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Unidad nacional

La llegada al poder de Donald Trump pasó de ser una amenaza a una nueva realidad geopolítica, donde gobernantes y gobernados debemos aprender de las lecciones de la historia
24/01/2017
02:14
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Lejos estamos, sin duda, de los días aciagos donde nuestra nación perdió más de la mitad de su territorio en 1847; en el inicio del siglo 21, los problemas internos de una nación en crecimiento y ahora los factores externos, ponen a prueba a las instituciones y a la sociedad.

Hace 170 años la falta de unidad y la lucha fratricida entre quienes habitaban la recién proclamada nación independiente, fueron determinantes para ceder ante la beligerancia del país del norte.

La llegada al poder del presidente 45 de los Estados Unidos pasó de ser una amenaza a una nueva realidad geopolítica, donde gobernantes y gobernados debemos aprender de las lecciones de la historia para no repetir sus errores.

La unidad nacional en estos momentos de controversia e incertidumbre constituye un valor imprescindible para sortear con firmeza e inteligencia, las adversidades que se presentan en política exterior.

Desde luego que la unidad de los mexicanos se sustenta en nuestras instituciones, aquellas que hemos construido durante largos años y que nos permiten coexistir a pesar de nuestras naturales diferencias; me refiero a aquellas consagradas en nuestra Constitución y fortalecidas en la unidad de la República.

Esa unidad y fortaleza que requerimos en el exterior se debe construir en el interior con la aplicación del Estado de derecho, con el combate a la corrupción, con procurar la estabilidad financiera sin olvidar nunca la economía familiar.

Fortalecer la unidad nacional requiere de expresiones claras de lealtad y compromiso, y en este sentido México debe contar con el apoyo de las instituciones para aportar y seguir apoyando las mejores causas de la Nación, dejando de lado colores o posturas partidistas anteponiendo el interés supremo de la nación.

Ahora bien, quienes tenemos la responsabilidad de encabezar a las instituciones, además de convocar a la unidad nacional, debemos actuar sin dilación en defensa de los derechos de nuestros connacionales en el exterior, con la divisa de que antes de cualquier consideración política estarán primero los derechos humanos de las personas.

La política exterior de México basada en el respeto a las naciones cobra vigencia y nos debe conducir a nuevas estrategias de diversificación e integración regional que refrende nuestra condición como una de las 15 economías más importantes del mundo.

Renegociar el TLC puede ser una oportunidad si se llega a la mesa con objetivos claros y estrategias definidas; con visiones homogéneas y convocatorias amplias que se sustenten en la unidad de los sectores de la nación.

Los momentos pueden ser complicados, pero es tiempo de las grandes decisiones, es tiempo de políticas de estado.

Es tiempo de unidad nacional.

Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados

Diputado del PAN, ex presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados

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