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Uso y abuso del agua en México

A pesar de que la Ciudad de México recibe hasta 40% de su agua de fuentes lejanas, carece de infraestructura a gran escala para reciclar el líquido residual
Uso y abuso del agua en México
Milpas durante la sequía en Yucatán - Foto: Christian Ayala/EL UNIVERSAL
15/03/2018
16:58
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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Estos días, previos a la escasez de agua generalmente asociada a los meses secos del verano, la Ciudad de México ha estado en el centro de la controversia debido a las acusaciones entre autoridades locales y el partido Morena respecto al cierre deliberado de 50 válvulas de la red de distribución del líquido, un acto que afectó a millones de personas en varias delegaciones.

El suministro de agua, durante décadas, ha sido empleado como herramienta política para ganar votos; ya sin limitarse a los barrios pobres de las afueras, la práctica corrupta está llegando a las colonias de clase media en el corazón de la capital mexicana, lo que agrava el problema de la escasez.

Con 21 millones de habitantes, uno de cada cinco apenas recibe agua del grifo por unas cuantas horas a la semana y otro 20% sólo por parte del día.

La Ciudad de México recibe hasta 40% de su agua de fuentes lejanas, sobre todo del Sistema Cutzamala, pero carece de infraestructura a gran escala para reciclar el líquido residual.

Las pérdidas ocasionadas por fallas en la red de tuberías se calculan en un impresionante 40%, mientras que 81% de los residentes afirma que no bebe directamente del grifo, ya sea porque no hay abasto o porque no confía en su calidad.

Las quejas de los consumidores se han incrementado 50% en lo que va del año, según el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), que requiere el doble de su presupuesto anual de 5,500 millones de pesos (295 millones de dólares) para mejorar la infraestructura.

La escasez tiene otras caras lejos de la Ciudad de México. El año pasado estallaron protestas en el Valle de Mexicali, fronterizo con California, al revelarse los planes para construir una planta cervecera capaz de producir cuatro millones de botellas diarias en 2019.

Miles de personas en apoyo al movimiento Mexicali Resiste se congregaron frente a las oficinas del gobierno estatal de Baja California, además de bloquear los suministros para el área de construcción.

Los granjeros de más de 100 propiedades comunales (ejidos), establecidas durante la reforma agraria de los años 40, acusaron al gobierno estatal y Constellation Brands, la tercera empresa del rubro en Estados Unidos, de tratar de explotar sus pozos de agua, elemento clave para la producción agrícola.

Protestas masivas

También se efectuaron manifestaciones en 2016 contra la Ley del Agua para el Estado de Baja California, que habría privatizado el servicio hidráulico e incrementado las tarifas. El Congreso local se vio obligado a rechazar la legislación, apenas siete días después de las protestas masivas.

La misma firma extrae unos 1,200 litros de agua por segundo para producir cerveza en el árido municipio de Zaragoza, Coahuila, declaró en 2016 el entonces alcalde Leoncio Martínez Sánchez. “Mientras que toman el agua para fabricar cerveza, nos dejan con escasez en el municipio”, enfatizó al portal de negocios BNamericas.

Las industrias cervecera, minera y del fracking sobreexplotan los acuíferos de la región. La carbonera Río Escondido excava a más de 500 metros de profundidad para alcanzar el acuífero llamado Allende Piedras Negras y dice que requiere 4% de sus aguas para extraer el mineral, añadió Martínez Sánchez.

El pasado 1 de marzo, el secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell, lanzó el proceso de licitación para desarrollar nueve bloques de hidrocarburos no convencionales (de esquisto o pizarra) en Tamaulipas.

Por primera vez en el país, la extracción de gas natural y petróleo del subsuelo en la Cuenca de Burgos necesitaría la técnica de fracturamiento hidráulico o fracking, mediante la cual las formaciones rocosas son quebradas con una inyección de agua, arena y otros agentes de soporte a presión.

Grupos ecologistas, como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y Greenpeace, han criticado la medida, parte de la Ronda 3.3 de la Reforma Energética, al asegurar que cada pozo requerirá entre nueve y 29 millones de litros de agua pura, lo que contaminará los acuíferos con aditivos químicos.  

Asimismo, resaltaron que el fracking contribuirá al calentamiento global y creará nuevas zonas sísmicas.

Juan Carlos Zepeda Molina, titular de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), indicó en respuesta que los operadores serán regulados estrictamente.

Por su lado, Carlos Salvador de Regules Ruiz-Funes, director ejecutivo fundador de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), añadió que las nuevas normas se basan en las mejores prácticas empleadas por los respectivos sectores de Estados Unidos, Canadá y Argentina, así como en las recomendaciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y del Centro Molina para Energía y el Ambiente.

Editado por Sofía Danis
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