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Mikel Arriola Peñalosa, candidato del PRI al Gobierno de la Ciudad, se autodefine como un hombre preocupado por el bienestar familiar.

Con orgullo presume que es chilango y le encantan las quesadillas de queso, aunque no le hace el fuchi a ningún platillo mexicano.

Creció y se desenvolvió en un ambiente privilegiado rodeado del deporte vasco llamado jai alai.

Es pelotari y ha ganado campeonatos mundiales y también nacionales.

Nació en 1975 y no milita en el PRI, se congratula de que el partido político abandere candidaturas ciudadanas como la suya. Lo agradece y por mucho.

Ha dicho que si llega a ser jefe de Gobierno, la familia, la seguridad y la economía serán uno de sus objetivos.

Tiene 16 años laborando y su trayectoria ha sido en el sector privado y público.

En 2003 se desempeñó como coordinador Contencioso de Banrural y dos años después como gerente de Cumplimiento Normativo de la Financiera Rural y Subdirector Corporativo de la Dirección General.

De 2007 a 2011 Arriola se desempeñó como servidor público en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); a partir de 2009 y hasta su nombramiento como titular de la Cofepris fue jefe de la Unidad de Legislación Tributaria de la Subsecretaría de Ingresos.

Quienes lo conocen aseguran que es un muy buen padre y excelente esposo. Que sabe conservar amistades, aunque también es receloso cuando alguien lo traiciona.

Su trayectoria política ha estado enmarcada por su ayuda en favor de los más necesitados y en contra de la injusticia.

Se ha distinguido por enarbolar los temas de transparencia y combate a la corrupción, particularmente en este arranque de campaña.

Es licenciado en Derecho por la Universidad Anáhuac del Norte.

También Maestro en Políticas Públicas y Administración Pública por la London School of Economics and Political Science de Londres, Inglaterra, Maestro en Derecho por la Universidad de Chicago.

Cada que puede, el también ex director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aconseja a los jóvenes de la capital que se preparen, estudien y, sobre todo y que aprendan idiomas, el básico, inglés.

Arriola Peñalosa está casado desde hace más de nueve años y tiene un hijo de cuatro años, su máxima adoración. Opina que los valores en una familia tradicional generarán beneficios a la sociedad.

Le agradan los perritos. Le indigna el maltrato animal. Apenas hace dos meses adoptó de un refugio a una bóxer de 10 meses de edad y la nombró La Chata. Desde ese momento dijo que ya formaba parte de la familia y también de la campaña.

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