Las cascadas petrificadas de Pamukkale

Esta maravilla natural es parecida a Hierve el Agua, en Oaxaca
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El agua cambia su tonalidad según la hora del día. (Foto: Istock)
05/06/2018
07:00
Viridiana Ramírez
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Las cascadas petrificadas de Pamukkale se han formado desde el Plioceno, unos dos mil 588 millones de años atrás, sobre un acantilado de 200 metros de altura. Son producto de varios movimientos tectónicos que sacudieron la cuenca del río Menderes y provocaron la aparición de numerosas fuentes termales. Esas aguas —con su alto contenido en creta (roca caliza), bicarbonato y calcio— al correr por la montaña y asentarse, dan el particular color blanquecino al monumento natural que parece nieve o espuma.

0cascadas_petrificadas_pamukkale_turquia_2.jpg (Foto: Istock)

Dónde está
Sobre el valle del río Menderes, en la provincia de Denizli (sudoeste de Turquía). Puedes llegar vía aérea desde Estambul; el tiempo de viaje es de una hora, aproximadamente. O anímate a hacer un trayecto de 10 horas en coche o autobús.

0cascadas_petrificadas_pamukkale_turquia_3.jpg (Foto: Istock)

¿Qué significa Pamukkale?
“Castillo de algodón”, en turco. La antigua Grecia la bautizó como Swaura, cuyo significado es “ciudad sagrada”.
 

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Un espejo
Las pozas de Pamukkale siempre reflejan el color del cielo y el agua cambia su tonalidad según la hora del día, que va del cristalino al azul turquesa. El atardecer es uno de los mejores momentos para fotografiar un paisaje teñido de naranja y rosa.

Albercas escalonadas
Son 17 pozas inundadas de agua de manantial de color turquesa, a una temperatura de 35°C. Para su conservación, está prohibido nadar en ellas. Sin embargo, puedes caminar por la orilla, pero descalzo. El travertino que recubre el suelo de piedra caliza funciona como ventosas, por lo tanto, te protege de resbalones. Puedes correr, saltar y no te caerás.

0cascadas_petrificadas_pamukkale_turquia_4.jpg (Foto: Istock)

¿Qué ver?
Sobre la montaña se construyó la ciudad sagrada de Hierápolis. Puedes visitar su teatro —que aún ofrece presentaciones—, un templo dedicado a Apolo, una iglesia bizantina y la necrópolis. Otro tesoro en los alrededores es la Piscina de Cleopatra, el cual fue un regalo a la reina egipcia. Está permitido nadar en sus aguas termales, entre los restos de columnas y vegetación exótica. Desde tiempos remotos, a estas aguas se le atribuyen propiedades curativas contra la presión arterial y la ceguera.

A vista de pájaro
Si aún no quedas convencido de la grandeza de las cascadas petrificadas de Pamukkale contrata un recorrido en globo aerostático. Después de aterrizar se improvisa un día de campo con vino incluido. Tarifa: 99 euros por persona. www.hotairballoonpamukkale.com

0cascadas_petrificadas_pamukkale_turquia_6.jpg (Foto: Istock)

Versión mexicana
Pocos lugares en el mundo se le parecen a Pamukkale: las cascadas petrificadas de Hierve el Agua, en Oaxaca; las fuentes termales de Mammoth Hot Springs, en el Parque Nacional Yellowstone, en Estados Unidos; y Egerszalók, en Hungría.

Fuera de peligro
Las cascadas de Pamukkale estuvieron a punto de desaparecer por la construcción de hoteles y la invasión de turistas, quienes contaminaron las aguas por el uso de jabones y bloqueadores solares. Para frenar el deterioro, la Unesco las declaró Patrimonio de la Humanidad en 1988 y, en conjunto con el gobierno de Turquía, implementó un programa de recuperación que incluía la demolición de los hoteles, la prohibición de nadar en su pozas y el libre acceso al sitio, pero sin zapatos.

0cascadas_petrificadas_pamukkale_turquia_5.jpg (Foto: Istock)

EN NÚMEROS
250 litros de agua termal brotan de las fuentes por segundo.
100 grados centígrados es la temperatura máxima que alcanza el agua en verano.
500 gramos de creta se acumulan en el piso por segundo.

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