"Atalanta no es editorial de autores, sino de ideas"

Jacobo Siruela, editor de Atalanta, habla de su oficio y de la jardinería; defiende el libro como objeto físico y la existencia de las librerías
"Atalanta no es editorial de autores, sino de ideas"
Hace 13 años, Jacobo Siruela dio vida a una nueva editorial, Atalanta, con la que ha publicado 120 títulos. Foto: Berenice Fregoso / EL UNIVERSAL
19/05/2018
00:10
Néstor Ramírez Vega
Ciudad de México
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Los libros y la libertad marcan la vida de Jacobo Siruela, quien hace 13 años decidió dejar el éxito editorial para empezar una vez más desde cero en un mundo que considera cada vez es más artificial.

El conde Jacobo Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, mejor conocido como Jacobo Siruela, vendió en 2005 la editorial Siruela para emprender una nueva vida en el campo, alejado de un ambiente decadente, y así fundar Atalanta, una editorial que rescata el arte de la brevedad (Ars brevis), la memoria del mundo (Memoria Mundi) y la imaginación verdadera (Imaginatio vera).

El escritor, editor, diseñador gráfico y jardinero recibió hace pocos días la Medalla al Mérito por parte de la Universidad Veracruzana, reconocimiento que se suma a otros como el Premio Daniel Gil de Diseño Editorial y el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial, que es otorgado por  el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.

El premio que le otorgó la Universidad Veracruzana fue inesperado para el autor de El mundo bajo los párpados. En entrevista, dijo que era un honor el premio pues casi la mitad de su fondo está dedicado al ensayo. “Es algo coherente y muy bienvenido”, dice el editor de Joseph Campbell, Leonardo da Jandra y Juan Arnau.

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Jacobo Siruela se hizo acreedor a la Medalla al Mérito por parte de la Universidad Veracruzana. Foto: Berenice Fregoso / EL UNIVERSAL

El paso de Siruela por México no es nuevo; él lo reconoce así. Ha venido desde hace 20 años y además se siente muy cercano a la literatura de América Latina.  “Pienso la cultura mexicana es muy importante, incluso la cocina que es muy antigua y con muchos registros. Siempre me he sentido cercano e interesado en México”.  

Algunos amigos que conoció en nuestro país ya han fallecido: “Se me han adelantado”. Recuerda a Álvaro Mutis, Alejandro Rossi, Salvador Elizondo y Octavio Paz, quien murió hace 20 años y a quien compara en importancia con José Ortega y Gasset, pues autores como ellos “dejan una marca en la cultura”.

Con una sonrisa, Jacobo Siruela recuerda a Paz. Relata que fue un privilegio haberlo conocido: “Es sin duda de las personalidades más importantes del siglo XX, como poeta y como ensayista. Es un hombre de primer orden”.

En un momento de la conversación, al evocar los años en que conoció a Octavio Paz, el editor español recuerda también la polarización de México en esa época, aunque sostiene que ese estado es ideal pues la variedad de posiciones y de matices son lo que definen una cultura.

Mexicanos en Atalanta. En el catálogo de Atalanta aparecen nombres de mexicanos como Octavio Paz, con Itinerario poético y el prólogo a Sendas de Oku, de Basho, y Mar de iguanas, de Salvador Elizondo, título que, relata el editor, no tuvo mucho impacto en España, pero que considera como uno de los libros mejor escritos que ha publicado.

“Atalanta no es una editorial de autores, es una editorial de ideas”, explica Jacobo Siruela. Argumenta que esta materia prima ha sido el magma donde se han cocinado los platos editoriales, entre los cuales se encuentran Ramayana, de Valmiki, y La historia de Genji, de Murasaki Shikibu, así como textos más recientes, es el caso de Vindicación del arte en la era del artificio, de J.F. Martel.

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Jacobo Siruela conoció en México a amigos como Álvaro Mutis, Alejandro Rossi, Salvador Elizondo y Octavio Paz. Foto: Berenice Fregoso/EL UNIVERSAL

Se emociona al hablar sobre la actualidad de algunos de los libros editados. Por ejemplo, La historia de Genji, obra escrita en el siglo XI en Japón, no sólo tiene para el lector el gran refinamiento literario de Murasaki Shikibu, sino que ahora que el feminismo está tan exaltado, se trata de la novela que inventa una mujer gracias a una prohibición.

Para el autor es irónico que en esta época en que se reivindica a la mujer se recuerde a Shikibu, quien, en un tiempo en que se prohibía a las mujeres la instrucción de las letras y la moda literaria era una serie de tópicos artificiosos, esta escritora abordó lo que sucedía en su corte e inventó la novela porque nadie había narrado la vida cotidiana.

En particular de La historia de Genji, destaca el tesoro que es esa obra pues pocos libros revelan lo que es el mundo femenino, la feminidad, lo que es la mujer, su sensibilidad e intimidad: “Los modelos no pueden ser una mujer con una espada, yo creo que no. Lo que necesitamos es lo contrario, la sutileza, sensibilidad, inteligencia e intuición”.

Los intereses de Siruela están marcados por la antigüedad y la modernidad. “Cada vez que he ido atrás siempre he descubierto que tienen un paralelismo grande con la época en la que vivo”.

Y aunque habla de los paralelismos que hay a través de las épocas, destaca que hay dos cosas que son realmente del siglo XXI: el papel de la mujer, que tiene que desarrollarse en este siglo, y que implica descubrir que es lo femenino; y la comprensión profunda de la naturaleza.

En torno a la figura femenina se refiere a las obras que ha editado, entre las que destaca los mitos, donde hay verdades profundas del alma y experiencia humana, así como las características del ser. Entre los títulos está El mito de la diosa (Siruela 2014), donde Jules Cashford (de quien Atalanta publicará en octubre La luna, símbolo de transformación) aborda cómo se fue masculinizando la divinidad desde un inicio, entendiéndolo como el proceso de cómo se ha machacado lo femenino a lo largo de los siglos.

Retos y espacios. En el Ampurdán catalán se encuentra la base de operaciones de Atalanta, donde el editor, de manera figurada, saca conejos de su sombrero de copa a partir de investigaciones que realiza a través de Internet, entre otros medios.

Pese a su empleo de Internet, Atalanta no está a favor del e-book (libro electrónico). Para el editor, la obra del  siglo XXI debe ser “el libro real y sensual, el objeto libro tradicional lo más bello posible porque leer debe estar siempre unido al placer. El conocimiento debe estar ligado a la deleitación, no es una obligación”.

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La antología "Vampiros" es una de las publicaciones editadas por Atalanta que cuenta con prólogo de Jacobo Siruela. Foto: edicionesatalanta.com

Al rememorar los 13 años que ha pasado frente a este joven sello con 120 títulos, Jacobo Siruela comenta: “No he tenido grandes fracasos, pero una dificultad muy grande es volver a empezar”. Lo más difícil fue darse a conocer, pues el mundo intelectual y la prensa sabían quién estaba detrás de Atalanta, pero el gran público no.

El haber iniciado este proyecto de manera completamente nueva, sin importar los autores de su vieja casa, ha sido lo más difícil, pero a la vez lo ha rejuvenecido. Ahí vienen a su mente las palabras de Lezama Lima: sólo lo difícil es estimulante.

El editor recuerda cómo poco antes de vender Siruela se reunía con editores y aquella era una especie de reunión melancólica y de personas que estaban como “llorones” y decían que no quedaba nada qué hacer, que todo estaría en manos de tres multinacionales, y además que la cultura estaba en manos de un comercio salvaje.

“No les faltaba razón”, dice Siruela, pero acota que en España surgió un panorama de pequeñas editoriales que han hecho cosas distintas, caso similar a Sexto Piso, de México, cuyo trabajo es aplaudido por Siruela.

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En "El mundo bajo los párpados" Jacobo Siruela explora los significados del sueño en relación con la historia, lo sagrado, las paradojas del tiempo y la muerte. Foto: edicionesatalanta.com

“El mundo es inhóspito, el mundo capitalista es muy duro, pero siempre hay maneras de hacer algo distinto”, y recalca que por ello no comparte el fatalismo: “Es demasiado cómodo”.

Acerca de los grandes corporativos en la industria editorial, manifiesta “la cultura no debe estar en manos de dos multinacionales, debe estar en manos de nadie”.

Para Jacobo Siruela “la idea del libro es una vindicación de lo vivo. Vivimos en un mundo cada vez más artificial, cada vez más vacío porque nos hemos alejado de la vida”. Considera que las librerías deben seguir existiendo sin convertirse en una especie de farmacias en las que el librero sea un farmacéutico esperando vender con los brazos cruzados: “Deben ser lugares vivos regentados por un librero que sepa lo que está vendiendo”.

En la página de Atalanta ya están las portadas del tercer volumen de Las máscaras de Dios, de Joseph Campbell; Breviarios de escolios, de Nicolás Gómez Dávila, y Macrocosmos, microcosmos y medicina: Robert Fludd, de Joscelyn Godwin. A estos se unirá uno de Jules Cashford.

Los lectores de Siruela pueden esperar algo nuevo del escritor, pues tiene varios temas, como arte y críticos de la historia del arte. Por ahora, mantiene su labor como jardinero atendiendo su obra de arte privada: una hectárea que tiene como jardín: “El jardín pienso debe ser la fórmula artística para el siglo XXI justamente para salir del artificio y retomar a la naturaleza”, manifiesta el escritor y editor. El jardín como la unión de la cultura y la naturaleza, de lo que el ser humano se ha alejado y ha destruido.

En el Ampurdán catalán, Jacobo Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo se reconecta con la naturaleza y la ecología, a la vez que mira las cunetas de las carreteras y los sitios donde quedan semillas, restos de la vida. “Estoy fascinado con eso y quiero escribir sobre eso"

nrv

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