Este 5 de mayo se vence el plazo para que el INE mande a imprimir las boletas electorales, y con él se cancela también la posibilidad de que un “candidato único” del PRI y el PAN, con sus respectivos aliados, pudiera aparecer en las papeletas de votación. Y lo que aún quedaría como posible, una alianza de facto —en la que el voto duro de un partido sea orientado a votar por otro candidato— ya fuera por una declinación pública o por una operación subrepticia en las estructuras partidistas, también se complica: ayer una fuente interna del cuarto de guerra más cercano de José Antonio Meade aseguró que la definición que han tomado en su campaña, hoy en tercer lugar, es categórica: “Ni un voto a Anaya”, es la consigna de Meade, que promoverán entre la estructura priísta de todo el país.

Para confirmar el “endurecimiento” del priísmo y de su candidato, en contra de una alianza con el panista Ricardo Anaya, como la que presionan empresarios y una parte del gobierno peñista, ayer hubo otras dos señales contundentes: la primera, la llegada fast track de René Juárez Cisneros al CEN del PRI, lo que apunta al regreso de los políticos al control del partido (además del ala cercana al ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong) y la salida de Enrique Ochoa y con él también la de un artífice directo de Luis Videgaray, que mantuvo el control del CEN priísta los últimos dos años y que, según fuentes cercanas a Los Pinos, el canciller pugnaba al interior del gobierno por la idea de una “candidatura única” y de una negociación con el PAN.

Y la segunda señal, de rechazo a la alianza con Anaya la dio el presidente Peña Nieto, con un trabalenguas de palabras les respondió a los reporteros que le preguntaron si él estaba negociando una alianza con el panista: “Veo que no veo, no se qué ven ustedes… Veo que no veo, nadie negocia conmigo, yo soy presidente y los candidatos y sus campañas corren por otro camino. Yo soy Presidente de la República y estoy dedicado a trabajar y a cerrar bien mi administración”, contestó enfático el mandatario.

Es decir que, ante la presión real ejercida en las últimas semanas por empresarios de las cúpulas financieras, como los que sí participaron en la reunión confirmada en casa de Ricardo Anaya (Germán Larrea, Alberto Bailléres, Alejandro Ramírez, Eduardo Tricio y Claudio X. González) para proponerle que negociara con Peña Nieto una “candidatura única” y que presionaron también para una declinación de José Antonio Meade y de Margarita Zavala, al final pudieron más los enconos y el rechazo a la polémica figura del candidato panista y se impuso la línea que dice “no” a una alianza con el PAN, tanto en Los Pinos como en el PRI, mientras que José Antonio Meade parece que, tarde, pero empezó a tomar sus propias decisiones, a cortarse el cordón umbilical y a salir de la sombra de su amigo y compañero Luis Videgaray.

Lo que no está claro es si esa definición, tanto de Meade como de un PRI que decide pelear “hasta el último minuto” de esta contienda, les alcance cuando las encuestas le dan un tercer lugar a la baja al candidato presidencial, con diferencia de hasta 31 puntos del puntero Andrés Manuel López Obrador, mientras que al partido se le ve también en tercer lugar en prácticamente todos los estados de la República, incluidos los que renovarán gubernaturas, y en la contienda por el Congreso de la Unión. Repetimos la consabida pregunta: ¿tienen remedio, a estas alturas, el PRI y su candidato?

NOTAS INDISCRETAS… Para salvar el impedimento legal de cambiar a un presidente en plena contienda, en el PRI optaron por nombrar “presidencia temporal” a la que ocupa René Juárez a partir de anoche, luego de la renuncia de Enrique Ochoa, quien anunció que convocará a Consejo Político en las próximas horas para darle formalidad estatutaria al nombramiento del guerrerense. Habrá que ver si esa figura de “presidente provisional” la contemplan los estatutos internos y, sobre todo, si la avala la ley electoral, porque de lo contrario vendría una impugnación en el Tribunal Electoral y habrá problemas para el PRI… Y hablando de evitarse problemas, los contribuyentes de Sinaloa a partir de ahora tendrán que andarse con cuidado en el pago de los impuestos locales. Resulta que el gobernador Quirino Ordaz anunció la creación del SATES o Sistema de Administración Tributaria del Estado de Sinaloa, una versión local del SAT federal, avalada y asesorada nada menos que por el titular del órgano de Hacienda, Osvaldo Santín, que ayer estuvo en Culiacán para avalar la creación del organismo recaudador sinaloense. De hecho el SAT y el gobierno estatal firmaron un convenio para “capacitar al personal estatal y aportar tecnología” para el funcionamiento del SATES. “Sinaloa va por el camino correcto para tener finanzas públicas más solidas y estables”, dijo Santín. ¿Qué dirán los contribuyentes sinaloenses?... Paran los dados. Escalera doble. Bueno el tiro.

sgarciasoto@hotmail.com

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