La geometría y la elegancia de Eusebio Sempere

El Museo Reina Sofía inaugura una retrospectiva de 164 obras que recorre todas las etapas de la trayectoria del artista
La geometría y la elegancia de Eusebio Sempere
Eusebio Sempere. Foto: EFE/Jaume Blassi
09/05/2018
13:47
Redacción
Madrid
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La belleza de las líneas, la precisión de la geometría y el juego entre la luz y el color fueron aspectos que atrajeron a la mirada del pintor, escultor y artista gráfico Eusebio Sempere, a quien recordarán con una exposición en el Museo Reina Sofía.

Sus acuarelas, gouaches, relieves luminosos, pinturas móviles y collages se acercan a la abstracción geométrica y a las tendencias ópticas y cinéticas. Mientras los artistas de su entorno se vinculaban a diferentes corrientes y vanguardias Sempere se mantuvo firme en su estilo. De hecho, las pinturas de Sempere "remiten a la tradición clásica de la luz", detalla Manuel Borja-Villel, director del museo a El Cultural.

La muestra, que reúne trabajos realizados entre 1948 y 1981, se compone de piezas que "permiten una vista genérica y al mismo tiempo ofrecen un acercamiento al detalle y al trabajo minucioso de Sempere", explica Carmen Fernández, comisaria de la exposición junto a Belén Díaz.

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"Relieves luminosos". Eusebio Sempere. EFE /Kai Försterling.

El recorrido arranca con unas acuarelas fechadas entre 1949 y 1951 que, cercanas a Kandinsky y Klee, supusieron una primera tentativa hacia el arte abstracto que derivó, más tarde, en obras de carácter más personal.

Además en la exposición retrospectiva se revelan pensamientos que el artista tuvo a lo largo de su vida. Como en la época de 1948, en París, cuando vio por primera vez un cuadro de Mondrian: "No era conocido entonces más que por sus amigos -dice Sempere- "Recuerdo que pasé tres o cuatro años sin pintar nada".

En París conoció las vanguardias y a los artistas abstractos como Mondrian, cuya obra le fascinó tanto que "creía que no había nada después de él", recuerda Fernández. Su trabajo detallista y solitario, no obstante, le llevó a realizar figuras que bailan en el espacio y ese movimiento fue "una de las grandes aportaciones de Sempere".

A lo largo de cuatro salas se exponen sus guoaches y experimentos que ya expuso en vida en París. El juego óptico y la tridimensionalidad se plasma en dos modalidades de obras: por un lado los dibujos sobre papel y, del otro, los relieves luminosos móviles. 

Luego de haber vivido la efervescencia del mundo artístico de París, volvió a España en 1960, una época en la que prevalecía el informalismo. En ese ambiente el artista se adentró en una búsqueda que le llevó a concebir obras de mayor tamaño "en las que hay referencias figurativas al paisaje", explica la comisaria a El Cultural.

Tan solo cuatro años más tarde el artista viajó a Estados Unidos, donde conoció a Josef Albers. Allí, "encontró el camino de su pintura madura", incide Fernández. Sempere siguió usando los mismos esquemas lineales pero introdujo nuevas capas en unas obras a las que llamó collages.

 

El artista al tener un problema de visión en su ojo izquierdo, lejos de causarle un problema, le ayudó para crear una nueva faceta conocida como "la vibración de la luz", concepto que se trasladó a esculturas móviles y a la creación de obras tridimensionales. Estas también se presentan colgadas de tal manera que el espectador pueda jugar con ellas antes de dar paso al proyecto que ideó para IBM junto al músico Cristóbal Halfter y el poeta Julio Campal. 

La muestra la cierran dos vídeos extraídos de dos programas de televisión. En Formas y colores, emitido en 1984, se le ve trabajando en sus líneas como si de un dentista se tratara, mientras que en Trazos, el programa presentado por Paloma Chamorro Sempere aparece, junto a otros artistas, pintando un lienzo que serviría como decorado de la primera edición del concurso musical OTI.

akc 
 

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