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¿Hay fundamento científico para la decisión?

31/03/2016
01:54
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Ayer se informó de la modificación del programa Hoy No Circula y de la modificación en el Programa de Contingencias Ambientales con el objetivo de reducir las emisiones de contaminantes de origen vehicular en el primer caso y de establecer acciones emergentes de disminución en la emisión de contaminantes en general en la ocurrencia de eventos de altos niveles asociados a condiciones no favorables de dispersión de estos contaminantes.

Sin contar todavía con la información oficial completa para establecer una mejor evaluación de las acciones a ser implantadas, se puede emitir una opinión como estudioso del tema sobre las posibles implicaciones que podrían estar asociadas a estas modificaciones. Para esto, vale la pena recordar que en semanas pasadas circuló en los medios una crítica fuerte por funcionarios en el ámbito ambiental y de sus asesores sobre el hecho de que la UNAM había emitido una opinión sobre el efecto del Reglamento de Tránsito sin contar con un estudio al respecto. Ante esta situación, la UNAM emitió una aclaración en el sentido de que no existía dicho estudio toda vez que el fundamento de las opiniones que en ese entonces hicimos bajo la consideración de que cualquier factor que llevara a reducir la velocidad de tránsito podría llevar a una emisión mayor de contaminantes de origen vehicular es ampliamente conocido y que esta información esta disponible al público en forma de reportes técnicos y publicaciones científicas.

Curiosamente, la modificación al Programa Hoy no Circula va a favorecer el que la velocidad promedio, que las mismas autoridades han mencionado como menor a 17 kph en esta zona metropolitana, aumente con lo que se esperaría una menor emisión de contaminantes de tipo primario, y que son llamados así por ser emitidos directamente a la atmósfera. Esto sin duda es bueno, ya que ciertos contaminantes primarios como el monóxido de carbono, cierta fracción del total de las partículas presentes en el aire, el bióxido de azufre, e incluso los óxidos de nitrógeno (NOx) tenderán eventualmente a mantenerse dentro de lo que marcan las respectivas normas de calidad del aire que apliquen.

Sin embargo, el contaminante que ha llevado a la activación de las anteriores precontingencias ambientales es el ozono, un contaminante secundario que no es emitido por alguna fuente, sino que es generado en la atmósfera a partir de complicadas reacciones químicas entre otros compuestos que se conocen como precursores y la radiación solar. Estos compuestos precursores son emitidos en una proporción importante por la flota vehicular y estos son los llamados NOx y los compuestos orgánicos volátiles (COVs). De estos, los COVs también tienen otras fuentes de emisión como las fugas de gas LP de los tanques utilizados comúnmente en las casas, emisiones de vehículos con motor a diesel que no cuentan con convertidor catalítico, emisiones evaporativas de combustibles de tanques de almacenamiento y de estaciones de venta de gasolina con malos controles, y otras como el uso indiscriminado de solventes.

Debido a la complejidad de las reacciones químicas que llevan a la formación de ozono, no siempre la reducción intensiva de las emisiones de los precursores resulta en una disminución en los niveles de ozono, sino que incluso aumenta. Este fenómeno se puede observar cotidianamente en algunas ciudades en el mundo y se conoce como el “efecto de fin de semana de ozono”, y consiste en que principalmente los domingos se alcanzan mayores niveles de este contaminante secundario que en los días hábiles a pesar de la reducción importante de vehículos en circulación que se da en este día. Este efecto ya ha sido identificado para la ZMCM desde hace unos 10 años y ha sido documentado tanto por las autoridades como por varios estudios científicos de carácter internacional incluyendo a la UNAM que fue pionera en estas investigaciones. Si bien la disminución en la flota vehicular en circulación va a tener un efecto positivo en reducir niveles de contaminantes primarios, la experiencia indica que para la Ciudad de México se debe tener un control selectivo de aquellas fuentes de emisión de precursores que están favoreciendo la química de formación y acumulación de ozono.

Esto lleva a cuestionar ahora, tal y como en días pasados se le criticó a la UNAM, si las medidas que se anunciaron por parte de las autoridades cuentan con los respectivos estudios, y de ser así, si éstos estarán disponibles al público para que se pueda dar una opinión técnica sobre su posible efectividad. Cabe mencionar que estos estudios no son cosa fácil y conllevan el uso de modelos matemáticos de simulación química que requieren de toda la información posible del escenario actual para así poder hacer un pronóstico a futuro.

En México se ha estudiado este problema por diversos grupos tanto nacionales como internacionales y se ha señalado que un control selectivo en las emisiones de COVs podría tener un mejor efecto en reducir ozono, que si se reducen las emisiones de NOx y COVs en forma indiscriminada y en proporción similar. Como académico involucrado en el estudio de cómo los cambios en la composición de los contaminantes y en la meteorología afectan la calidad del aire, mucho me gustaría que estas modificaciones anunciadas hayan considerado todos esos estudios que se han acumulado por años y que son necesarios cuando se aplican los modelos antes mencionados.

Por otro lado, que se haya reducido el nivel de activación de una situación ahora de contingencia y no precontingencia se debe reconocer como una buena acción. Uno de los objetivos de este programa es informar oportunamente a la población sensible a este tipo de contaminantes para que tomen precauciones de actividad extramuros. Si bien la meteorología juega quizás el papel más importante en que se alcancen los niveles de activación de la contingencia y la disminución de los niveles dependen por mucho en que ocurra un cambio en la circulación atmosférica, aún queda por saber si las nuevas medidas contempladas de control emergente de emisiones serán del todo favorables. Nuevamente la pregunta crítica, ¿se hizo ya un estudio al respecto?

Al igual que muchos colegas en centros de investigación de este tema en nuestro país, esperamos que las modificaciones realizadas se hayan fundamentado científicamente.

Grupo Fisicoquímica Atmosférica del Centro de Ciencias de la Atmósfera. UNAM

*Foto: Con la modificación al Hoy No Circula se prevé una menor emisión de contaminantes primarios

Experto en ingeniería ambiental. Grupo Fisicoquímica Atmosférica del Centro de Ciencias de la Atmósfera. Universidad Nacional Autónoma de México.

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