El dinero es una parte, queramos o no, muy importante en nuestra vida. Así que, ¿quién no quiere aprender cómo funciona? Saberlo hace que la gente pueda vivir tranquila, sin deudas, y hasta que pueda ser libre financieramente, lo cual significa, que tiene lo suficiente para vivir cierto tiempo sin tener que trabajar y puede enfrentarse de manera segura a una eventualidad o a una gran oportunidad de vida que implique algún riesgo.

Para lograrlo, es necesario tener algo que, por desgracia, muchos mexicanos no tienen: Educación financiera. Los beneficios de tenerla, como que la gente tenga ahorrado dinero, aprenda a usar sus tarjetas de crédito o incluso pueda acumular mayor capital gracias a la buena administración, lleva a mejorar la situación económica de cualquiera.

Por desgracia, pocos lo logran. En México, hasta hace poco se tuvieron algunos indicadores que mostraron lo poco educados que están los mexicanos a este respecto. De acuerdo con una encuesta realizada ya hace algunos años por Banamex y la UNAM, sólo 18% de los entrevistados llevaba algún tipo de control de su presupuesto, según explica el Reporte nacional de inclusión financiera de 2016, realizado por el Consejo Nacional de Inclusión Financiera.

Así, es un “gran reto” dotar a la población de una mayor educación financiera, “especialmente a la luz del bajo porcentaje de adultos que lleva un control de sus gastos, conoce las comisiones e intereses que paga por sus productos financieros, reconoce la importancia del ahorro para retiro o sabe acerca conceptos para llevar una gestión adecuada de su tarjeta de crédito”. En la realidad, sólo 39% conoce la tasa de interés y 37% las comisiones.

Un asunto de cuidado

“Son casos distintos pero lo que sí hemos visto que de manera generalizada, es falta de educación financiera. Tenemos clientes profesionistas, incluso esta semana otorgamos un crédito a un egresado de la carrera de Finanzas en la Universidad Panamericana, y aun así, está endeudado con su tarjeta de crédito. Una cosa es tener educación y otra tener educación financiera”, señala sobre el por qué sus clientes se endeudan, David Aceves, CEO de Digitt, una startup fintech radicada en Guadalajara, Jalisco, que se ayuda a eliminar deudas de tarjetas de crédito.

Un accidente de auto y un dueño sin seguro, una luna de miel mal planeada, una enfermedad imprevista y la ausencia de un seguro de gastos médicos, una profesionista a la que se le hizo fácil irse de compras y empezar a pagar el mínimo de su plástico. Sus clientes se endeudan por muchas razones que pueden resumirse en: falta de educación financiera para enfrentar los retos e imprevistos de la vida.

El caso más radical que ha atendido Digitt es el de una persona que compró varios vuelos, se le olvidó pagar una vez y el resto siguió abonando sólo el mínimo, todo bajo una tasa de 96% de interés de una tarjeta.

“Cuando le otorgamos el crédito para saldar su deuda, hablamos con ella y cuando le dijimos de cuánto era la tasa que estaba pagando, ni siquiera tenía idea, así que le enseñamos a leer su estado de cuenta y la leyenda que tiene sobre el pago mínimo, le hacía pagar la deuda en ocho años”, explica Aceves.

Así, tener educación financiera puede ser la diferencia entre la prosperidad y la pobreza. Robert Kiyosaki, uno de los mayores gurús sobre finanzas personales, asegura que esta no se aprende en la escuela y que cada quien tiene la responsabilidad de adquirirla en la vida.

Lo que no se te puede ir

Gastar menos de lo que ganas suena lógico, pero hay quienes no lo tienen para nada claro y utilizan su tarjeta de crédito como una extensión de su sueldo y lo único que consiguen es aumentar sus deudas. Las buenas prácticas sostienen que es importante ahorrar al menos 10% (aunque casi siempre se recomienda que sea más) del dinero que se gana, pero si es posible, es importante ahorrar más que esta cantidad.

Aunque este consejo no viene solo: Ahorrar no sólo no te va a hacer rico sino que te hará perder dinero. Si dejas tus recursos en la cuenta de banco van a perder su valor a través del tiempo, debido a la inflación, un fenómeno económico que hace que el precio de los productos y los servicios suban de manera sostenida. Por ejemplo, si tu dinero tiene un año parado en el banco, ya perdió al menos 6.77% de lo que valía, debido a que la inflación promedio de 2017 fue de esta cifra.

Así que ahorrar no es suficiente, es necesario invertir en instrumentos que te permitan aumentar tu capital o que al menos, te permitan hacer frente a esta fuerza inflacionaria.

Hay una gama muy variada de opciones para invertir, desde la bolsa o fondos de inversión, hasta instrumentos de deuda que te permitan simplemente hacerle frente a la inflación.

Investopedia lo explica bien y asegura que sólo hay dos formas de hacer dinero actualmente en el mundo: trabajando, ya sea para ti mismo o para alguien más, o teniendo activos que trabajen para ti. “Si dejas tus ahorros de una vida debajo de tu colchón en vez de invertirlos, el dinero no trabaja para ti y nunca tendrás más de lo que ahorras o recibiste. De manera contraria, los inversionistas generan dinero a través de ganar intereses sobre lo que invirtieron o de comprar activos que aumentan su valor”, asegura este sitio. No importa si lo haces a través de fondos, metales preciosos, bonos o bienes raíces, porque el objetivo es el mismo: hacer que estas inversiones generen dinero adicional, explica. Si no tienes experiencia para hacerlo, lo más recomendable sería que te asesoraras con un especialista.

Es posible que estés pensando, ¿pero cómo voy a invertir si ni siquiera puedo ahorrar un poco de dinero a fin de quincena? Hay una forma efectiva de hacerlo y es la de automatizar. Está probada por la ciencia y se aprovecha de nuestra desidia. Ve a tu banco y pide que te ayude a automatizar la cantidad que quieres ahorrar.

Otra de las lecciones sobre finanzas personales que casi nadie sabe y que es esencial para aumentar el capital es la de entender qué es un activo y qué una obligación. Kiyosaki sostiene que esta es una de las razones por las que muchas personas tienen problemas financieros.

“Mucha gente piensa que su casa es un activo cuando es una obligación. Una definición simple de un activo es cualquier cosa que pone dinero en tu cartera. Una definición simple de obligación es cualquier cosa que saca dinero de tu cartera”, sostiene el especialista. Mientras los ricos se concentran en los primeros, la clase media y los pobres en los segundos, sostiene el experto. Bajo esta lógica, Kiyosaki no recomienda comprarte una casa porque esto saca dinero de tu bolsillo. Lo que habría que hacer es tener ese dinero trabajando –es decir, invertido– y generando más dinero.

Por ejemplo, al comprar una propiedad y rentarla. De hecho, es una de las formas favoritas de Kiyosaki para invertir cuenta Kim Kiyosaki, su esposa, en un texto de su sitio, hoy él y ella son dueños de más de mil departamentos.

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