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Niegan amparo a ex alumna de El Colmex

Itzel Cisneros fue expulsada en 2015 por presentar en el proceso de admisión un artículo con párrafos de una tesis ajena
Arriba: Fragmento del artículo publicado en mayo de 2011 en la revista Espéculo por Itzel Cisneros. Abajo: Fragmento de la tesis de Raquel Barragán, presentada en junio de 2008 en la Facultad de Filosofía y Letras. FOTO: Tesis de Barragán y Especial.
24/01/2018
00:21
Gerardo Martínez
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El Juzgado Tercero de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México negó el amparó solicitado hace un año por Itzel Cisneros Mondragón, ex alumna de El Colegio de México (El Colmex), quien fue expulsada del doctorado en Literatura Hispánica al comprobarse que retomó de manera indebida fragmentos de una tesis que no era de su autoría durante la selección para ingresar a esa institución. La notificación se emitió el 13 de diciembre de 2017, más de un año después de que la ex alumna iniciara un juicio de amparo en contra de la decisión del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colmex.

Sin dar mayor detalle, Erick Lara, abogado de Itzel Cisneros Mondragón, informó que ya inició un nuevo recurso legal para revertir la decisión del Juzgado Tercero.

Con esta decisión judicial concluye un largo proceso que inició en agosto de 2015, cuando Cisneros Mondragón fue expulsada de la institución. Meses después inició un juicio de amparo, que sucesivamente pasó a revisión del Décimo Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa de este distrito, que ordenó la reposición del proceso con la intención de garantizar los procedimientos de derecho de audiencia. Ante la decisión de El Colmex, que reiteraba su expulsión, la ex alumna solicitó un nuevo amparo, que ahora fue negado por este mismo Juzgado.

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FOTO: Especial. 

El 24 de octubre de 2016, EL UNIVERSAL publicó el reportaje “Plagio académico llega a tribunales”, en el que se expusieron los documentos que la Junta de Profesores del CELL evaluó para tomar sua decisión. Las principales pruebas fueron la tesis El arte de las artes de Agustín de Salazar y Torres: imitatio y estética gongorina en el siglo XVII novohispano, presentada por Raquel Barragán Aroche —entonces alumna de la licenciatura en Letras Hispánicas de la UNAM— el 5 de junio de 2008, así como el artículo “Agustín de Salazar poeta suelto y festivo; pero desde México trajo el gongorismo bien metido en el cuerpo”, publicado por Itzel Cisneros el 17 de mayo de 2011 en la revista Espéculo de España, y en el que se apropió de al menos 18 fragmentos de esa tesis.

El 2 de noviembre de 2016, EL UNIVERSAL informó la expulsión definitiva de la alumna, decisión tomada por la Junta de Profesores del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colmex. A su vez, esa resolución de la autoridad académica acató la orden de este mismo Juzgado para reponer el proceso de expulsión, ya que la defensa de la ahora ex alumna argumentó que El Colmex no garantizó su derecho de audiencia.

Uno de los principales elementos que la Junta de Profesores consideró para confirmar esta decisión fue el curiculum de Cisneros, en el que incluyó el artículo publicado en Espéculo.

La serie de procesos judiciales relacionados con esta expulsión abrieron un debate sobre la competencia de las instituciones de educación superior para evaluar sus producciones académicas y sancionar posibles plagios. El 26 de octubre de 2016, este diario publicó una entrevista con el abogado de Itzel Cisneros, quien puso en duda la autoridad de El Colmex para evaluar la originalidad de los trabajos académicos y las faltas éticas de sus alumnos: “El Colmex está obligado a establecer violaciones a los principios éticos o no. Pero no está facultado para establecer si hubo plagio. Los criterios de la Suprema Corte establecen que éste debe ser determinado por una autoridad competente, administrativa o juridiccional, pero no El Colmex”.

Dos días después, Rafael Olea Franco, director del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colmex, defendió las facultades de esta institución para sancionar las controversias derivadas de la falta de originalidad académica y alertó que “si la mano judicial interviene para decir que una institución académica no puede sancionar algo así, sería gravísimo para nuestra vida cotidiana, académica e intelectual”.

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