¿Qué nos trajeron los tres Reyes Magos?

09/01/2018
03:48
Mauricio Millán C.
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Iniciamos 2018 y, como todos los años, en Consultores Internacionales S.C deseamos que la paz, concordia y prosperidad sean los atributos que marquen el rumbo económico, político y social que habremos de seguir.

Ahora bien, la realidad es que 2018 no será un año fácil, pues ocurrirán eventos políticos y económicos cuyo desenlace tendrá un impacto trascendental en nuestro país no solamente para el actual, sino incluso para los próximos cinco, 10 y 20 años.

¡No es poca cosa lo que está en juego!, por lo que igual que los Reyes Magos, también deseamos que México cuente con personajes, hombres y mujeres sabios, que le regalen al país su sabiduría, creatividad, trabajo y talento.

En el ámbito interno, concretamente nos referimos a la próxima contienda electoral y a la liberación del mercado de los precios de los combustibles; mientras que al exterior está la aprobación de la Reforma Fiscal en Estados Unidos, así como los acuerdos comerciales que se alcancen durante la renegociación del TLCAN, siendo una posibilidad un eventual rompimiento.

Recientemente, en otros espacios, ya hemos tenido la oportunidad de comentar acerca de la Reforma Fiscal en Estados Unidos y su impacto para México, así como el TLCAN, por lo que ahora analizaremos dos de los eventos internos más importantes para el país en 2018.

Un factor interno que es de suma importancia es lo que ocurra en el mercado de los combustibles y su precio. Debido a que estos bienes se emplean en prácticamente todas las actividades productivas, si este mercado, que ha sido recientemente liberalizado, no funciona de forma eficiente y no cuenta con una buena reglamentación, así como con el respaldo de las instituciones encargadas de su arbitraje, podría haber un impacto inflacionario en el resto de la economía, el cual se añadiría al incremento de precios que observamos desde 2017, principalmente en los alimentos.

Respecto a las elecciones en julio, hemos de mencionar que es un hito importante en el que se define el destino político-económico de México, pero habrá que cuidarlo para evitar la ocurrencia de sucesos negativos que lo contaminen.

Por ejemplo, es probable que las ofertas políticas de los ahora precandidatos distorsionen el contenido del presupuesto de 2018 y de 2019, por lo que muchos de los recursos públicos podrían ser resultado de demagogia política, más que de un ejercicio racional de la administración de dichos recursos. Incluso, existe el riesgo de que las elecciones no se lleven a cabo en ciertas regiones, debido a amenazas o violencia de algunos grupos, que no se reconozcan sus resultados o no se llegue a instalar el virtual ganador.

Cualquiera de estas posibilidades nos llevaría a severos retrocesos económicos de varios años. No queremos este escenario, por el contrario, que fluyan las elecciones acorde a la madurez democrática que hemos alcanzado, con campañas basadas en propuestas congruentes, alcanzables y bien estructuradas.

En términos prácticos, los resultados de estos eventos, tanto internos como externos, podrían materializarse en cambios sobre algunos indicadores sensibles para la economía de las personas, por lo que debemos actuar en consecuencia y ser proactivos.

La otra cara de la moneda está entonces justamente en la planeación y consecuente ejecución de una agenda de mediano y largo plazo para el país. Las oportunidades que marca 2018 para un mejor uso de los recursos públicos orientado a incentivar el mercado interno creando más y mejores empleos, con proyectos concretos que generen inversión fija bruta como las Zonas Económicas Especiales, o la reciente publicada ley para impulsar el crecimiento sostenido de la productividad y competitividad de la economía nacional, deben aprovecharse en beneficio de nuestras industrias.

Es decir, aunque existan diversos escenarios para nuestra economía, el futuro es un proceso en construcción y depende de nuestras acciones el rumbo que éste adquiera.

Lo fundamental es que tenemos la oportunidad de escoger el derrotero que queremos tomar; es importante que las coyunturas políticas no interfieran en el desarrollo de mediano y largo plazo del país, por lo que debemos estar preparados para blindar nuestra economía de aquellos eventos que podrían dañar su futuro.

Esperamos que 2018 sea un año de prosperidad. Los tres regalos por buscar y trabajar deberán ser: el primero, la honestidad e inteligencia para gobernar y que fluyan bien las elecciones; el segundo, la valentía y creatividad para atraer inversión interna y externa en nuestro país; y, el tercero, el trabajo duro y talentoso para hacerlo cada día más grande, creando más y mejores empleos y mitigando la pobreza.

México es y será siempre más grande que los problemas y nosotros, como mexicanos, tenemos la responsabilidad de actuar y construir nuestro porvenir de la mejor manera.

 

Vicepresidente de Consultores Internacionales

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