México y EU analizan Valle de Altar, en Sonora

Un proyecto binacional explora el área que ha registrado más de 90 sitios arqueológicos
México y EU analizan Valle de Altar, en Sonora
Análisis petrográfico de las cerámicas Chiykosky 2015-2 Foto: Proyecto binacional de arqueología en Valle de Altarvía, Sonora. Vía INAH
02/04/2018
16:00
Redacción
México
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Valle de Altar es un rincón de desierto donde se dividen Sonora y Arizona. Este espacio es explorado por México y Estados Unidos en un proyecto binacional que ha registrado más de 90 sitios arqueológicos de diversas temporalidades.
         
El otoño pasado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad de Binghamton llevaron a cabo la primera temporada de excavaciones intensivas del proyecto “Movilidad, conectividad y etnogénesis en la Tradición Trincheras”, financiado por la National Science Fundation. Es dirigido por los arqueólogos Elisa Villalpando, del Centro INAH-Sonora, y Randall McGuire, de la Universidad de Binghamton.
 
La investigación binacional se desarrollará en varios años y contempla explorar y estudiar tres sitios ubicados geográficamente en el Valle de Altar.

Con este proyecto, por primera vez son explorados asentamientos del periodo intermedio de la Tradición Trincheras, en tanto las excavaciones previas se han realizado en sitios que corresponden al inicio y al término de la misma, informa la arqueóloga Elisa Villalpando.
 
Cabe recordar que la Tradición Trincheras es la cultura desarrollada en el desierto de Sonora, dentro de los valles de Magdalena, Altar y Concepción, en territorio mexicano, que se caracteriza principalmente por la edificación de sus asentamientos sobre terrazas construidas en las laderas de los cerros. Es similar a la cultura hohokam de Arizona.

Este es el octavo proyecto arqueológico del equipo binacional en el desierto de Sonora. El primero se realizó en 1985 y estuvo enfocado al reconocimiento de superficie para la relocalización de sitios previamente registrados por otros arqueólogos en los tres valles, con el propósito de seleccionar un área para posteriores investigaciones intensivas.

Elisa Villalpando explica que desde sus inicios, la investigación estuvo marcada por el común interés en la comprensión de los fenómenos sociales del pasado en el desierto de Sonora, específicamente los asociados con la Tradición Trincheras, y luego de más de tres décadas de estudio ha posibilitado el desarrollo de una secuencia cronológica, la definición de la tipología cerámica diagnóstica y de una tipología de sitios arqueológicos. 

El sitio que se exploró el otoño pasado, del 25 de septiembre al 15 de diciembre, es una aldea prehispánica de 5.5 kilómetros de extensión, asentada en la parte media del Valle de Altar, en una terraza aluvial que corresponde a la fase cultural denominada Altar (800 a 1300 d.n.e.). 
 
Elisa Villalpando detalla que la investigación binacional propone una nueva hipótesis para explicar la presencia de la cultura Trincheras en el valle de Altar, a partir de una relación con las culturas de Occidente.

La arqueóloga explica que son dos situaciones diferentes de grupos culturales bastante desarrollados, con adaptaciones distintas, en medios ambientes diferentes, pese a haber compartido un pasado similar.
 
Hipótesis proponen que Trincheras fue rama de la Tradición Hohokam, mucho más rural, empobrecida, de baja calidad de vida, resultado de una migración ocurrida pocos siglos antes de nuestra era y que llevó la vida aldeana desde Mesoamérica a la Cuenca de Phoenix.
 
La otra propuesta científica habla de una tradición nativa o´otam, desarrollada en formas tempranas de vida agrícola en ambos lados de la frontera internacional actual, conquistada por grupos migrantes mesomericanos: los o´otam del sur de Arizona dieron origen a la Tradición Hohokam, y los o´otam del norte de Sonora a la Tradición Trincheras.
 
Habrá que esperar hasta junio de este año para tener los resultados completos de las exploraciones llevadas a cabo en otoño y confirmar a cuál de las tres hipótesis se acercan los datos. 

Los arqueólogos explican que la movilidad y la conectividad, y no sólo la migración, introducen en las comunidades novedades culturales como creencias o convicciones, conocimiento, relaciones sociales y objetos.

nrv

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