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Viven 10 días en una carpa tras el sismo

Luego de 40 años de habitar un edificio en Portales, la familia Rodríguez hizo de la calle su “hogar”. Sólo pudieron volver para sacar documentos oficiales
04/10/2017
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Texto: Cynthia Villalon
 

Durante cuarenta años, el arquitecto Jesús Rodríguez y su familia vivieron en el tercer piso de un condominio en la colonia Portales, en menos de un minuto el edificio se volvió inhabitable y tuvieron que pasar diez días en un campamento improvisado afuera de su departamento. Ahora una malla cubre lo que queda de la fachada para disminuir el impacto visual, pues sin muros, podía verse la sala de una casa.

Al igual que varios vecinos suyos, la familia Rodríguez decidió no trasladarse a un albergue para esperar noticias actualizadas del inmueble: la información cambió más de tres veces. “Primero nos dijeron que lo iban a demoler de inmediato, luego que lo iban a apuntalar y que sí nos dejarían entrar a recoger nuestras cosas. Después volvieron a decir que lo demolerían y ahora estamos a la espera”, comenta Estela García, esposa del arquitecto.

De inmediato, vecinos de la colonia Portales abrieron sus casas para que la familia pudiera ir al sanitario, bañarse y descansar. “De no ser por la solidaridad de la gente, en un primer momento no hubiéramos sabido qué hacer, la sociedad civil se movilizó antes de que las autoridades lo hicieran. Desde el comienzo hubo apoyo por parte de los vecinos, aún sin conocernos nos tendieron la mano”.

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Un voluntario anónimo les regaló la carpa, otro vecino de la colonia les trajo una planta de luz desde Toluca porque los primeros días se quedaron sin energía eléctrica, alguien más donó cobijas y prestó sillas para que pasaran la noche; la ayuda llegó no sólo de las personas que viven cerca, sino de todas partes de la ciudad. Desde el día del terremoto, se alimentaron de las donaciones de la gente, tres veces al día llegaban personas con comida, llevaban fruta picada, tortas y café.
 

“Ya no pudimos recuperar nuestras cosas”

“Los de Protección Civil llegaron al día siguiente pero parecía que no sabían nada. No nos preguntaron si algo nos hacía falta, ni nos dijeron el estado exacto del edificio, desde entonces tuvimos que esperar. Cinco días después regresaron las autoridades delegacionales para decirnos que iban a tirar el edificio. Ya no podríamos recuperar ninguna de nuestras cosas”, explica.
  
El sismo del 19 de septiembre, además de cobrar la vida de 225 personas en la CDMX, dejó consecuencias millonarias. Hasta ahora Protección Civil de la Secretaría de Gobernación habla de mil 500 edificios en riesgo de colapso. Una de las delegaciones más afectadas fue Benito Juárez, donde vive Jesús y su familia, pues sólo en esta demarcación se derrumbaron 13 edificios y hay 24 más a punto de colapsar.

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El edificio de la familia Rodríguez, habitado por más de 50 personas, es un ejemplo de los cientos de inmuebles con daño estructural y con riesgo de colapso, esto se traduce en cientos de damnificados que necesitarán un lugar habitable. Diez días después de instalado el campamento, finalmente fueron autorizados por Protección Civil para ingresar a su departamento y recoger sólo papeles importantes.
 

El momento del temblor

Afuera de la carpa, Jesús el hijo mayor de la familia, cuenta aún consternado su experiencia durante el terremoto, el joven de 20 años, que estudia Relaciones Internacionales estaba solo y se preparaba para ir a la escuela cuando el edificio entero comenzó a sacudirse con violencia.

“Para nada se sintió como los otros temblores, era como si alguien te estuviera empujando muy fuerte, todo se movía hacia todos lados”. Jesús recuerda que apenas tuvo tiempo de agarrar sus llaves y su teléfono, pero sólo pensó en salvar a su perrita Luna, de raza French Poodle; de inmediato bajó corriendo las escaleras, con Luna en los brazos, pero éstas se agitaban con demasiada fuerza.

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Dos niñas, sus vecinas, rodaron algunos escalones, Jesús afirma que aún no había salido del edificio cuando una polvareda le impidió ver con claridad.  Ya en la calle, después de que terminó el sismo los vecinos escucharon un estruendo, parte de los muros se desprendieron.
 

¿Por qué la delegación Benito Juárez?

El ingeniero civil Manuel Ramírez, miembro de una brigadas de revisión, explica que cada zona de la ciudad tiene un tipo de suelo diferente. Las colonias más afectadas de la delegación Benito Juárez están asentadas sobre suelo de transición,  que está compuesto por roca, arena, arcilla o limo y esto provoca una textura intermedia, es decir,  el suelo es entre duro y blando.

“Las ondas son diferentes en cada sismo, la aceleración, cómo llega la onda, la forma del edificio, el peso, algo similar que pudo afectar todo, son muchas las variables y circunstancias que afectan un edificio”, comenta.

El arquitecto Rodríguez comenta que en su vivienda “dibujaron una marca roja en la pared. No sabíamos qué significaba, pero escuchamos en el radio que las autoridades utilizan los colores del semáforo verde, amarillo y rojo. La marca de nuestra casa indica que el edificio es inhabitable”.

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Mientras tanto, el gobierno de la Ciudad de México dispuso una ayuda para renta de un monto de 3 mil pesos mensuales que será entregado cada mes por los siguientes tres meses para quienes comprueben que su casa sufrió daños, misma que ya fue solicitada por la familia Rodríguez.

Hasta ahora no saben si la delegación apoyará con los gastos de demolición o reconstrucción, tampoco saben si recibirán alguna ayuda para reparar lo que queda del condominio. En los próximos días, buscarán un departamento en renta en una zona diferente a donde vivían.

A pesar de las pérdidas materiales, la familia Rodríguez se muestra optimista. “Lo más importante es que mi hijo (quien se encontraba dentro de la construcción en el día del sismo) se salvó la vida, nadie resultó herido”.

 

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