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Después de los terremotos de 2017, una de las acciones más genuinas y responsables provino de la sociedad civil; se trata de Reconstruir México, un grupo de más de 200 arquitectos —y algunos especialistas de otras disciplinas— que ha vigilado el proceso de reconstrucción, que ha participado asesorando la recuperación de viviendas y otros edificios en comunidades afectadas, y que contuvo la acción de inmobiliarias y gobiernos que sólo veían una opción: tirar los edificios afectados. Reconstruir México, en cambio, concientizó sobre la importancia de reactivar la arquitectura tradicional.

Una de las figuras más visibles de Reconstruir México ha sido el arquitecto Mauricio Rocha, quien con su socia, la arquitecta Gabriela Carrillo, encabeza el Taller de Arquitectura, un despacho que en el caso de la reconstrucción participa en proyectos puntuales en Morelos y Oaxaca, y que siempre ha promovido que exista más y mejor arquitectura pública, que las nuevas edificaciones tomen en cuenta la autoconstrucción y a las comunidades, y que haya una postura ética en lo que hacen. Esto se enmarca en lo que Mauricio Rocha define como arquitectura política.

Lo que sucedió en Reconstruir fue muy intuitivo, cuenta el arquitecto. “Reconstruir no tenía ningún interés de origen en: ‘Vamos a dedicarnos a hacer este urbanismo’. Logró una aceptación importante desde los arquitectos en sumarse y, desde la sociedad, en preguntar. Cuando pasa algo así te das cuenta de que hay que preguntarse cómo, de alguna manera, poderlo alimentar. No somos políticos pero sí queremos hacer arquitectura política”.

—¿Qué es arquitectura política?

—La arquitectura que toma un papel muy importante a nivel social, sea lo que sea que construyas: una casa, un centro comunitario, un edificio de gobierno. Una arquitectura que se abre a la comunidad y construye comunidad, que tiene una postura en cuanto a qué materiales utilizas, con qué costo, y cuál es tu relación de esos espacios públicos que se arman entre las personas. No creo que haya un buen arquitecto, de los que conozco, que olvide pensar en esas condicionantes para hacer arquitectura; lamentablemente la arquitectura comercial no tiene esas reflexiones: busca construir un objeto de impacto y de poder. No me interesa.

"El gobierno ha demostrado ser inoperante en la reconstrucción"
"El gobierno ha demostrado ser inoperante en la reconstrucción"

Lo cierto, reconoce el arquitecto, es que no es sencillo ennumerar 20 ejemplos como ese de Juchitán, porque no hay ni el tiempo ni el dinero ni las circunstancias. El cómo “bajar” el dinero, cómo superar las condiciones administrativas y burocráticas para tramitar donaciones y hacerlas llegar a las comunidades ha sido uno de los problemas más complicados para Reconstruir México.

Una respuesta al miedo. El llamado a que la arquitectura tradicional se podía y debía recuperar fue una de las primeras acciones del grupo: “Reconstruir México fue una iniciativa que tuvimos al ver que, con el terremoto, la reacción en diferentes pueblos y lugares fue de miedo, de pensar que tenían que empezar de cero y, algo que no es muy claro, de presión de ciertos grupos inmobiliarios y de políticos, para terminar de convencer a la gente de que tirara sus casas”.

Para Mauricio Rocha está claro que el nivel de participación de los arquitectos y demás especialistas en estos procesos es el de la asistencia, que no hay que ignorar que 95% de la arquitectura del país es autoconstrucción y que hay una dinámica en los pueblos y barrios que los arquitectos deben atender: “Los arquitectos debemos y podemos hacer una reconstrucción asistida. Lo voy a poner en paralelo con lo que he vivido y visto de mi madre como fotógrafa (Graciela Iturbide), un fotógrafo no puede llegar rápido, fotografiar una realidad de un sitio e irse; tiene que vivir, platicar, estar con la gente para sacar en la fotografía la densidad y contenidos de ese grupo social. Por lo tanto, el trabajo de estar y dar, funciona”.

Cuando se formó el grupo de Reconstruir, una de las críticas fue al modelo de vivienda repetido, de una casa única, que difícilmente funciona. Se trataba de pensar en construcciones que dialoguen con lo preexistente y desde ahí armar la oportunidad de reconstruir. “Por lo tanto la visión de arquitectura nueva que podríamos tener en estos pueblos, ciudades, barrios, desde nuestro lugar, no debería ser la de cambiarles la lógica urbana que han tenido”.

Rocha reconoce que ha habido altibajos en el grupo y que es necesario, hoy por hoy, reconstruir a Reconstruir México, pero es consciente de que lo esencial sigue ahí: “Reconstruir México tiene dos tareas inmediatas: no olvidar a la gente afectada, por un lado, y no olvidar a la gente que tiene latentemente la posibilidad de sufrir otro sismo en el país; el problema existe no sólo en lo que sucedió sino en lo que podría suceder”.

—¿Cómo evalúas lo que ha hecho el gobierno en la reconstrucción?

—No tenemos a nuestro favor al gobierno, hoy el gobierno ha demostrado ser inoperante, y no sólo eso, interesado más en construir negocios que en ayudar. Eso es lamentable. Me gustaría decir lo contrario pero ha sido así. El gobierno no sólo no ha ayudado sino que hay una duda importante sobre si ese dinero, que se les da, ha sido puesto o no en los sitios. Si es el caso contrario sería interesante que mostraran, pero no hay claridad y no la ha habido. No sólo eso, hemos visto lo contrario: convenciendo a la gente de tirar sus casas, cuando sabemos, y nuestra recomendación es: ‘No tires, se puede resolver y activar’. Y no ha sido ningún gobierno el que nos ha dicho: ‘Sí, tienen razón, ayúdenos con esto’. Han sido fundaciones, fideicomisos, nunca los gobiernos”.

El proceso de reconstrucción, hasta ahora, tiene varias semejanzas con lo que ocurrió en 1985: “Lamentablemente lo que ha pasado hoy no es tan lejano de lo que pasó en el 85. En general, volvió a ganar esta energía tan negativa de intereses ajenos a los que deberían existir para ayudar a que esto cambie. Se construye a nivel orgánico una fortaleza de comunidad que gracias a lo del 85 trajo otros momentos históricos que han cambiado a este país. Lo que pasó en el temblor pasado reconstruyó esta energía colectiva que va a generar sin duda cambios de otro tipo en el país. Lo que tenemos en frente es algo complicado. El futuro político de este país será por la sociedad civil. Independiente de quienes sean los que gobiernen, tenemos que construir esa sociedad civil. Nos toca a nosotros, desde la arquitectura, tratar de que esa sociedad civil esté bien armada y que podamos ayudar desde lo que sabemos hacer.

Al comparar el momento actual con el de hace nueve meses, cuando de manera intuitiva se impulsaron acciones para promover una reconstrucción responsable desde la sociedad civil, Rocha reconoce que es difícil mantener el ritmo de aquellos días: “Hoy Reconstruir México parece dormido, quizás hasta muerto. Pero Reconstruir México puede ayudar a generar mejores condiciones en donde la gente sigue abandonada, sin casas. Ayudar a trabajar porque, en teoría, sí habría dinero de donaciones, de la sociedad civil, que hoy se pueden activar, y nosotros deberíamos ser un puente”.

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