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Miedo al éxito. Cuando triunfar duele

Tienes una meta, pero qué pasa si algo sale mal una y otra vez cuando estás a punto de lograrla, o si al hacerlo eres infeliz
ILUSTRACIÓN: DANTE DE LA VEGA. EL UNIVERSAL
23/05/2018
02:10
Mariana F. Maldonado
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A la hora de perseverar tras un objetivo, equivocarse y fracasar es duro. Es una experiencia que suele ser dolorosa y que puede llenarnos de sentimientos negativos, de la cual es difícil reponerse y la cual plantea aprender de los errores y volver a empezar. Sin embargo, de alguna manera, lleva —después de haber pasado este trago amargo—, a una cierta zona de confort, a estar de nuevo en el mismo lugar en el que se estaba antes, el de intentarlo.

Pero, ¿qué pasa si lo logras, si te aumentan el sueldo o si logras encontrar el trabajo de tus sueños? Entonces la situación cambia por completo, tendrás que enfrentarte a lo desconocido, un escenario que puede volverse aterrador.

El miedo al éxito puede ser sutil e inconsciente, y puede hacer sentir, a quien lo sufre, verdaderamente mal. Es un miedo “complejo y que tiene muchas facetas”, explica el neurosicólogo, conferencista y autor de libros, Theo Tsaousides, en un texto para la revista Psychology Today.

En este sentido, el sicólogo deportivo Bruce Ogilvie estudió las numerosas reacciones sicológicas negativas que tenían los atletas de alto rendimiento con respecto al éxito y encontró que el “síndrome de fobia al éxito”, como le llamó, tiene varios elementos comunes —enlistados en su estudio El miedo inconsciente al éxito—– que pueden interferir incluso en el desempeño físico de los atletas.

Entre estos, una sensación de soledad tanto social como emocional; sentimientos de culpa acerca del convencimiento que tienen de sí mismos sobre sus propias capacidades, habilidades y virtudes; miedo de darse cuenta del propio potencial, preocupación de sobrepasar en desempeño a alguien admirado y la presión de mantener el buen desempeño para continuar impresionando a los otros. Los sentimientos son variados y pueden hacer, entre otras cosas, que la persona que lo sufre busque inconscientemente ponerse el pie a sí mismo, ya sea para no alcanzar aquello que desea o para, si ya lo tiene, perderlo.

“Da más miedo triunfar que tener éxito”, explica Alejandra Rivas, especialista de la Fundación APTA. Sin embargo, no tiene que ver en sí con el triunfo en sí mismo, sino con lo que representa triunfar. Por ejemplo. Tú eres el único de tu familia que tiene un negocio propio, pero por más que lo intentas, abrir otro se ha convertido en imposible, a pesar de que lo has intentado. “En este caso, hay una parte interna a nivel inconsciente, a la que le da miedo sobrepasar a los padres porque ¿qué pasa si soy mejor que ellos?, ¿quién me va ayudar ahora?”, ejemplifica la especialista. Quienes lo sienten temen a la envidia que puede generar entre las personas cercanas y a la soledad que eso puede conllevar, explica la especialista.

Es importante decir que es una fantasía, porque todo esto se gesta al interior del individuo y no necesariamente corresponde de manera fiel con la realidad y es algo que sucede la mayoría de las veces a nivel inconsciente, por lo que las personas, se conducen guiados por el miedo sin saberlo.

“Generalmente la forma en la que se expresa este miedo al éxito es a través del autoboicot, el cual no es algo voluntario ni es algo que se desee hacer, sino que es algo que pareciera que no tiene salida”, asegura la especialista.

Si muchas veces has estado a punto de lograr algo y cuando estás justo por hacerlo alguna situación aparece que te lo impide, entonces es probable que tengas miedo a todo aquello que puede conllevar lograr lo que te has propuesto. Todo, por supuesto, se hace a nivel inconsciente. Por ejemplo, tenías la entrevista de trabajo que estabas buscando desde hace mucho tiempo un día por la mañana, pero justo ese día se te olvidó poner el despertador, así que llegaste tarde y no te contrataron.

El principio

El padre del sicoanálisis, Sigmund Freud, tocó por primera vez esta afección en un artículo denominado: “Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica”, en donde reseña algunos de los rasgos peculiares que rigen la mente humana y en el que sostiene que hay quienes, se “enferman” al cumplir un deseo y se anula el disfrute del éxito logrado.

“Quedamos sorprendidos, y hasta desconcertados, cuando en nuestra práctica médica descubrimos que hay también quien enferma precisamente cuando se le ha cumplido un deseo profundamente fundado y largamente acariciado. Parece entonces como si estos sujetos no pudieran soportar su felicidad”, asegura en el capítulo Los que fracasan al triunfar.

¿Es necesario asistir a terapia? Depende de qué tan angustiante sea este miedo para la persona, aunque en realidad, muy pocas son las que logran estar verdaderamente conscientes de que lo sienten. “Si te das cuenta de que se repite que estás a punto de lograr algo y se frustra, entonces te puedes dar cuenta tú mismo, aunque definitivamente asistir a terapia y acompañamiento te va a hacer más fácil el camino”, sostiene la especialista. Hacerlo ayudará a conocer los orígenes del miedo y será mucho más sencillo atacarlo.

El éxito trae muchos aspectos bajo el brazo que habría que tomar en cuenta, ya que estos pueden asustarnos. “Con el éxito viene más responsabilidad y con más responsabilidad más presión. Éxito también significa más trabajo. Hay más demandas, más expectativas y más cosas por aprender, además de más obstáculos con los cuales lidiar y menos tiempo para disfrutar de otras cosas en la vida”, explica Tsaousides.

El especialista asegura que hay aspectos a tomar en cuenta para que este miedo no se convierta en un obstáculo a la hora de querer crecer. Lo primero será darle la bienvenida a la responsabilidad que viene con el éxito y no tenerle miedo a los nuevos retos y recordar que estar en la cima del éxito no significa estar solo. Ésa es sólo una fantasía que se forma dentro de ti.

Si ya lo lograste, toma en cuenta cuáles son tus prioridades y considera que altos niveles de desempeño no te obligan a seguir por ese camino por siempre. Es decir, no te sientas presionado para mantener ese nivel por siempre, porque pensar sólo en la meta y no en todo el camino que implica llegar a ella solo va a estresarte.

Si el miedo es muy fuerte no será tan fácil hacer consciente todo esto, pero si sólo se tiene en menor medida, será más sencillo tomar acciones para apartarlo de tu camino.

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