¿Por qué tiembla tanto en México?

México es un país que está en la orillas de diversas placas tectónicas, las más importantes son la placa de Cocos y la placa de Norteamérica
¿Por qué tiembla tanto en México?
(FOTO: SSN)
25/09/2017
13:15
José Pablo Espíndola
Ciudad de México
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Los dos recientes terremotos ocurridos en México se produjeron en la placa geológica de Cocos, en el sitio donde comienza su caída bajo la placa Norteamericana.

Un sismo, de acuerdo con expertos, es un rompimiento repentino de las rocas en el interior de la Tierra. Esta liberación repentina de energía se propaga en forma de ondas que provocan el movimiento del terreno.

Gráfico

Alertar sobre sismos locales aún es imposible

Los sismos mayores generalmente provienen de la costa del Pacífico, pero los que se desarrollan en el centro del país, como el de este 19 de septiembre, tienen sus propios retos, uno es la alerta de sismos locales
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México es un país que está en la orillas de diversas placas tectónicas, las más importantes son la placa de Cocos y la placa de Norteamérica que colindan o chocan en la parte sur del país, en las costas de Oaxaca y Chiapas.

La capa más superficial de la Tierra, denominada litósfera es una capa rígida compuesta por material que puede fracturarse al ejercer una fuerza sobre él y forma un rompecabezas llamado Placas Tectónicas. Estos desplazamientos aleatorios de las placas se provocan debido a que el material caliente del interior de la Tierra sube a la superficie liberando calor interno, mientras que el material frío baja al interior. Este fenómeno provoca el movimiento de las placas que generan fuerzas de fricción que mantienen atoradas dos placas adyacentes, produciendo grandes esfuerzos en los materiales.

"Cuando nosotros hablamos de placas a mi me gusta tomar el ejemplo de esas esferas que están en las discotecas con espejitos, así debemos entender que es nuestro planeta: una semiesfera que esta cubierta de placas, de muchos cuadritos que tienen distintos tamaños, unos son más grandes que otros; además hay que recordar que nuestro planeta en el fondo está en estado plasmático, algo similar al estado líquido, y entonces estas placas están flotando y obviamente llegan a tener movimiento", explica en entrevista con EL UNIVERSAL Agustín Tagle Urrutia, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Cuando dichos esfuerzos sobrepasan la resistencia de la roca, o cuando se vence la fuerza de fricción, se produce la ruptura violenta y la liberación repentina de la energía acumulada.

Tagle Urrutia afirma que la tierra siempre está en movimiento, "nosotros no lo percibimos porque son tan pequeños esos movimientos que nuestro cuerpo ya está acostumbrado, sin embargo esos movimientos de la misma Tierra, más corrientes internas del mismo magma, hacen que se tenga movimiento de placas y vamos a tener zonas de choque como en Guerrero o Chiapas en donde una placa está metiéndose abajo de otro placa y esa fricción es lo que llega a generar los sismos, de ahí que vamos a tener sismo como el de Oaxaca"

Sin embrago, el sismo ocurrido el martes 19 de septiembre fue en una intraplaca, es decir, una placa que está adentro del continente y que no es tan común. Por ejemplo, "puedes tener en un día 30 sismos en la orilla de la placa frente a la costa de Guerrero, Oaxaca y Chiapas; y dentro del continente a lo mejor tienes uno o dos al día nada más, a veces menos. Nuestro país siempre está en movimiento" asegura Tagle.

Para el subdirector de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, las lluvias intensas que sufrió la Ciudad de México hace un mes tomaron relevancia en el sismo de 7.1 grados de magnitud que azotó a la capital del país el pasado martes.

“Hace dos meses, mes y medio, sufrimos por grandes cantidades de lluvia que generaron inundaciones. Lo que es del agua regresa al agua, hay que recordar que toda esta parte de la Ciudad de México era un gran lago, entonces lo que tenemos son suelos de tipo limo arcillosos, aunque mucho es de ceniza volcánica, se comporta como arcilla y cuando se hidratan se vuelven como plásticas”, dice Tagle Urrutia.

También, el geógrafo de la UNAM advierte que las afectaciones fueron una suma de factores. Ejemplificó: “Cuando llueve con muchas ganas, las arcillas se empiezan a hidratar y se convierten en una especie de gelatina, además estamos rodeados por volcanes, cadenas montañosas, que serían el borde de nuestra tina (Ciudad de México), el sismo ocurrió fuera de la tina pero pegó contra ella e hizo que se moviera todo lo que estaba adentro y por eso es que lo sentimos trepidatorio”.

De acuerdo con Tagle, que el sismo del 19 de septiembre empezara con movimientos trepidatorios hizo que la gente pudiera darse cuenta de que estaba temblando y así evacuar más rápido. “Generalmente, en todos los temblores se presentan los dos movimientos, trepidatorio y oscilatorio, pero el martes fue muy evidente que fue trepidatorio al inicio y después oscilatorio, eso fue lo que nos puso en alerta y permitió que la gente saliera muy rápido de donde estaba”.

jpe

 

 

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