24 años de debates presidenciales

En México, los encuentros entre presidenciables desde 1994 se han ajustado a formatos acartonados, cuya solemnidad en ocasiones fue rota por episodios sui géneris
Escenografía. Así fue el foro que el entonces IFE habilitó en 2012. (FOTOS: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
21/04/2018
01:07
Yael Zárate
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En comparación con países como Estados Unidos, con una tradición de más de seis décadas en debates presidenciales, la historia de este tipo de eventos en México aún es reciente, pues tiene apenas 24 años.

Hasta ahora que se busca un formato novedoso, más que por verdaderos intercambios de ideas o contrastes de propuestas, este tipo de eventos han sido recordados por pasajes chuscos, como cuando una edecán se robó la atención de los espectadores o por lo acartonado del formato.

1994. El primer gran debate

El 12 de mayo de 1994 se transmitió en un horario estelar el primer debate de candidatos que contendían por la Presidencia. Sólo participaron los “punteros”, Ernesto Zedillo, (PRI), Cuauhtémoc Cárdenas (PRD) y Diego Fernández de Cevallos (PAN).

Un día antes ocurrió otro, pero sólo entre candidatos “pequeños”, Rafael Aguilar Talamantes, del Frente Cardenista; Jorge González Torres, del Partido Verde, y Pablo Emilio Madero, del Partido Demócrata Mexicano.

Eran otros tiempos y la equidad brilló por su ausencia. Las candidatas mujeres Cecilia Soto y Marcela Lombardo quedaron excluidas de ambos eventos.

La sede del debate entre punteros fue el Museo Tecnológico y fue moderado por Mayté Noriega, quien se limitó a dar la palabra a los candidatos.

Se dijo que el triunfador fue Fernández de Cevallos, quien ante los televidentes “reprobó” a Zedillo en democracia y señaló el pasado “marxista” de Cárdenas. Al panista se le ha criticado por supuestamente haber bajado su perfil en la contienda.

2000 y la alternancia

Ya con autoridades electorales ciudadanas, el 25 de abril se dieron cita los candidatos Vicente Fox, Francisco Labastida, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho y Gilberto Rincón, en un esquema muy acartonado.

Este debate es más recordado por la frase: “Me ha dicho chaparro, mariquita y La Vestida”, con la que el candidato Labastida recriminó a un tranquilo y seguro Fox, quien respondió que a él puede quitársele lo majadero, pero a los del PRI “lo corruptos, lo mañosos, nunca se les va a quitar”.

Un segundo debate ocurrió sólo entre Fox, Labastida y Cárdenas. Se celebró el 26 de mayo, moderado por el periodista Ricardo Rocha, pero unos días antes, en la casa de campaña del perredista, los tres se dieron “un agarrón” para ponerse de acuerdo con el formato y los temas.

Fue entonces que Vicente Fox acuñó la frase: “Hoy, hoy, hoy”, para exigir que debatieran en ese momento en el WTC. Pese a que esta postura fue vista como una necedad, al final resultó capitalizarla a su favor.

2006, puntero brilla por su ausencia

En ese año, hubo dos debates. El primero el 25 de abril y el segundo el 6 de junio. Para el primero, cuatro de los cinco candidatos estuvieron presentes, excepto el candidato de la izquierda y considerado como el puntero en las encuestas: Andrés Manuel López Obrador.

No era obligatoria la asistencia a estos eventos. Participaron sólo Felipe Calderón (PAN), Roberto Madrazo (PRI), Roberto Campa Cifrián (Panal) y Patricia Mercado (Alternativa), pero los candidatos presionaron para que hubiera un lugar vacío.

Para el segundo debate, López Obrador se presentó. Calderón cuestionó la transparencia con la que se construyó el segundo piso del Periférico, mientras que el entonces perredista soltó “una bomba” sobre presuntos contratos asignados irregularmente por Hildebrando Zavala, cuñado del panista.

2012, edecán se roba el show

Hace seis años la elección presidencial se disputó entre cuatro candidatos: Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.

El primer debate fue el 6 de mayo y el segundo el 10 de junio. Pero más que la disputa entre López Obrador y el ex gobernador del Estado de México, el primer encuentro fue recordado por dos elementos: la edecán Julia Orayen, quien acaparó las miradas, sobre todo masculinas, y una fotografía del ex presidente Carlos Salinas colocada al revés por López Obrador.

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