Desde que se acabaron las ridiculeces y, en vez de acaparar la atención con declaraciones rimbombantes, mentirosas y llenas de desvío de atención por parte de Pedro Caixinha , así como esos videos caseros de autoayuda y defensa de los jugadores, Cruz Azul trabajó en un necesario perfil bajo, es el gran protagonista en el futbol mexicano.

Callados, se han dedicado a lo que la gente pide a gritos: jugar al futbol y hacerlo de manera regular, con los mismos valores que los llevaron a ser líderes la temporada pasada, pero con la gran diferencia de que hoy pasan desapercibidos y eso les ayudará.

El León

, que lleva 12 victorias consecutivas, no vende una sola portada , ni mucho menos más de dos minutos en los espacios de radio y televisión, mientras que Cruz Azul, que ya lleva ocho partidos sin perder, acapara la atención de los medios de comunicación, pero sin tomarlo como el amplio favorito, cuando en realidad es —junto con el cuadro esmeralda y el ganador de la final de la Concachampions— uno de los obligados a ganar el título, así que el ayuno de 21 años sin Ligas tiene que acabarse ya, y sin escándalos ni protagonismos excesivos, como en el torneo anterior.

El equipo azul debe navegar hacia la final bajo esa premisa y no sentirse ganadores; que en la cabeza de cada uno, incluidos entrenador y director deportivo, exista un espacio para la prudencia, la humildad, y entender que en el futbol —con palabras— no se ganan campeonatos, como lo intentaron hacer a final del año pasado y principios de éste.

Se podrá decir que en el partido con Pumas el VAR le regaló la victoria ante un fuera de lugar polémico de Alan Mozo, avalado por el árbitro central Jorge Antonio Pérez Durán, pero eso no le resta algo a la racha de ocho juegos sin perder.

Y hablando del VAR, rayó en lo ridículo en Toluca, cuando el peor árbitro de la Primera División, Luis Enrique Santander, mostró su ignorancia ante la marcación de una jugada inverosímil.

Cuando Bruno Valdez cometió una falta a Alexis Canelo, le llamaron por la diadema y terminó haciendo el papelón del año, porque seguramente la comunicación era para que revisara la jugada del penalti y no la agresión de Felipe Pardo a Guido Rodríguez, por lo que si observaron este golpe, debió expulsar al jugador del Toluca y no amonestar, pero nadie quita de la cabeza de todos los aficionados que a Santander le llamaron la atención para que marcara el penalti y no la jugada previa, lo que le permitió salirse por la tangente, además de no aplicar el procedimiento como es debido.

Vergonzoso, ridículo y hasta tendencioso en sus decisiones

, pero lo peor fue que este hombre debe estar totalmente ciego, porque ante un regate de Sebastián Córdova, quien ingresa al área y le cometieron una falta, señaló una infracción fuera, donde ni siquiera lo tocaron, así que se dedicó a no querer marcar penaltis por sus pistolas, cuando eran evidentes y claros.

Otro hecho que demuestra su ceguera es una jugada fuera del área, está a un metro de Mateus Uribe y el colombiano cae, sin que alguien lo toque, y él señala infracción. No es solamente terco, sino que no tiene la capacidad visual para ser árbitro de Primera División.

@gvlo2008

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