"Érase una vez un priísta", el chiste de Anaya

El precandidato de Por México al Frente asegura que el tricolor no cumple sus promesas de campaña
Foto: Berenice Fregoso / EL UNIVERSAL
20/01/2018
00:04
Horacio Jiménez
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El precandidato presidencial de la coalición Por México al Frente, el panista Ricardo Anaya, contó un chiste en su evento con la militancia que le sirvió para criticar al PRI y afirmar que el tricolor no cumple sus promesas de campaña.

Desde un hotel de esta capital, Anaya Cortés dedicó más de cinco minutos de su discurso para narrar el chascarrillo que apenas le contó este jueves el senador Jorge Luis Preciado.

Describe que un priísta, sin mencionar nombres, iba saliendo de la residencia oficial de Los Pinos y al cruzar la calle lo atropelló un camión para su mala suerte lo que le provocó la muerte.

Al llegar a las puertas del cielo, San Pedro le abre y lo ve llegar con su emblema del PRI en el pecho y le dice: ´no, aquí debe haber un error, los de tu partido no vienen al cielo´, le dijo. Y el integrante del tricolor le replicó y le dijo que él sí se había portado bien en su vida y el religioso le pidió revisar la lista de nuevo para ver si aparecía en ella.

Y sí apareció en la relación el priísta, pero San Pedro no creyó y le preguntó a qué se dedicaba en vida, y respondió que a la política y el religioso le respondió que el diferendo lo resolverían como se resuelven muchas cosas en ese argot y era con una encuesta.

“Vamos a hacer una encuesta y ya con esa encuesta veremos si la gente considera que eras un hombre honesto o que te portaste mal”, dijo San Pedro, según Anaya.

El sondeo fue levantado y arrojó un resultado raro, porque la mitad de la gente decía que sí se había portado bien y había sido muy honesto y la otra mitad opinaba que era “un ratero de quinta” y al salir empatada la encuesta, San Pedro le dijo que le iba a dar la oportunidad de que el priísta se fuera cuatro días al infierno y lo conociera bien, posteriormente estaría otros cuatro días en el cielo y ya escogería el tricolor en dónde se quedaría para toda la eternidad.

“Llega primero al infierno, se abre la puerta y parecía un casino de Las Vegas, música, hacía calor, pero las cheves estaban heladas, había mezcal todo el que quisiera tomar, mujeres guapísimas, el priísta estaba encantado en el infierno, se terminan los cuatro días y no se quería ir, pero le dijeron que tenía que ir a conocer el cielo”, narró Anaya en su evento.

Al llegar al cielo, el priísta ya no estuvo muy contento, porque al llevar cinco minutos, se sentía relajado y en paz y de pronto lo obligaron a rezar el rosario, y entonces Primer Misterio, Segundo Misterio, y terminan el rosario y dijo: ‘saben qué… ya tomé mi decisión, me quiero ir al infierno para toda la eternidad´. ´No pero espérate, apenas llevas 15 minutos aquí, todavía no conoces bien los dos lugares´, le dijeron.

´No tengo duda, yo me voy al infierno…´, dijo el priísta y al llegar al infierno, se encontró con un calor insoportable, apestaba a azufre, había sangre, decapitados, lágrimas, lleno de gusanos, trabajos forzados y el tricolor, aseguró: ´no… espérense, esto no es lo que yo vi…´.

Y quien lo recibió le consultó que cuando había estado en el infierno… ´¿dónde están las cervezas frías, donde está el mezcal oaxaqueño?´, preguntó.

- ¿Cuándo dices que veniste?, le preguntaron.- Yo vine ayer, respondió el priísta.- Ahhhh veniste ayer, es que andábamos en campaña… El chiste del panista arrancó las risas y aplausos de los militantes asistentes.

“Miren, así son los del PRI… en campaña son buenos para prometer… lo primero que dicen los del PRI es que sí van a volver y ya que están en el puesto, ¿regresan?, y luego dicen yo te voy a dar cita, es más cuando yo esté en Los Pinos ni siquiera vas a necesitar una cita, tu llegas y dices que eres mi amigo y yo te voy a recibir”, dijo Anaya.

“Los priístas no cumplieron ayer, no están cumpliendo hoy y no van a cumplir mañana, por eso desde aquí en Oaxaca les decimos que no les creemos sus mentiras de campaña, desde Oaxaca a Los Pinos, les vamos a decir… ¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera!”.

ml

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