El miércoles 22 de noviembre se cumplirán 54 años del asesinato de John F Kennedy, que sigue siendo el mayor misterio sin resolver y que ha dado lugar a las más extravagantes teorías de la conspiración. Es probable que The History Channel dé a conocer ese miércoles algún nuevo documental que aporte algo (ahora que Trump se ha envalentonado en abrir algunos archivos del caso) o más oscuridad, con algunos de los detractores de siempre, empeñados en que no se sepa “la verdad histórica” (Murillo Karam dixit).

No deja de ser fascinante el acceso a las teorías conspirativas sobre quien apretó el gatillo que le voló la cabeza a JFK y por órdenes de quién, a las que cada año, se suman nuevos descubrimientos y perspectivas.

A las ya aprendidas lecciones de la participación de la CIA, el FBI, los cubanos, la industria militar, los jerarcas del petróleo, la mafia, las magnates petroleros, el mismo presidente emergente: Lyndon B. Johnson, Jackie Kennedy, los probables asesinos corsos, los también probables asesinos mexicanos de los “mecánicos” corsos como nuestro Florentino Ventura; la alineación de los planetas para el éxito del magnicidio y hasta las teorías de una participación extraterrestre (Jaime Maussan, mediante) participan del evento que ha dado celebrados daños colaterales, que todavía siguen dando bandazos.

Si a eso se le agrega la aparición de nuevos libros sobre el asesinato, el tratamiento digital al material fotográfico existente, los rituales de videojuegos que recrean el tiroteo en la Dealey Plaza de Dallas, la búsqueda incansable del cerebro del presidente robado en un descuido y las convenciones anuales de investigadores de café, que mantienen latente el caso, hay Kennedy para varios años más. Sin embargo, no deja de ser atrayente el menor indicio de nuevas evidencias tratadas incluso con las nuevas tecnologías de punta aplicadas a la investigación.

Por lo menos parece que, parte de los documentos liberados o a punto de salir a la luz, podrán arrojar algún tipo de verdad sobre la identidad de los vagabundos apresados cerca de las vías del tren a espaldas de la plaza Dealey, y la relación, al menos de uno, en el caso Watergate. Se baraja también el nombre de un ex marine en asociación con la Policía de Dallas que se dice disparó como parte del crew de la muerte, apostado en un edificio de Dallas. También se dice que serán dados a conocer los nombres del patrón de muertes presidenciales de la “Maldición Tucumseh” y los 82 posibles asesinos (todos ya bajo tierra), y los 42 grupos que financiaron la operación y las 214 personas involucradas con la operación de mandar al otro mundo al presidente 35 de EU.

Oliver Stone, Mike Marrs, Vincent Bugliosi, Fidel Castro, Lee Harvey Oswald, Earl Warren, Jack Ruby, El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos, Jim Garrison, Rosco White, Howard Hunt, J.D. Tippit, James Fields, Lee Bowers, Lucien Sarti, Mary Ann Moorman, The Umbrella Man, los forenses que efectuaron la autopsia del presidente… unos más vivos que otros, serán exhibidos con la conclusión sobre sus vidas antes y después de los disparos desde el Grassy Knoll en la Dealey Plaza, captados por Zapruder en su histórico filme de ocho milímetros. Se trata de un buen punto que se le debe anotar al pájaro-loco de Trump, en una de las más grandes excentricidades de su actual mandato y a una curiosidad mal-bien-sana para saber de una vez por toda la verdad, o al menos parte de ella.

pepenavar60 gmail.com

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