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TLCAN. Prosperidad compartida

16/10/2017
02:02
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Este es el momento más crítico en la relación entre México y Estados Unidos en 17 años. Con este demoledor diagnóstico inició el US-México Futures Forum. En la Universidad de Berkeley no recuerdan una coyuntura más complicada desde la creación de su Centro de Estudios Latinoamericanos. Un solo factor alcanza para explicar la vulnerabilidad actual de la relación bilateral: el desprecio del presidente estadounidense por todo lo relacionado con nuestro país.

Trump insiste: México va a pagar por el muro. Lo que no ha podido explicar es cómo pretende obligarnos a desembolsar un dineral por una construcción anacrónica que va en contra de nuestros intereses. Dice que sería a través de un reembolso. La única idea que ha lanzado es la creación de un impuesto a las remesas.

A los dreamers los quiso usar como moneda de cambio cuando planteó al legislativo que, si le aprobaban el presupuesto para el muro, extendería el programa DACA algún tiempo. A los congresistas los ha amenazado con paralizar al gobierno si no le aprueban el dinero para el muro de la necedad.

Son precisamente legisladores estadounidenses quienes me comparten información que confirma que las amenazas de Trump son solamente eso, amenazas. En la propuesta de reforma fiscal enviada por el presidente hay muchos temas polémicos. Generar un impuesto a las remesas no es uno de ellos.

Por lo pronto, la cuarta ronda de renegociaciones del TLCAN inició en medio de una gran tensión por los intentos del mandatario estadounidense de boicotear el acuerdo. Lo ha hecho con declaraciones y a tuitazos. La Cancillería Mexicana expuso, asertiva y claramente, que no discutiría temas cruciales en redes sociales. Pero los mensajes histéricos de Donald Trump siguen teniendo efectos nocivos. Aunque pierde credibilidad y aliados todos los días, sigue siendo el presidente.

Desde el lado canadiense hay más cordialidad. El primer ministro Justin Trudeau visitó primero Estados Unidos y luego México. Acá le aplaudieron y ovacionaron. Eso sí, no se tocó ese tema incómodo planteado desde Washington: la posibilidad de crear un acuerdo bilateral que deje fuera a nuestro país.

Por eso “tenemos que estar preparados ante cualquier escenario”, como sugiere el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo. El Consejo Coordinador Empresarial ha dicho que un eventual rompimiento del tratado no es el fin del mundo. En la Coparmex consideran que es importante mantener el tratado, pero no puede ser a cualquier costo.

Más allá de lo que ocurra con los vecinos y socios comerciales, es pertinente reflexionar sobre lo que ocurre de este lado de la frontera. La productividad en México creció con el TLCAN de 1994 a 2011 80%, pero el ingreso para los trabajadores sólo 20%. Tenemos empleados que producen más y ganan menos. Esos bajos salarios fueron los que atrajeron al sector manufacturero. La brecha de ingreso sigue siendo enorme en ambos lados de la frontera. Incluso, en la industria automotriz que es una de las más beneficiadas por el libre comercio, un obrero gana entre 15 y 20 veces más en Estados Unidos.

Urge mejorar las condiciones reales de los trabajadores mexicanos. En Estados Unidos los salarios y el nivel de vida crecieron a partir de la Segunda Guerra Mundial con sindicatos fuertes y negociaciones colectivas eficaces. En México, la historia sindical ha logrado pocos avances para los empleados, ha estado envuelta en corrupción y ha generado líderes obscenamente ricos.

Los trabajadores que ganan tan poco, no consumen lo suficiente para que el mercado interno crezca a mejores niveles. Los bajos salarios atraen inversión, pero no permiten crecer a un ritmo más acelerado. Se requieren innovación, calidad y, sobre todo, prosperidad compartida. Con o sin TLCAN, México debe atender sus enormes desigualdades sociales.

HUERFANITO. Algunos demócratas piden que no se impulse el impeachment en contra de Donald Trump. No es que les guste el actual presidente, pero el ultraconservador Mike Pence, que podría quedar en su lugar, les parece todavía más peligroso.

 

Paola Rojas Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó también la Maestría en Filosofía en la Universidad Anáhuac dónde además impartió...

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