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“Nunca como hoy me pregunto qué hicimos de nuestra patria, a qué horas y cuándo se nos escapó de las manos esa patria dulce que tanto trabajo les costó a otros construir y sostener... ¿Qué hemos hecho de nuestra patria impecable y diamantina?”.
En marzo pasado, el escritor Fernando del Paso, de 80 años de edad, originario de Guadalajara, pronunció esas palabras en Mérida al recibir el premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria, en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2015. Ayer el autor de Noticias del Imperio, José Trigo, Palinuro de México y Linda 67. Historia de un crimen ganó el Premio Cervantes 2015, el máximo reconocimiento que puede recibir un escritor en lengua española.
En la continuación de su discurso, en la aceptación del premio en Mérida, Del Paso cuestiona: “¿Es ético aceptar premios por nuestra obra y limitarnos a agradecerlos en público? No lo sé. Pero vale la pena plantear si nuestra posición sirve para algo [...] No puedo quedarme callado ante tantas cosas que se nos han quebrado.”
Del Paso se ha convertido en la voz que denuncia las “tremendas injusticias” que ocurren en el país, aquellas que duelen. Sus señalamientos son severos, quizá incómodos, pero nunca fuera de la realidad. “Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas.... ¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia!”
Ayer desde muy temprano los señalamientos fueron para su obra. El jurado del premio que otorga el ministerio de Cultura español señaló que el galardón le es otorgado por su “valentía en la creación y su arriesgada innovación”, “por su aportación al desarrollo de la novela, aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento” y porque “sus novelas llenas de riesgo recrean episodios de la historia de México, haciéndolos fundamentales”.
Del Paso, uno de los mayores escritores mexicanos vivos, ha decidido comprometerse con el país y pedir en cualquier tribuna a la que acuda por la resolución de los graves problemas del país como la violencia y la pobreza. Hoy, en entrevista con este diario, señala que espera que el gobierno contribuya a la grandeza del territorio e historia de México, “con granitos de arena, no con granitos de pólvora”.
Ante los desafíos nacionales, los escritores e intelectuales son necesarios para aportar un matiz distinto a la discusión. La voz de Fernando del Paso debe abrir una ruta por la que se sumen otros. En ocasiones no podrán gustar a quienes aludan; eso será secundario, pues el interés de México es primero.
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