización y el Ejército detuvo de nuevo a El Cholo Iván en el momento que estaba saliendo de la cárcel. Así como salió volvió a entrar. Los soldados evitaron una crisis gubernamental mayúscula.

SACIAMORBOS. En la SEIDO no tenían ni idea y eso ha despertado molestia y/o sospechas no sólo desde adentro del gobierno mexicano, sino en las instancias estadounidenses, como el Departamento del Tesoro y la DEA, quienes, me dicen fuentes, en reuniones privadas ya se habían quejado sobre la inacción de esta Subprocuraduría frente al Cártel Jalisco Nueva Generación.

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