Con tan solo entrar a www.memoriaytransparencia.mx uno puede entender la importancia del acceso a la información y de lo que las instituciones y la sociedad civil pueden lograr trabajando juntos. Memoria y Verdad es una plataforma —lanzada el día martes—, que busca ser una “herramienta de producción de conocimiento público” para permitir “formarse un juicio informado” sobre presuntas violaciones a derechos humanos y delitos de lesa humanidad ocurridos en nuestro país.

El objetivo que persigue es “promover la transparencia, el derecho de acceso a la información, la garantía de no repetición, la verdad y la generación de una memoria colectiva”. Resulta importante destacar que para lograr eso, no basta con abrir los datos a la sociedad, es decir, adoptar una plataforma no hace a un gobierno “abierto”, lo que brinda respuestas y refleja la apertura de un gobierno es la voluntad de hacer pública la información y la interpretación que de ésta se pueda extraer.

Ahora bien, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos existe el principio de indivisibilidad, el cual establece que ningún derecho puede disfrutarse a costa de otro. Esto presupone para el caso de Memoria y Verdad —como para otros que hemos analizado en el Pleno del Inai— un conflicto entre el acceso a la información y la protección de datos personales. A la par, existen procesos judiciales y consideraciones expuestas por los afectados que no deben obviarse. Si en una democracia se deja de escuchar y de ser sensible se comienza a caminar a formas de gobierno autoritarias. Aún así, durante la concepción, el desarrollo y ahora la puesta en marcha de la plataforma, prevaleció entre todos los participantes el ahínco de promover el derecho a saber a través del acceso a la información, y eso se agradece.

Un pequeño pero importante ejemplo de lo último es la posibilidad de que los interesados puedan acceder a las bases de datos utilizadas para el sitio en formatos abiertos, esto es, descargables, estandarizadas, legibles por máquinas, accesibles y libres de derechos. Bajo la premisa de que el uso que se le está dando a los datos puede tener usos incluso mejores, los visitantes del sitio Memoria y Verdad, pueden descargar la información disponible de los temas ahí expuestos hasta ahora: los casos Atenco, Tlatlaya, Guerra Sucia, Acteal, Ayotzinapa 2011 y 2014, Campo Algodonero, San Fernando 2010 y 2011, Aguas Blancas, Tlatelolco, Apatzingán, Cadereyta y El Halconazo.

El ejercicio —en el cual participamos el Centro ProDH, Fundar, Article 19, la Universidad Iberoamericana y, desde luego, el Inai— consistió en unir elementos que estaban sueltos para formar un mapa más claro de lo acontecido y no sólo dejar el recuento de los hechos a la memoria testimonial —o peor aún, a la desmemoria intencionada—, sino también a la documental, para con datos, y papeles en mano, poder mirar el pasado y construir un mejor futuro. Así, en el rompecabezas se unieron fotografías, videos, solicitudes de información, recursos de revisión, resoluciones del Pleno del Inai, respuestas de sujetos obligados y otros elementos indispensables para lograr algo grande: recobrar parte de nuestra historia y dignidad.

La plataforma es un ejemplo replicable de lo que se puede lograr gracias al esfuerzo conjunto entre gobierno y sociedad civil. No obstante, es importante tener en cuenta que es tanta la información existente, que el gobierno, como apuntan varios especialistas, debe luchar por dejar de ser el cuidador de la información para convertirse en el facilitador de la misma dentro del esquema de derechos existente, ese nodo en la red que puede conectar los datos con aquellos que los requieren, parafraseando a Steve Spiker, especialista en el tema. Poco a poco, los gobiernos de cualquier nivel deben migrar de su intención de crear aplicaciones con la información que tienen en sus manos, a tan sólo sistematizarla y abrirla para que la sociedad la utilice como la necesite o imagine.

Memoria y Verdad es parte de un proceso que se irá refinando en sus distintas etapas, pero hasta el momento, en la balanza, ha sido un esfuerzo ejemplar, incluso a nivel internacional. Hay, pues, que celebrar el logro, sin cantar victoria, porque aún queda mucho por hacer y por mostrar para acercar la verdad a la memoria colectiva y nunca más olvidar.

Comisionada presidente del Inai.
@XimenaPuente

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