El pasado martes el pleno de la Corte celebró sesión solemne a la que concurrieron integrantes del Consejo de la Judicatura Federal y del Tribunal Electoral, en la que se recibió a los dos nuevos ministros que a propuesta del Ejecutivo federal designó el Senado el mes de diciembre anterior.

En esta solemne ceremonia el ministro presidente, don Luis María Aguilar Morales, impuso a la ministra Norma Lucía Piña Hernández y al ministro Javier Laynez Potisek la toga magisterial, símbolo de su alta investidura, que por decreto del Congreso de la Unión corresponde vestir a los ministros del máximo tribunal al concurrir a las audiencias del pleno y de las salas, así como a los actos solemnes.

Un acto por demás relevante para la vida institucional de nuestro país, al cumplirse el primer ciclo en la renovación total de la Corte que conforme lo ideó el Constituyente Permanente en la reforma de 1995 se da en forma escalonada.

Como ha sido costumbre en el alto tribunal, se brindó un mensaje de bienvenida a nuestros nuevos compañeros ministros, que en esta ocasión tuve el privilegio de pronunciar, así como también cada uno de ellos se dirigió por vez primera al pleno.

Honor y profunda emoción la encomienda que recibí, consciente de que los únicos bienes que perduran en la vida son los que acumulamos en la mente y en el corazón, como este momento, el ritual de extraordinario simbolismo que entraña la imposición de la toga, la elevada responsabilidad que asumimos al integrar el máximo tribunal y que magistralmente expresa Alfonso Reyes a propósito de su conceptualización de las instituciones al decir que son “los seres humanos los que las conforman, seres humanos que al integrarlas adquieren el compromiso de dignificarlas con su actuación, seres humanos conscientes de su efímera duración, pero sabedores de que su pasajera actuación honesta y responsable es seguro resguardo de la permanencia de las instituciones”.

Con estas palabras inicié mi mensaje, tras lo cual presenté una breve reseña de aspectos de la vida personal y familiar como de la trayectoria profesional de los nuevos ministros.

La ministra Piña inició una brillante carrera judicial al ser invitada a colaborar en un Tribunal Colegiado de Circuito, más tarde es nombrada secretaria de Estudio y Cuenta adscrita a la Primera Sala para luego ser designada, por oposición, juez de Distrito y magistrada de Circuito, sumando 27 años consagrados a la noble tarea de juzgar.

El ministro Laynez quien ha desarrollado también una brillante carrera profesional en el sector público como abogado hacendario y consejero jurídico adjunto del Ejecutivo federal, además de desempeñar diversos cargos del más alto nivel en distintas dependencias, hasta que finalmente cumplió su sueño de ejercer la función jurisdiccional al ser ratificado como magistrado de la Sala Superior en el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

En su mensaje, la ministra Piña enfatizó que el oficio de juzgadora constitucional “tiene como base fundamental el ser independiente e imparcial y procurar la prudencia como virtud del juzgador, apartándose de estereotipos o etiquetas para concentrarse, exclusivamente, en la razón fundamental de nuestra función, que es impartir justicia”.

Por su parte, el ministro Laynez sostuvo que “con esos valores y principios que aprendí en casa… enseñanzas que pudieran parecer muy rudimentarias, pero que en realidad envuelven dos grandes valores muy complejos: el valor de conducirse siempre dentro de la legalidad y siempre con integridad, hoy estoy aquí. Con legalidad e integridad pienso desempeñar mi cargo, y servir a mi país”.

Concluyó así la ceremonia de investidura de estos dos juristas de sólido prestigio y reconocida trayectoria, voces claras de la justicia contemporánea, maestros en todos los órdenes y aspectos de la actividad profesional, cuyo quehacer ha marcado un sendero para las nuevas generaciones, labrado mediante sus mentes firmes, brillantes y decididas; dos seres humanos con sentido sobrio de la vida, con gran sencillez de alma, de quienes estamos seguros aportarán su conocimiento, inteligencia y experiencia, su esmero, diligencia e ilusión en la construcción de una Corte fuerte, sólida, eficiente, confiable, predecible.

Ministra de la Suprema Corte de Justicia

@margaritablunar

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