La determinación del gobierno federal de acabar con las subcontrataciones de trabajadores que se hacen a través del mecanismo de outsourcing traerá serias repercusiones para el sector de la cultura y el arte, pues no hay una medida estructural que se sustente en un estudio o diagnóstico, sino que se trata de una medida coyuntural impulsada por una ideología.

Así lo afirman el especialista en legislación cultural e integrante de Artículo 27, Carlos Lara, y el antropólogo e investigador, Bolfy Cottom.

“No se puede gobernar con ese tipo de ideologías porque generan un problema dentro de las funciones sustantivas de instituciones como INAH, INBAL y todas las del sector central; no estás afectando una institución sino la conservación y la protección del patrimonio”, señala Carlos Lara.

Cottom dice que de aprobarse la iniciativa que elimina el outsourcing, diferentes actividades en la Secretaría de Cultura se verían afectadas, porque esa instancia es “de los principales consumidores de outsourcing”, situación que ha impactado en la apertura de más plazas y que generó menos oportunidades para las nuevas generaciones.

Hace unos días, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, fue tajante: Los contratos outsourcing que se tengan en la administración pública federal se terminarán y el gobierno se hará cargo de pagarles, sin intermediarios, a los trabajadores. Incluso aseguró que si la iniciativa para acotar la subcontratación no es aprobada por el Congreso de todos modos el Ejecutivo se mantendrá en su posición de prohibirlo.

Ayer, durante la conferencia matutina, el mandatario matizó su postura frente al tema del outsourcing y dijo: “Estamos revisando la iniciativa”. Añadió que ayer por la tarde tendría una reunión con integrantes del sector empresarial. “El propósito es que no se abuse de la subcontratación, que se especifique en qué condiciones se puede llevar a cabo la subcontratación, en actividades que lo requieran”.

“No se puede gobernar con ese tipo de ideologías porque generan un problema en las funciones de instituciones como INAH, INBAL y sector central”, Carlos Lara. Integrante de Artículo 27

Sin embargo, Carlos Lara asegura que el problema es que todo lo hacen mal y de una forma muy patosa y sin hacer estudios.

“Este gobierno es alérgico a los estudios, a los datos, a la ciencia, entonces pues son ocurrencias, traen un catálogo de reivindicación y quieren cumplirlo”, indica el especialista .

Incluso dice que de aprobarse la cancelación de subcontrataciones mediante outsourcing para el sector público, habrá una seria repercusión en el sector Cultura porque “¿hasta dónde se van a meter?, ¿van a regular incluso los contratos de prestación de cualquier tipo de servicios?, servicios que, insisto, no pueden dar ellos mismos, para que no ocurra lo que ocurrió con El Caballito, por ejemplo”.

El antropólogo Bolfy Cottom asegura que muchas de las actividades del sector Cultura se han venido desempeñando sobre la base del consumo de outsourcing y esto ha repercutido en las perspectivas laborales y la seguridad social de miles de trabajadores.

“Ahora hay una tendencia de desaparecer este tipo de desempeño laboral, pero esto tendrá un impacto en las actividades de la Secretaría. ¿Al desaparecer esa forma de subcontratación, los van a regularizar? Francamente no creo que sea así. Habrá un impacto muy considerable y se genera mucha incertidumbre en los trabajadores, porque no saben cómo continuarán con sus labores, como trabajadores eventuales, de confianza o si perderán su fuente de trabajo”, señala el investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH.

El futuro de la contratación

Sobre la notificación que hizo el INAH a todas sus unidades administrativas en torno de que el presupuesto para 2021 no podrá ser utilizado por la contratación de prestadores de servicios técnicos y profesionales, Cottom señala que fue un oficio apresurado y ambiguo:

“Generó mucha incertidumbre e inconformidad e incluso utiliza un tono un poco amenazante al decir que de actuar en contra de esas disposiciones, actuarán las autoridades correspondientes. El INAH está regulando el outsourcing, pero sobre qué base legal si aún no se aprueba ninguna ley en el Congreso en esa materia”.

La realidad para Carlos Lara es que no saben ni cuántas subcontrataciones hay porque eso sólo lo permite un estudio que no han hecho, y tampoco tienen claridad sobre lo que ocurrirá, tan sólo en su programa emblema, Cultura Comunitaria:

“Es muy lamentable lo que está pasando y no tiene visos de componerse, ahora con el outsourcing le están pegando al sector cultural otra vez y se van a quemar sus Milpas y sus Jolgorios y demás terminología agrícola que se inventaron”, señala el especialista.

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