Cigarro, las niñas son el grupo más vulnerable

El consumo sigue provocando una de cada 10 muertes en el mundo, a pesar de que hay más restricciones. Los adolescentes aún son un grupo desprotegido
Cigarro, las niñas son el grupo más vulnerable
(ARCHIVO. EL UNIVERSAL)
20/11/2017
00:21
Berenice González Durand
Ciudad de México
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Ana se recarga sobre la pared del estacionamiento y exhala el humo de un cigarrillo que forma varios círculos titubeantes por arriba de su boca. Cursa el segundo año de secundaria y celebra su cumpleaños número 13 en una reunión improvisada en su casa. Su madre la observa desde lejos y comenta que prefiere que fume con sus amigas en su casa y no en otros lugares donde seguramente acompañaría el cigarro con una cerveza. Ana forma parte de las cifras en México que alertan sobre uno de los grupos más vulnerables del tabaquismo en el país.

El grupo de adolescentes de 12 a 15 años es el que más alerta a los especialistas sobre el prematuro consumo no sólo de tabaco, sino de alcohol y otras drogas. La doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, Coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo en la Facultad de Medicina de la UNAM, asegura que actualmente los adolescentes son la población más vulnerable frente a la adicción al tabaco y dentro de este grupo destacan las mujeres: “Desgraciadamente hemos visto un incremento muy importante de consumo de tabaco entre niñas de 11 o 12 años que ya están empezando a fumar”.

Gráfico

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Sigue provocando una de cada diez muertes en todo el mundo, a pesar de que se han sumado más países con políticas para controlarlo
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La especialista dice que la vulnerabilidad en este grupo se da por muchos aspectos, como por ejemplo cuestiones fisiológicas. “Por diversas razones, como la función de las hormonas, las mujeres, comparativamente con los hombres, son más propensas a desarrollar una adicción a la nicotina”, señala y agrega que si a esto se le suma empezar a fumar a una edad cuando el sistema nervioso central aún es muy inmaduro, el proceso de adicción va a ser más veloz y el organismo corre más riesgos.

“Sabemos que el cerebro de los humanos es el que tarda más tiempo en madurar, pues sigue formándose hasta los 21 o 22 años, es así que si en la adolescencia se le empieza a suministrar una droga como la nicotina, evidentemente el daño va a ser mayor”. Ponciano Rodríguez explica que incluso la estructura natural del cuerpo de la mujer hace también que esta sea más susceptible a enfermedades respiratorias asociadas al uso de tabaco. “Un torax más fino representa una menor superficie respiratoria donde se desarrollarán más fácilmente enfermedades como enfisema y bronquitis crónica”.

Por otra parte, puntualiza que se ha demostrado que en general las mujeres tienen el doble de riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer. “En el humo de tabaco hay alrededor de 60 sustancias que producen cáncer, no sólo de pulmón, sino de laringe, vejiga, mama y cervicouterino, entre otros. Es así que muchos de los tipos de cáncer que son un problema de salud pública en nuestro país, también están asociados con el consumo de tabaco”.

Muertes prevenibles

El consumo de tabaco es la principal causa de muertes prevenibles. El último informe de la OMS sobre la epidemia mundial de tabaquismo revela que a pesar del aumento en el número de países que han puesto en marcha políticas de control del tabaco, desde advertencias gráficas en los paquetes y prohibiciones de publicidad hasta el establecimiento de zonas en las que no se permite fumar, la adicción al tabaco se mantiene. Para la experta, en México existen instrumentos puntuales como la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) y la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos (GATS) que ofrecen un panorama epidemiológico muy interesante, pues aparentemente la prevalencia se ha mantenido, pero el grupo de los adultos muestra ligeras reducciones en prevalencia. “Lo que mantiene las cifras altas es que en el grupo de los más jóvenes sí hay un incremento”.

Según cifras de la OMS, cuatro mil 700 millones de personas, que representan 63% de la población mundial, están protegidas por políticas como la obligatoriedad de incluir advertencias gráficas contundentes, el establecimiento de lugares públicos sin humo y otras medidas. En este sentido, México forma parte de la comunidad global que firmó un convenio de control de tabaco que no sólo habla de espacios públicos libres de humo de tabaco, sino también de un aumento de precio constante en los cigarros que ayude a limitar su consumo.

Sin embargo, para Ponciano Rodríguez aún falta mucho qué hacer en el país en este ámbito. “En 2010 se dio el último incremento que fue de siete pesos. Se ha estado luchando en las cámaras de senadores y diputados para que se suban estos impuestos que han demostrado en todo el mundo que reducen el consumo, pero no hay voluntad política de aplicar estas medidas”.

“Lo mismo ha sucedido con las modificaciones para tener espacios 100% libres de humo de tabaco. Queremos que la Ley Federal se modifique porque todavía permite espacios no totalmente libres de humo porque cada quien interpreta como quiere, como el caso los restauranteros y sus terrazas”, señala y subraya que hay varios estados que ya tienen leyes estatales, pero el mejoramiento a nivel federal sería muy importante para proteger a todo el país.

A esta lucha se suman organizaciones civiles como la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer y la Fundación InterAmericana del Corazón, entre otras. Para la investigadora, otro punto importante que falta por cubrir es la generación de campañas dirigidas a los grupos más vulnerables y que funcionen todo el año, pues es solamente un tema del que se habla los días cercanos al 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco, se habla del problema.

Riesgos y mitos

“Está totalmente comprobado que un adolescente que fuma tiene 13 veces más riesgo de empezar a consumir alcohol y 14 de empezar a consumir marihuana, otras drogas asociada al consumo de cigarro”, afirma y subraya que en México hay mucho conocimiento sobre la problemática del tabaquismo, pues existen modelos de prevención y tratamiento que han demostrado ampliamente su eficacia, pero no se están implementando acciones de manera integral.

La especialista vuelve a mencionar la información como algo fundamental pues se sigue considerando el consumo de tabaco como inocuo frente a otras drogas e incluso un flujo de información poco claro puede detonar otros problemas. Pone como ejemplo información del el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones (IAPA) que reporta que a partir de la noticia de la autorización del uso de la mariguana con fines medicinales hubo un repunte del consumo de esta droga entre los adolescentes. “Muchos de los jóvenes no entienden la diferencia, piensan que si se relaciona con la palabra medicinal es inocua, lo cual es incorrecto”.

Otro mito está relacionado con que su uso sólo está vinculado a enfermedades respiratorias, pero en realidad implica una gran gama de afecciones e incluso la especialista subraya que en la actualidad de lo que más mueren los fumadores en México es de infartos al miocardio y de eventos cerebrovasculares, lo que conocemos comúnmente como embolias. “Hay un desconocimiento muy importante y esto es contrastante porque hay mucha información. Como el tabaquismo es socialmente aceptado, existen padres que incluso le invitan un cigarro a sus hijos, sin entender el alcance de los hábitos”.

Para la investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM otra historia con muchos claroscuros respecto al consumo del tabaco, la entretejen los cigarros electrónicos. “No podemos hablar de ‘el cigarro electrónico’ porque hay muchos tipos, con diferentes grados de nicotina, saborizantes o colorantes. Hay una gran variedad, pero dentro de toda la gama lo que sí sabemos es que no se ha encontrado que sean eficaces para dejar de fumar”. Una de las principales razones por las que no sirven para dejar de fumar es que no rompen con la conducta reiterativa de boca-mano que tiene el fumador. “Lo que nosotros tratamos es terminar con estos ciclos conductuales, por ejemplo, en lugar de nicotina en un cigarro electrónico, se suministra a través de un parche transdérmico que no tiene nada que ver ‘echar humo’”.

De hecho, Ponciano Rodríguez señala que ha atendido a pacientes que llevan años con el cigarro electrónico y no lo pueden dejar. “Están hartos porque es un gusto cada vez más caro y los modelos pierden vigencia. Tenía una paciente a la que le gustaba el sabor a durazno y acabó con un problema muy serio en cuerdas bucales que incluso le impedía hablar porque aparentemente era alérgica a un saborizante.

Es así que los compuestos contenidos en estos productos sí pueden representar un riesgo para la salud y muchas veces no están especificados en las etiquetas correspondientes. Explica que los cigarros electrónicos generan un vapor que no es de agua, sino que se genera por la combustión de diferentes tipos de alcoholes, como la glicerina o glicerol. “Lo que ocurre es que cuando hay una combustión de este tipo de alcoholes, se producen sustancias irritantes que pueden ser muy dañinos para alguien, por ejemplo, con asma”.

Pero si además a este tipo de sustancias se suma la nicotina, el resultado es un producto tóxico y de muy alto precio. COFEPRIS ha establecido como ilegal su venta en México, sin embargo son productos de fácil acceso por medio de Internet. En un estudio sobre los cigarros electrónicos publicado hace dos años por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) se señalaba que a pesar de la prohibición actual, el conocimiento y uso de los cigarros electrónicos está muy difundido entre los adolescentes mexicanos. Se destacan algunas cifras como que 51% de los jóvenes mexicanos ha escuchado del cigarro electrónico y 20% cree que son menos dañinos que el cigarro convencional.

“En EU se ha visto que muchos niños y adolescentes están empezando a fumar con cigarro electrónico por la gran gama de sabores que ofrecen”. Con opciones como galleta de chocolate, dulce de mantequilla o coco con plátano, el menú se asimila más al de una heladería. “Los hacen así precisamente porque los niños están empezando a consumir la nicotina a través de un cigarro electrónico”.

La especialista concluye diciendo que nuestro país muestra en general hábitos de consumo diferentes a los del resto del mundo, pues mientras en otras partes el consumo del tabaco está ligado a los sectores con menos poder adquisitivo o preparación cultural, en México abarca todos los sectores, aunque evidentemente hay un mayor impacto en los adolescentes y en la gente que tiene menores ingresos, que llega a consumir en tabaco hasta 10% de su gasto mensual. Esto finalmente es una “inversión” en muertes prematuras.

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