El caso Skripal: las relaciones entre Rusia y Occidente tocan un nuevo punto bajo

Para muchos observadores desde ambos lados, la crisis y sus tensiones en aumento confirman que el mundo vive una segunda Guerra Fría de consecuencias impredecibles
El caso Skripal: las relaciones entre Rusia y Occidente tocan un nuevo punto bajo
Militares con vestimenta de protección se preparan para retirar vehículos de un estacionamiento en Salisbury, Gran Bretaña - Foto: Neil Hall/EFE
06/04/2018
15:52
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
-A +A

Read in English

Las relaciones entre los aliados occidentales y el Kremlin han tocado un nuevo punto bajo con el presunto envenenamiento del ex agente doble ruso Sergei Skripal y su hija Yulia en Salisbury, Inglaterra. Para muchos observadores en ambos lados, la crisis y sus tensiones en aumento confirman que el mundo vive una segunda Guerra Fría de consecuencias impredecibles.

En el marco de una difícil transición del Brexit y de la decisiva intervención militar rusa que salvó al régimen de Bashar el Assad en Siria, Skripal, afincado en Reino Unido en 2010 mediante un programa de intercambio de espías, resultó envenenado con el agente nervioso A-234Novichok” el 4 de marzo pasado, de acuerdo con Downing Street.

El 29 de marzo, Yulia, quien procedente de Moscú visitaba a su padre, fue reportada como fuera de peligro, “consciente y hablando” en el Hospital de Distrito de Salisbury.

Después del ataque, la primera ministra británica, Theresa May, exigió una explicación al gobierno de Moscú y anunció la expulsión de 23 diplomáticos rusos en represalia. Varios países aliados, en particular Estados Unidos, la siguieron y expulsaron a cerca de 130 diplomáticos.

La administración de los Estados Unidos también ordenó la clausura del consulado general ruso en Seattle, en la más dura acción que haya tomado contra el gobierno del presidente Vladimir Putin desde que llegó al poder el año pasado.

Mientras que el Kremlin expulsó a 60 diplomáticos estadounidenses y ordenó el cierre del consulado general de EU en San Petersburgo.

En el nebuloso campo del espionaje, Moscú también fue acusado del mortal envenenamiento en Londres del desertor y ex oficial del Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus iniciales en cirílico) Alexander Litvinenko en 2006, utilizando polonio-210 radioactivo.

Por su parte, Viktor Yushchenko, candidato pro occidental y futuro primer ministro ucraniano, fue envenenado en 2004 con TCDD, la dioxina más poderosa y compuesto contaminante del Agente Naranja, con la que sufrió la desfiguración de su rostro, si bien desde entonces ha logrado una recuperación física completa.

Nueve años más tarde, incluso el suicidio de Boris Berezovsky, oligarca ruso y antiguo aliado de Putin, exiliado en Sunninghill, Inglaterra, fue cuestionado por las autoridades locales y declarado en “veredicto abierto”, después de que su hija Elizaveta argumentó que fue atacado y colgado en su propia casa por desconocidos.

Lista de preguntas

En el caso Skripal, Moscú ha negado todas las acusaciones, al denunciarlas como una “provocación” en vísperas de la reelección de Putin y de la Copa Mundial FIFA 2018, además de exigir pruebas a los británicos.

El domingo, su embajada en Londres envió una lista de 14 preguntas al Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, en la que demanda que revele detalles de la investigación.

Notablemente, varias preguntas abordan el papel de Francia en las pesquisas, la notificación correspondiente a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), agencia asociada a Naciones Unidas, y los medios empleados para determinar el origen ruso del agente nervioso “Novichok”.

Una lista similar, con 10 preguntas, fue enviada a la cancillería gala por la embajada rusa en París. Según el documento, Moscú quiere saber bajo qué razones Francia participó en la investigación.

En Gran Bretaña, las dudas en torno a la compleja averiguación, así como el repentino mejoramiento de Yulia Skripal—ella y su padre fueron encontrados en una banca, inconscientes y “al borde de la muerte” de acuerdo con los primeros reportes—planteadas por figuras de la oposición, como el líder laborista Jeremy Corbyn, son usadas como herramienta para fortalecer al gobierno de May con bases patrióticas y nacionalistas.

Sin embargo, en una democracia madura y orgullosa de su libertad de expresión, entre otros valores enraizados, son inconcebibles los intentos de acallar y desprestigiar a voces legítimas y disidentes. Vale la pena recordar que el escepticismo público en ambos lados del Atlántico quedó justificado por las flagrantes mentiras respecto a las “armas de exterminio masivo” de Sadam Husein, esparcidas como pretexto para invadir y ocupar Irak en 2003 durante las administraciones Bush y Blair.

Algo resulta muy evidente: existe una escalada de las tensiones que a nadie conviene. “Estoy realmente preocupado. Creo que estamos llegando a una situación que es similar en buena medida a lo que se vivió durante la Guerra Fría”, afirmó Antonio Guterres, secretario general de la ONU.

Antonio Guterres convocó a restablecer los mecanismos de comunicación de la Guerra Fría—como las líneas telefónicas directas entre Washington y Moscú, para evitar el riesgo de un conflicto armado—, pero el experimentado diplomático portugués encuentra “dos importantes diferencias” entre el periodo que va de 1948 a 1989 y el panorama actual.

“En la Guerra Fría había claramente dos superpotencias con un control absoluto de la situación en dos áreas del mundo. Ahora tenemos muchos otros actores que son relativamente independientes, con un papel realmente importante en muchos de los conflictos que estamos atestiguando”, concluyó Guterres.

Editado por Sofía Danis
Más artículos de 
Gabriel Moyssen

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS