Obrera Centro construye cultura sin muros ni reglas

Cuatro amigos crearon hace cerca de tres años este espacio que persigue el debate, la crítica y la autogestión en torno del arte
Mauro Giaconi y Marcos Castro son artistas y son parte del equipo que creó Obrera Centro. Foto: LUIS CORTÉS. EL UNIVERSAL
12/12/2017
00:20
Sonia Sierra
-A +A

[email protected]

Entre bodegas y maquilas que operan en el edificio localizado en Isabel la Católica 144, hace cerca de tres años nació Obrera Centro, que debe su nombre a la frontera de esas dos colonias de la delegación Cuauhtémoc, a unos pasos de allí.

Este espacio, a sólo unas cuadras del zócalo capitalino y en un edificio del siglo XX que fue reforzado tras el sismo de 1985, nació por iniciativa de cuatro amigos: Mauro Giaconi y Marcos Castro —quienes son artistas—, Alejandro del Villar, gestor de arte y productor de diseño, y Arturo Dib, empresario y coleccionista.

Lejos está Obrera Centro de ser un centro cultural en el sentido tradicional de la palabra. Para definirlo, Giaconi y Castro usan palabras como espacio andrógino y de autogestión, flexible, nómada, de usos múltiples, interdisciplinario y desjerarquizado.

Todo es abierto en los de 350 metros cuadrados que ocupa en el segundo piso del edificio; hay una cocina donde no sólo se prepara comida sino que se digieren ideas en torno de arte, cultura, diseño, producción, autogestión; están los estudios de los dos artistas que se pueden adaptar como escenario para conciertos, performances y obras de teatro; hay lugar para que otros compartan sus proyectos y se enriquezcan con las voces de los demás, y hay una herrateca, un concepto que debate el sentido de la herramienta en el arte actual.

Giaconi, artista argentino, explica que los cuatro colaboran con el proyecto desde muy diferentes maneras, que las actividades no se cobran, que no hay una programación sino respuesta a necesidades inmediatas: “Obrera Centro —desde un comienzo— intentamos que no tenga una definición muy afianzada y amarrada. Una de las cosas que nos parecieron esenciales es que funcionara como un espacio de encuentro para artistas. Es un espacio de arte, entendiendo el arte desde una perspectiva multidisciplinaria; que pueda haber danza, teatro, artes visuales, etc.”

En la distribución y en el concepto, el centro del espacio es una cocina. Castro cuenta: “Uno de nuestros socios, Arturo, hizo la cocina, que es el lugar de encuentro, como el lugar cálido, el fogón, y más que lo gastronómico, es como el tiempo de cocinar, comer y digerir algo, es como poder compartir el proceso. La gastronómico se usó como excusa para vivir el proceso, los encuentros y talleres”.

En la cocina se gestan los diálogos, la discusión, la crítica, porque, en últimas, lo que Obrera Centro persigue es la producción de conocimiento. Así lo enfatiza Giaconi: “Se pensó como un lugar donde los artistas puedan generar diálogo y pensamiento crítico, y un encuentro entre productores culturales desjerarquizado. En la mayoría de los encuentros no hay un objeto artístico para ver: es artistas o productores artísticos y culturales, curadores, críticos, incluso espectadores, gente apasionada por el arte que se ha ido haciendo asidua al lugar”.

Con la idea de jugar con forma y formatos se idearon proyectos y ciclos como Mantra, un cruce entre música contemporánea y experimental, con música folclórica. Sus distintos proyectos han recibido apoyos de Fundación Jumex, del Patronato de Arte Contemporáneo y del FONCA.

Un proyecto reciente es Pre-Premier, que invita —en medio de la cocina— a un creador o grupo a exponer un proyecto en proceso: “Es invitar a artistas que tengan proyectos, investigaciones, textos, discos, instalaciones, performances, obras de teatro, películas, a que puedan hacer este ensayo abierto; luego se hace una cena y, al final, una sobremesa abierta, crítica del proyecto”, relata Giaconi.

Castro abunda en este esquema: “Intentamos no trabajar con una planeación, pero tener becas sí nos exige cierta estructura. Tenemos una beca del Fonca, de Coinversiones, y en el ciclo Pre-Premier cada primer viernes de mes haremos una presentación”.

Cuentan que se trata de hablar de la producción artística contemporánea, e impulsar un espacio de análisis de lo que hacen los artistas.

“Entendemos la producción cultural como algo fundamental de la sociedad, sentimos que nos podíamos dar el tiempo de pensar nuestras prácticas y compartir ideas, dudas, crisis; las actividades artísticas van al campo de las emociones, pero desde ellas se puede debatir sobre la responsabilidad con la sociedad, con los otros artistas”, afirma Giaconi.

Otra cosa que ha pasado aquí es que el espacio ha albergado proyectos, como uno de animación experimental, de la cooperativa Cráter Invertido.

El sentir es que Obrera Centro es lo más alejado de una galería tradicional o un espacio de exhibición: “Nos interesaba estar en el espacio como parte del desarrollo, y tenemos pocas reglas: no hacemos exposiciones y no mostramos nada de nosotros, no enseñamos nuestra chamba aquí”, recalca Marcos Castro.

La Herrateca A.C. Otro proyecto que tenían desde el inicio es la Herrateca, nombre que juega con herramienta y biblioteca. Funciona como una biblioteca popular de herramientas, con más de 150 socios que han dejado herramientas en préstamo por un año —renovable— y que con ello tienen derecho a utilizar todas las herramientas del lugar; el número de éstas supera las 250. Son herramientas caseras y herramientas de creación artística: taladro, martillo, proyector, luces de teatro, equipos de sonido, fotocopiadora multifuncional...

La herrateca está a un lado de la cocina, es similar a una ferretería, y es un proyecto gratuito. La herrateca tuvo una utilidad específica durante el sismo de septiembre: después del temblor los integrantes de Obrera Centro llevaron las herramientas a donarlas a lugares donde urgían.

“Cargamos los coches con las herramientas y empezamos a recorrer los puntos afectados desde el mismo día a las seis de la tarde y terminamos a las ocho de la mañana de vaciar los coches. Fue una decisión que no dudamos, pero no eran herramientas nuestras, eran de los socios, que tuvieron una comprensión absoluta. Ahora estamos en la etapa de rearmarla y estamos haciendo un manual de esta idea de biblioteca popular de herramientas, cómo nos funciona, qué hay que mejorar e incentivar que haya más”, enfatiza Giaconi.

Junto a obras de arte, debates, discusiones sobre proyectos artísticos, en Obrera Centro se realiza un bazar anual, como el que está programado para este fin de semana, a partir de las 12 horas del sábado y el domingo.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS