Abraham Barrera hace jazz con obras de Fuentes y Ponce

El compositor halló inspiración para sus creaciones al conocer expresiones artísticas, como la literatura
El compositor Abraham Barrera creó piezas inspiradas en obras de Manuel M. Ponce, en el contexto de su 70 aniversario luctuoso; y en Carlos Fuentes, quien este 15 de mayo cumple seis años de fallecido. (JOSÉ JUAN DE ÁVILA. EL UNIVERSAL)
12/05/2018
00:23
José Juan de Ávila
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Como compositor, el jazzista Abraham Barrera siente el compromiso social y profesional de conocer no sólo aquello que se ha hecho en música en México, sino también en literatura, en cine o en artes plásticas. Sus discos de jazz se inspiraron en melodías de Manuel M. Ponce, novelas de Carlos Fuentes, esculturas de Carlos Aguilar Linares, canciones para cine de Manuel Esperón, la actuación de Ignacio López Tarso en Macario o, más recientemente, en música vernácula, como la de José Alfredo Jiménez.

“Tener identidad te da claridad, estabilidad emocional y riqueza para llegar al público que quieras; teniendo muy claro por qué ser mexicano es valioso puedes llevar al resto del mundo nuestra vasta riqueza cultural y musical. A mí me tocó abordar el jazz, pero el huapango, los sones, el mariachi son nuestra música y eso da identidad”, dice el compositor de ancestros libaneses y con 21 años de carrera.

Actualmente, Barrera emprendió un nuevo proyecto con la mezzosoprano mexicana residente en Viena, Austria, Eva María Santana, para grabar canciones populares mexicanas a ritmo de jazz.

En el contexto del 70 aniversario luctuoso de Ponce (24 de abril de 1948) y la conmemoración de los 90 años de Fuentes (11 noviembre de 1928), quien además justo este 15 de mayo cumple seis años de fallecido, el compositor conversa sobre su música y cómo la influyen otras expresiones artísticas.

Al primero le dedicó su disco Identidad musical, en el que hizo arreglos para jazz a ocho piezas del compositor zacatecano: Intermezzo, Por ti mi corazón, Balleto, Gavota, Estrellita, Scherzino mexicano, A la orilla de un palmar, Balada mexicana y Estrellita; mientras que rindió homenaje al escritor con suites dedicadas a Aura, La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz; además de Para el Naranjo, inspirada en “Las dos orillas”, uno de los cinco relatos de El naranjo o los círculos del tiempo.

“Fue un detonante conocer la obra de Fuentes. Quería llevar al jazz cómo me había influido su literatura; tenía que hacer un disco cuyo objetivo era proponer, aportar una sonoridad distinta, composicional y sonora, del formato tradicional del jazz (trío, piano, contrabajo y batería)”, relata Barrera sobre Ocaso (2013), grabado con el baterista Antonio Sánchez y el contrabajista Aarón Cruz y presentado en el Festival Internacional de Jazz de Montreal, en Canadá.

El disco, que Barrera describe como de mucho contenido histórico y literario, incluye la composición Para Macario, inspirada en la película homónima de 1960 de Roberto Gavaldón, protagonizada Ignacio López Tarso.

El jazzista subraya que en cada una de sus obras, Fuentes te recrea un México, con personajes y escenas. “De Aura, por ejemplo, me impresionó que durante su lectura podía imaginarme los olores de la casona húmeda, de la anciana; aunque la casa no existió, Fuentes es tan descriptivo que te imaginas todo. Ya al reproducirlo en jazz, traté de que se conociera un poco de la obra a través de mi música. Y ahora también puedo ir a las páginas y escuchar mi música”, explica.

Barrera añade que otra conexión fuerte la sintió cuando leyó La muerte de Artemio Cruz, en la que subraya cómo Fuentes “me llevó a ese México revolucionario y posrevolucionario, en el que al final te expone muy claro cuál iba a ser el tipo de políticos y gobiernos que íbamos a tener hasta nuestros días. Políticamente él deja muy claro cómo iba a estar el México actual; eso fue muy fuerte, y mi obra musical tiene esa densidad de los personajes y de la historia políticamente hablando”.

Miembro de una familia de músicos, el jazzista estudió piano clásico desde los 11 años con la cubana Ninoska Fernández Brito, quien le abrió el panorama a músicos como George Gershwin, Maurice Ravel, Claude Debussy, Sergei Rachmaninov, Aleksander Scriabin e incluso Johann Sebastian Bach, quienes a su juicio tienen una relación con el jazz “armónica, estructural y polifónicamente hablando”.

Justo por sus estudios clásicos llegó a Ponce, con un compromiso de acercarlo a nuevas generaciones a través de arreglos. Buscó el consejo del guitarrista clásico Rodrigo Neftalí, especialista en Ponce, y se planteó grabar un disco con el formato del jazz con Aarón Cruz y Salvador Merchand.

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