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Los pendientes de Pepe Toño en Pemex

06/11/2017
02:01
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Aunque José Antonio González Anaya prefiera no hablar del tema, tiene sus días contados al frente de Petróleos Mexicanos (Pemex). Se va a ir a la Secretaría de Hacienda en lugar de su mejor amigo y tocayo, José Antonio Meade, a quien podrían ‘destapar’ como el candidato del PRI a la presidencia de 2018, o al Banco de México, en sustitución de Agustín Carstens.

“Sería un honor (ir a Hacienda), pero el Presidente no me ha comentado nada”, me dijo en agosto pasado. Lo cierto es que a finales de noviembre vendrán cambios en el gabinete presidencial y lo más seguro es que uno de ellos sea en la dirección general de Pemex. 

Pepe Toño va a dejar la empresa productiva del Estado con relativamente buenas cuentas (la hizo generar utilidades durante tres trimestres consecutivos) y en medio de anuncios importantes como las asociaciones con petroleras internacionales como BHP Bitillion y Chevron y el descubrimiento del yacimiento terrestre Ixachi, el más importante de los últimos 15 años, en su natal Veracruz.

Sin embargo, los pendientes que dejará el director de Pemex tienen que ver asuntos de corrupción y opacidad, como el mega escándalo de Odebrecht y las cuentas del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana que encabeza el senador del PRI, amante de los yates, los aviones y los Audemars Piguet, Carlos Romero Deschamps.

Sobre el caso Odebrecht, Pepe Toño ha sido muy cuidadoso en sus declaraciones, como si siguiera línea del gobierno. Cuando se le pregunta al respecto se limita a enumerar las acciones que ha llevado a cabo Pemex para “contribuir” a esclarecer el caso, hoy en manos de la Procuraduría General de la República (PGR), el cual se ha convertido en un asunto político porque tiene que ver con un presunto financiamiento a la campaña a la presidencia de Enrique Peña Nieto.

También se ha politizado porque su actor principal, Emilio Lozoya, es de los mejores amigos de Enrique Ochoa, presidente del PRI, y del presidente Peña –así lo dice a quien se lo pregunte–, mientras que su padre lo es a su vez de Carlos Salinas de Gortari. Y aunque Pepe Toño piensa como Luis Videgaray, que la PGR debería llegar hasta las últimas consecuencias contra el ex director general de Pemex, la sucesión presidencial ha sido más poderosa que cualquier otra cosa.

Un funcionario de alto nivel del PRI, crítico del ex director general de Pemex, considera que el caso de corrupción de Odebrecth debería ser tan importante para el gobierno del presidente Peña como lo fue en su momento el de la “Casa Blanca”, pues de igual forma ha evidenciado al gobierno federal a nivel internacional.

Resulta increíble que pese a que Raúl Cervantes, ex titular de la PGR, dijo a su salida de la dependencia que el caso estaba concluido, no se hayan girado órdenes de aprehensión contra los ex directivos involucrados con el escándalo. Esa es prueba de que el caso ha tenido un trato político. A estas alturas todo puede pasar, incluso que no haya un solo imputado antes de las elecciones del próximo año. 

Con respecto al sindicato petrolero que lidera Romero Deschamps, González Anaya no ha podido hacer mucho simplemente porque el senador priísta es uno de sus grandes amigos. Departen en fiestas, se frecuentan en reuniones familiares y se desviven en elogios aun en los actos oficiales. “Saludo a mi amigo Carlos Romero Deschamps”, dijo el director general de Pemex el viernes pasado en Tula, Hidalgo, donde se anunció el descubrimiento del yacimiento Ixachi.

José Antonio González Anaya es un hombre astuto, sobrio y uno de los funcionarios públicos más capaces que tiene el país. Lo mismo puede decirse de José Antonio Meade, quien de llegar a ser presidente de México sin duda haría de Pepe Toño uno de sus principales colaboradores. El pero de ambos son sus conflictos de interés y sus relaciones con personajes cuestionadísimos que de muchas formas ponen en duda su actuar.
Posdata. Y hablando de relaciones peligrosas, aquí le hemos contado de Jorge Borja Navarrete, uno de los personajes que jugaron un rol preponderante en la designación de directivos de Pemex durante la administración de Emilio Lozoya. Hoy es el consejero independiente mejor pagado de Pemex. Resulta que su ex secretario particular, Víctor Díaz Solís, quien fue director Corporativo Administración y Servicio Pemex de diciembre de 2012 a febrero de 2016, también se desempeñó como secretario particular de Emilio Lozoya Thalman, padre de Lozoya Austin, cuando fue titular del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) de 1988 a 1993. Actualmente Díaz Solís despacha en la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Salió con Lozoya de Pemex y lo rescató Enrique Ochoa, entonces director general de la CFE.

Twitter: @MarioMal
Correo: [email protected]
Mario Maldonado es periodista de formación. Se graduó de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y se ha especializado en asuntos de negocios, finanzas y economía en instituciones de México y...

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