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La fiesta y el Mundial

Ni monjes ni libertinos: tengamos un equipo nacional que nos haga sentir orgullosos, independientemente del marcador.
La fiesta y el Mundial
14/06/2018
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Ya parece costumbre: se acerca una gran competencia internacional y nuestro representativo se ve envuelto en algún tipo de escándalo de los que nuestros abuelitos llamaban “de faldas”. Esta vez, una fiesta que algunos (que no asistieron) dicen fue una orgía tremenda, y otros, los que estuvieron, dicen que fue como una tardeada familiar.

Yo nunca he ido ni a una orgía ni a una tardeada, ni tampoco a la famosa fiesta, así que no me voy a poner a especular, ni mucho menos a juzgar, pero sí creo que vale la pena hablar acerca de las reacciones que esto ha provocado en los medios.

Por un lado, tenemos a los moralinos que opinan que los deportistas deben internarse en un convento o monasterio un mes antes de cualquier gran competencia. Que no se desconcentren, que guarden sus energías, que se desfoguen en la cancha... (no quiero ni siquiera imaginarme las escenas, pero cada quien).

Del otro lado hay quienes dicen que se suelten la greña, que agarren la fiesta y otras cosas. Para mi sorpresa, incluso intelectuales destacados se han subido al coro de los que opinan que “los muchachos serán muchachos” y que no es para tanto. Que “agarren a unas danesas de aquellas”, tuiteó Héctor Aguilar Camín hace unos días, con tal de que tengan un buen desempeño.

Todos queremos que a la Selección Nacional le vaya bien en Rusia 2018, que pase a la siguiente ronda, que llegue al cabalístico quinto partido. Y cada quien tiene sus ideas y recetas sobre lo que deben hacer dentro y fuera de la cancha.

Yo soy anticuado: me parece que representar a México es un privilegio y que implica un nivel de compromiso (y de buena conducta) adicional. Obvio, quiero que gane el Tri, pero no a toda costa, de eso se trata el Fair Play. Y no quiero que los niños que ven en los seleccionados a modelos y ejemplos a seguir crean que la playera sólo cuenta en el terreno de juego, que se puede hacer cualquier cosa afuera.

Ni monjes ni libertinos: tengamos un equipo nacional que nos haga sentir orgullosos, independientemente del marcador. 

Es presidente y director general de Guerra Castellanos y Asociados, empresa líder en temas de comunicación estratégica.
 

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