Se extiende a México la ola de refugiados socioeconómicos de Venezuela

Casi tres millones—10% de la población total de Venezuela—abandonaron ese país en las últimas dos décadas y 1.2 millones lo hicieron tan solo en los últimos dos años
La gente hace fila para intentar cruzar a Venezuela desde Colombia. Los venezolanos cruzan la frontera durante el día para comprar alimentos y otros productos que escasean en su propio país - Foto: Carlos Eduardo Ramírez
15/02/2018
16:30
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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Proceden de todos los campos profesionales y trabajan como médicos, diseñadores de moda, decoradores de interiores y modelos. Cada vez más, vienen de las clases media y media alta y dirigen pequeños negocios que ofrecen comida típica y arepas para su creciente comunidad expatriada, que tiende a concentrarse en el sur de la Ciudad de México, pero también en las elegantes colonias Roma y Polanco.

Desafortunadamente, también son defraudadores, pequeños delincuentes y servidores sexuales indocumentados.

Este mes, las secciones de Periodismo de Investigación y de Periodismo de Datos de EL UNIVERSAL informaron que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) reservó cada lunes y martes para la atención exclusiva de los solicitantes de asilo venezolanos en su sede de la capital del país, con respaldo financiero del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

No todos saben que tienen el derecho a pedir la protección federal y la gran mayoría de los inmigrantes, legales o ilegales—que algunos expertos consideran “refugiados económicos”—, hacen lo mejor que pueden para ganarse la vida en México.

En 2014 se estableció un récord en el ingreso de ciudadanos venezolanos a México, con más de 178,000, destacó el Instituto Nacional de Migración (INM). Desde 2017, ocupan el primer lugar entre los poseedores de tarjetas de Residencia Permanente y de Residencia por Causas Humanitarias. Alrededor de 30,000 entraron al país en el primer semestre del año pasado.

Otras naciones están recibiendo un número mayor de inmigrantes, como Estados Unidos, España, Colombia y Chile; casi tres millones—10% de la población total de Venezuela—abandonaron ese país en las últimas dos décadas y 1.2 millones lo hicieron tan solo en los últimos dos años.

Fin de la mediación

En este contexto, México anunció sorpresivamente en enero su retiro como mediador entre el gobierno venezolano y la oposición, al criticar las elecciones presidenciales por adelantado que se efectuarán el 22 de abril.

El canciller Luis Videgaray indicó de forma contradictoria que México abandona el actual proceso de negociación, pero “que no quepa duda”, seguirá realizando “todos los esfuerzos diplomáticos posibles para contribuir a que en Venezuela se restaure la democracia por la vía pacífica y conforme lo decidan los propios venezolanos”.

Entre tanto, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, declaró que su gobierno requiere ayuda internacional para enfrentar la crisis humanitaria provocada por cientos de miles de venezolanos que escapan en la frontera de sus problemas económicos.

La autoridad migratoria de Bogotá ha puntualizado que el número de ciudadanos del país vecino que viven en su territorio se incrementó en 62% para superar los 550,000 en la segunda mitad de 2017; otra nación colindante, Brasil, también endureció la seguridad limítrofe y declarará la emergencia en el estado septentrional de Roraima, para mejorar el financiamiento y el despliegue de tropas que ayuden a controlar el flujo de refugiados.

El gobierno estatal de Roraima expuso que los recién llegados representan 10% de la población de su capital, Boa Vista, o cerca de 40,000 personas, que presionan los servicios públicos.

Al enfatizar el “desastre socioeconómico de una magnitud pocas veces vista antes” en ciernes, la Institución Brookings comparó a la crisis venezolana con la guerra en Siria y los cinco millones de refugiados que han salido del país árabe.

“Bajo este escenario, hay algo más que la comunidad internacional puede hacer: Diseñar y aplicar un plan que enfrente la ola de refugiados venezolanos”, afirmó el centro de estudios estadounidense. Enfatizando que “las organizaciones multilaterales, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, junto a los países donantes—incluyendo a Estados Unidos—pueden proporcionar apoyo financiero para los países que reciben a los refugiados”.

Editado por Sofía Danis
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