Con tal de distraer a los medios de comunicación sobre la atención que se le estaba dando a la investigación sobre los vínculos de su campaña con Rusia , Donald Trump decidió dejar a un lado a los globalistas de La Casa Blanca y hacerle caso a los nacionalistas. El resultado fue el anuncio de querer imponer aranceles del 25 por ciento a las importaciones de acero y 10 por ciento a las de aluminio .

A lo anterior se debe agregar las notas que dieron a conocer el Washington Post y el New York Times sobre el yerno de Trump, Jared Kushner , respecto a sus conflictos de interés como funcionario del gobierno y empresario. Por un lado se supo que las centrales de inteligencia estaban investigando si cuatro países, uno de ellos México , estaban abusando de la ingenuidad de Kushner para querer avanzar agendas propias. Por el otro, se supo que Kushner aprovechó juntas en La Casa Blanca con directivos de dos grandes bancos para obtener préstamos para sus empresas por cerca de 500 millones de dólares.

Si bien los gobiernos del mundo han tenido que irse acostumbrando a los exabruptos de Trump, este anuncio de imponer aranceles vuelve a poner al mundo en estado de shock. La globalización vista como un factor de estabilidad política y económica está siendo sacudida por Estados Unidos . Y como bien sabemos, México es uno de los países que más resulta afectado por todo lo que ocurre con nuestro vecino. Más aun cuando el anuncio llegó en plena renegociación del TLCAN , la 7ª ronda.

¿Qué significa este anuncio de Trump? ¿Es el último clavo en el ataúd del TLCAN?

Son las preguntas que ha estado sopesando el gobierno mexicano con dos apuestas en mente. La primera es que Trump deje a México y Canadá, junto con Reino Unido, fuera de dicha medida ya que somos aliados y no representamos una amenaza a la seguridad nacional , razón por la cual Trump dice invocar los aranceles.

La segunda es que Trump cambie de opinión y decida retractarse de aplicar los aranceles. Esta alternativa podría haberse considerado viable hasta ayer por la tarde. Trump ha cambiado de opinión en varios temas. En migración y en control de armas de forma notable. ¿Por qué no en materia arancelaria?

La respuesta parece haber llegado con la renuncia de Gary Cohn, el ex directivo de Goldman Sachs y ex empleado de US Steel, quien renunció a su jugoso salario privado para incorporarse como el principal Asesor Económico de Donald Trump cuando éste asumió la presidencia de EU.

Cohn era uno de los pocos funcionarios pro libre comercio y globalización que quedaban en La Casa Blanca. Junto con él estaba Rob Porter, asesor que renunció cuando dos de sus ex esposas lo acusaron de violencia doméstica, y el jefe de Gabinete, John Kelly.

Entre la crisis de Porter; la renuncia de su cercana colaboradora, Hope Hicks; las investigaciones de Robert Muller sobre el tema Rusia; y las indagatorias en contra de su yerno Jared Kushner, Trump explotó la semana pasada y decidió convocar a los nacionalistas de su gobierno, notablemente al secretario de Comercio, Willbur Ross, y a Peter Navarro, también asesor económico. Los convocó y anunció los aranceles mencionados. Así los desplantes del presidente de Estados Unidos, el hombre más poderoso del planeta.

La noticia de la renuncia de Cohn y el regreso de Peter Navarro al primer círculo de Trump no podría ser peor para México y el mundo. La guerra comercial que generarán sus aranceles serán la antesala de un mundo completamente distinto en donde no ganará ni Estados Unidos, ni Trump, ni su famosa base electoral.

Ahora queda la bolita en la cancha de los republicanos en el Congreso, y ver si ante este nuevo desplante de Trump también reculan, a pesar de ser completamente opuesto a su agenda e intereses.

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@AnaPOrdorica

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